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Arte

La abstracción de Íñigo Manterola

La búsqueda del movimiento es una constante en el trabajo de Íñigo Manterola, artista guipuzcoano que juega con la tridimensionalidad, las formas, las curvas y los trazos del dibujo infantil en las obras que expone en la galería Artea2

Ampliar El artista guipuzcoano, junto a una de sus esculturas abstractas en la que evoca el movimiento
El artista guipuzcoano, junto a una de sus esculturas abstractas en la que evoca el movimientoCedida
Publicado el 05/11/2022 a las 13:11
Plasmar el movimiento en el espacio es uno de los retos a los que Íñigo Manterola (Orio, Guipúzcoa, 1973) se enfrenta cada día cuando se encierra en su estudio. Lo hace a través de la pintura, con unos juegos plásticos en los que los trazos en forma de garabato cobran protagonismo. También mediante la escultura, con piezas de distintos materiales en las que los giros y torsiones evocan esa dimensión del espacio. Su perfil más abstracto se muestra en la galería Artea2, a través de una exposición compuesta por veinticuatro pinturas y ocho esculturas de las series tituladas Tránsitos y Paseos por el soporte.
Aunque los materiales, técnicas y disciplinas parecen no tener un nexo común, ambas series nacen del interés del artista por representar el m ovimiento y la tridimensional en el espacio. Un trabajo que lleva a sus pinturas y esculturas pues considera que transitar entre ambas disciplinas enriquece su creatividad. “No renuncio a nada. Hago un tiempo escultura y luego cambio. De esa manera también descargas la mente, se te ocurren nuevas ideas, es una manera de renovarte”.
EL MAR Y LA PESCA
El artista guipuzcoano inició su andadura artística con la pintura figurativa en la que ha permanecido durante años. Sin olvidarse de ella, apostó por una pintura más abstracta antes de atreverse con la escultura, con la que tuvo su primer contacto en 2009. “Sigo siendo figurativo, pero soy un artista que llevo como máxima la evolución constante. No hace falta que sea drástica, pero sí sentir que evoluciono. Es una necesidad vital”.
Reconoce que existen unos temas recurrentes en su obra, tanto en la figuración como en la abstracción. Unas temáticas que tienen que ver con su infancia y su vida junto al mar al ser hijo y nieto de pescadores. “Siempre está presente el mar, la pesca, los botes, los reflejos, las olas”, añade Manterola, que recuerda también como una experiencia en un barco pesquero de bonito le llevaron a querer mostrar el movimiento en sus obras. “Hablo desde mi interior, desde mis inquietudes y necesidades. No soy un artista que quiera estar a la última en nada, ni quiero cambiar la sociedad con mi obra, ni mi arte es de actualidad. Tan solo plasmo lo que me sale de dentro, como mi niñez, la pesca o mi bisabuelo”.
Una serie cinética sobre la pesca del bonito propició que las pinturas de Íñigo Manterola se alejaran de la técnica y el dibujo más convencional para acercarse al garabato y al lenguaje plástico del cómic, ya que traza unas líneas que reflejan una postura, con las que recorre el soporte sin levantar el lápiz o el pincel del lienzo.
DIBUJOS INFANTILES
Actualmente, el artista lleva dos años de investigación plástica del dibujo infantil, sobre esos trazos que, en ocasiones, parecen imprecisos o dubitativos. “Este dibujo no es una ocurrencia, llevo dos años pidiendo a las profesoras de mis hijas que dibujen para mí cinco minutos algunos minutos en clase. Es un estudio de trazo, inseguridad, imperfección. Lo utilizo también para las esculturas. Habrá quien piense: como un artista que pinta el mar de esta manera puede hacer ahora una pintura con monigotes. Lo hago porque hablo en primera persona, de mis problemas como niño, pues tenía cuatro años cuando mis padres se separaron. Hablo desde las vísceras, es casi terapéutico”.
La investigación forma parte de su proceso creativo pues, además de los trazos infantiles, ha dedicado dos años y medio a buscar la manera de recorrer un soporte y llegar a la tridimensionalidad. “Así descubrí al alambre, que tiene la tercera dimensión física. Lo traigo al espacio en forma de dibujo, como si fueran dibujos en tres dimensiones”.
La escultura también ha sido un proceso de estudio y aprendizaje para Íñigo Manterola. Tras probar varios materiales, sus piezas son de hierro, acero corten, acero inoxidable o latón. “Me he quedado con estos materiales, aunque también he probado resinas y cobre. Empecé con el hierro, pero luego me atreví con otros materiales. Es un proceso de prueba-error para ver controlas un material. Y si no eres capaz de dominarlo, no me sirve. También probé con resinas y con el cobre, pero los descarté. La escultura, ahora mismo, me tiene atrapado”.

Íñigo Manterola. Galería Artea2 (c/Idoia, 9). Zizur Mayor. 
Hasta el 26 de noviembre. Mañanas, martes a viernes, 10 a 13.0 h. Sábados, 11.30 a 13.30 h. Tardes: lunes a viernes, 17 a 20 h.

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