La mirada más humanista de Leo Matiz
El Museo Universidad de Navarra acoge la exposición ‘Leo Matiz. Imaginario colombiano’ en la que el artista colombiano, en un centenar de fotografías, documenta las condiciones de vida en su Aracataca natal entre los años 50 y 70


Publicado el 26/03/2023 a las 06:00
Fue un hombre con una personalidad enérgica y con una vida ajetreada que le llevó a México, Venezuela y Colombia. Bajo su anhelo constante de ser artista, su vida profesional transcurrió como caricaturista, pintor, galerista de arte y editor de revistas. Pero, por encima de todo, el colombiano Leo Matiz fue fotógrafo. Se dedicó a la imagen publicitaria y cinematográfica, también a la fotografía oficial y durante muchos años fue un fotorreportero que atesoró una extensa producción fotográfica que ha sido testigo de la evolución de la sociedad, pero también de los cambios políticos y del territorio tanto en su tierra natal como en los países en los que vivió.
Considerado uno de los fotográfos más destacados de las seis primeras décadas del siglo XX, la obra de Leo Matiz (Arataca, Magdalena, 1917- Bogotá, 1998) no se ha expuesto demasiado en España. Tras una exposición en el marco de PhotoEspaña en Madrid hace veintitrés años , además de algunas muestras en una galería madrileña y la valenciana Set Espai d’Art, el Museo Universidad de Navarra recupera el perfil más documental y humanista del autor. Lo hace a través de una exposición que se centra, no tanto en su iconografía más conocida de los años 40 y 60 realizada en México y Venezuela respectivamente, sino en una serie de imágenes que se convierten en un retrato cronológico de la realidad.
LA DIGNIDAD HUMANA
Leo Matiz. Imaginario colombiano es un testimonio vivo de una corriente humanista que intenta reflejar al ser humano en su entorno, con sus condiciones de vida, la naturaleza que le rodea y sus tradiciones. La muestra se centra en las fotografías que realizó en Colombia desde finales de los años 40 hasta los años 70, un material que destaca por su lenguaje documentalalejado de la retórica visual, la conexión con las tendencias fotográficas de la época, además de un acercamiento más nítido y menos interpretativo hacia el ser humano y sus condiciones de vida.
La exposición consta de 123 piezas procedentes de un archivo de más de 200 imágenes que fueron tomadas por el autor en Magdalena (Colombia) y que forman parte de la colección que custodia la Fundación Leo Matiz en México. La mayor parte de las fotografías son inéditas en España. tografías inéditas en España. “Lo que estamos haciendo con esta selección es quitarle sombras al artista. Sutileza, precisión, delicadeza, finura y exactitud son las cualidades que se aprecian en la obra que desarrolló en Colombia”, explica Valentín Vallhonrat, director artístico del MUN.
Aunque no consiguió ingresar en la Escuela de Bellas Artes de Bogotá, Leo Matiz siempre quiso ser artista. Sus primeros pasos fueron unas exposiciones de caricaturas y acuarelas, antes de decantarse por la fotografía por recomendación de Enrique Santos Montalbán, director del periódico El Tiempo de Bogotá. Así comenzó su andadura como fotorreportero, pero sin perder su vocación artística, que le llevó a viajar por los cinco continentes con su cámara Rolleiflex. “Desde su trabajo como fotorreportero siempre luchó porque la fotografía alcanzara el reconocimiento propio de un arte, como la pintura o la escultura. En Leo Matiz, su arte está en su profesión”, señala Enric Mira Pastor, comisario de la exposición.


CUATRO SERIES
Sus ganas de crecer y la búsqueda de nuevas oportunidades le llevaron a México entre 1942 y 1947. Fue en esta país donde adquirió un gran reconocimiento como fotógrafo gracias al desarrollo de un estilo personal que plasmó en sus reportajes de carácter social sobre la vida de los campesinos, indígenas y marginados de la urbe.
Distintas circunstancias personales y profesionales le hicieron abandonar México para instalarse en Colombia y extender sus colaboraciones a una Venezuela en pleno auge económico, donde se adentró en la fotografía abstracta al amparo de la modernización social y el internacionalismo cultural de Venezuela a partir de los años 60. Enric Mira señala que Matiz desarrolló una fotografía diferente los años que estuvo en Colombia entre su salida de México y su presencia en Venezuela. “La forma documental cambia, desarrolla un lenguaje fotográfico basado en la filosofía humanista, con una mirada a lo que estaba ocurriendo alrededor, pero mucho más precisa y cercana”.
Si la mirada de Leo Matiz era más intimista, lo mismo ocurre con la exposición del MUN que presenta sus obras desde un punto de vista más narrativo e interpretativo, para alejarse de otros perfiles de la fotografía documental. Por esta razón, las fotografías se distribuyen en cuatro series que hacen referencia a distintas etapas o temáticas, pero que tienen en común la presencia humana y condiciones de vida.


Los trabajos y los días agrupa una serie de fotografías que reflejan las condiciones materiales de vida de los habitantes de la Magdalena y su lucha diaria por la supervivencia. Se trata de documentos gráficos sobre oficios y trabajos domésticos, por lo que aparecen hombres con azadas al hombro, conduciendo un tractor o tirando de la pesca con redes, al igual que mujeres que portan sobre sus cabezas bidones de agua, arrastran gavillas de leña seca o lavan la ropa en las orillas del río.
La serie La cadencia del tiempo muestra a personas viendo pasar el tiempo, no como personas pasivas, sino expectantes, como quien está a la espera o se encuentra de paso. “No es congelar el momento preciso, sino captar el fluir del tiempo, una idea muy sutil y sugerente”. Por su parte, Territorio e imaginario colectivo reivindica una relación íntima entre espacio y memoria y considera que todo territorio es la materialización de una visión compartida del mundo y de la vida. “La memoria es parte esencial de un espacio colectivo integrado por genes inmersas en dinámicas sociales que construyen su sentimiento de pertenencia al mismo”.


Antropológica cierra la exposición como una aproximación a la diversidad racial de Colombia, así como a los estereotipos culturales y las penurias materiales que la envuelven. Imáde indígenas, blancos, negros y mestizos sirven para mostrar distintas identidades y apelar al afecto a través de las sonrisas de los adolescentes o las miradas al infinito de los ancianos. “Entre estas fotografías, Matiz desliza una noción universal de humanidad”.
+ ‘Leo Matiz. Imaginario colectivo’ Museo Universidad de Navarra (sala Torre). Hasta el 10 de septiembre. Horario: martes a sábado, 12 a 15 y 17 a 20 horas. Domingos, 11 a 14 horas