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Encuentros 72-22

Europa Occidental y Rusia, dos modelos que no casan

Los intelectuales László Földényi y José Luis Villacañas mantienen un diálogo sobre ‘La deriva de Europa’, marcada por la Guerra de Ucrania

Ampliar László Földényi (izquierda) y José Luis Villacañas, en el Baluarte de Pamplona
László Földényi (izquierda) y José Luis Villacañas, en el Baluarte de PamplonaJOSÉ ANTONIO GOÑI
Publicado el 14/10/2022 a las 06:00
La guerra de Ucrania colonizó este jueves irremediablemente el diálogo que mantuvieron sobre 'La deriva de Europa' los intelectuales húngaro Lászlo Földényí y el español José Luis Villacañas. El primero recibió la invitación para participar en el acto el 23 de febrero e inmediatamente se puso a pensar en cómo abordarlo, pero cuando se despertó al día siguiente había estallado la guerra en Ucrania. Era una situación que no se le hacía del todo extraña, cuando él nació Hungría estaba bajo dominio de la URSS, y así siguió hasta 1989. Poco después otros vecinos, esta vez al oeste, empezaron la guerra de Yugoslavia, pero fue interna; un ataque de un país soberano sobre otro era algo que no se había vivido en 80 años. “Pensábamos que eso no se repetiría”, exclamó este jueves. La razón última de la guerra, a su entender, es que Ucrania se separaba cada vez más de Moscú y se iba asemejando a las democracias liberales, “la guerra va contra los valores de la UE”, dijo.
José Luis Villacañas también nació en una dictadura, la franquista. “Los Pirineos han sido una enorme montaña”, ilustró para señalar el aislamiento secular de España respecto a Europa, y apuntó que el ingreso en la UE ha supuesto un antes y un después. La diferencia con Rusia es, a su ver, cultural. Existen dos modelos filosóficos: el kantiano, en el que un país reconoce a otro en un proceso de cooperación, y el hegeliano, que lo reconoce en la lucha y del que inevitablemente surgirán un vencedor y un sometido. “Europa se ha construido con estas dos tradiciones”, apuntó Villacañas. “Se ha impuesto siempre el sentido hegeliano y sólo se ha reconocido el kantiano a partir de 1945”, añadió. Son los modelos que representan la UE y Rusia. “En el modelo kantiano se produce derecho común desde la libertad de los Estados, que son capaces de autolimitar su propia capacidad de decisión”, apunta. Lászlo Földényí lo ve como una aguja histórica que unas veces apunta a un modelo y otras a otro, y cree que el diálogo con Putin, que divide el mundo entre sus amigos y sus enemigos, no funcionaría. “En los últimos años estábamos muy mimados, ahora es como si terminase algo y empezase una nueva etapa de guerra”, aventuró.
Desde bien pronto del diálogo en el Baluarte quedó patente el optimismo de Villacañas, que no compartía Lászlo Földényí y que incluso sorprendió a Ramón Andrés, coordinador de los Encuentros, que tomó la palabra en el turno de preguntas. “Los pueblos sobreviven a sus criminales de guerra y los rusos sobrevivirán a Putin y a una elite de poder corrupta aupada con la ayuda de las democracias europeas, aunque tendrá su dificultad”, vaticinó Villacañas, convencido de que el poder ruso no puede permitir un gobierno democrático en Kiev que se expandiría al interior de su país. El catedrático de Filosofía en la Complutense apeló a Tolstoi, Dostoyevski, Prokófiev, Einsenstein y tantos otros. “El pueblo de Rusia está en condiciones de recuperar la vía pacífica y vincularse al resto para hacer su derecho”, dijo.
Lászlo Földényí no lo ve así. Esa cultura universal rusa es para él “más fina que una membrana, es la capa superior de un pueblo que no ha podido impedir el gulag y el estalinismo”. La cultura a su entender no va a influir en la situación. Rusia no es como Europa occidental. “Las sociedades de Europa del este son jerárquicas, tienen preparación militar de guerra, Rusia desde mil años no tiene cultura del diálogo”, expuso.
“Soy optimista porque mi padre vivió en el Neolítico y mi hija trabaja en la Universidad de Bremen”, contestó Villacañas. “La sociedad española se parece más a la polaca o rusa que a la alemana o inglesa, también hemos vivido en una sociedad jerarquizada, con caciques o control de la opinión pública, nuestra historia no es democrática, pero la mentalidad media en españa hoy sí es suficientemente demodrática”, sentenció. Y contrapuso que, si no es así, no estaríamos condenando a los rusos a ser nuestros enemigos. “Europa hoy es el futuro de España, pero habrá que pensar un futuro para ellos después de la guerra, que será larga, y cuanto más larga más problemas para Putin”, añadió.
El dramaturgo, teórico del arte, ensayista y filólogo húngaro quiso situar a Europa en su lugar, que no es el centro del mundo. “Es el continente más pequeño y la mayor parte de la población del mundo vive según unos valores que no son los de la UE”, dijo. Recordó que Putin accedió al poder con la sombra del KGB y fue desmontando poco a poco los derechos humanos mientras Europa del Oeste miraba a otro lado, porque cada vez hacía más negocio con ellos, sobre todo Alemania. Villacañas concedió que Europa tiene que ser militante en la defensa de los Derechos Humanos. “Hay que limitar el movimiento de capital, que la economía no dicte a la política, sino al revés”, señaló. El dilema para Europa, explicó, es capear la presión de la agenda de Estados Unidos sobre un modelo neoliberal que es muy fuerte y recordó que el mayor acercamiento entre Rusia y Estados Unidos fue con Trump.
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