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Concierto

María José Llergo llena de flamenco la Plaza Consistorial


Segundo día de música flamenca en los balcones del Ayuntamiento y Hotel La Perla, en los que ha destacado la buena sintonía entre los artistas y el público

Ampliar La Plaza Consistorial se llenó de gente para escuchar flamenco de la mano de  María José Llergo y Paco Soto.
La Plaza Consistorial se llenó de gente para escuchar flamenco de la mano de María José Llergo y Paco SotoJesús Garzaron
  • Asier Aldea Esnaola
Actualizado el 26/08/2022 a las 18:40
El guitarrista Paco Soto asoma su melena por el balcón del Ayuntamiento de Pamplona. Con unas gafas de sol que ocultan sus ojos y la guitarra en la mano, sale ante la mirada del público que lo contempla desde la plaza. Aplausos. Él agradece con un gesto de cabeza y se sienta a tocar. Los sonidos que salen del instrumento son lentos y tranquilos, con algún movimiento rápido de la mano que irrumpe y sorprende. Tras unos minutos, la voz de María José Llergo sale del edificio al canto de una letra que dice “mira que eres linda ”. Así comenzaba esta segunda fecha de balcones del Flamenco On Fire. De nuevo, a las doce de la mañana la Plaza Consistorial se revistió de música flamenca, donde decenas de personas se reunieron para disfrutar de la música de la cantaora de Pozoblanco (provincia de Córdoba) y de la guitarra de Soto para continuar a la una menos cuarto en el Hotel La Perla de la mano de Carlos de Jacoba y la voz de Jolis Muñoz.
De entre los espectadores que acudieron a la Plaza Consistorial se encontraban Beatriz Fernández y Maider Ariz, ambas de 33 años. “Nos gusta María José Llergo —explicaba Beatriz Fernández—y ayer no pudimos ir al concierto que daba en Baluarte. Vimos que venía hoy al ayuntamiento a las doce y hemos dicho de venir a oírla”. “Nos parece muy bien el tema de los balcones porque si la gente no puede acceder al de Baluarte, esto es para todos los públicos”, añadió Ariz. Explicaron que María José Llergo es la artista “que más conocen del cartel de este año” y la valoran como alguien “con mucho talento que llega a gente joven”.
La cantante logró un idilio con el público en cuanto salió al balcón, un feedback que se plasmó en forma de aplausos y algún que otro “olé” con cada canción. Dio muestras de su virtuosismo vocal con unos tonos dulces y melódicos que entraban suavemente en los oídos del público. En algunas canciones, el público se animó a acompañar con palmas a una Llergo entregada a los presentes, a quienes les regalaba gestos de agradecimiento. Todo ello acompañado de los acordes de Soto. Cada uno se acoplaba al otro con su herramienta musical, lo que dio varias piezas que hicieron disfrutar a la gente. 
Tal fue así que al término del concierto, con los artistas ya en el interior del ayuntamiento, el grueso del público pidió que regresaran y cantaran una vez más. Deseo cumplido. Volvieron y dieron punto y final a un espectáculo que duró alrededor de media hora con la canción Niña de las dunas, que fue uno de los momentos más álgidos de la mañana.
Concluida la primera exhibición, tocaba la segunda y la calle Mercaderes se convirtió en un espacio estrecho y lento debido a la cantidad de gente que la atravesaba para dirigirse al Hotel La Perla. El calor iba y venía, según llegasen o se marcharan las nubes que actuaban como aislante del sol. Buena parte de la gente se resguardaba bajo las sombra de los edificios o de los árboles de la plaza y la temperatura rondó los veintitrés grados a lo largo de la mañana y mediodía.
 Al igual que en la Plaza Consistorial, el guitarrista salió el primero, en este caso, Carlos de Jacoba, quien dejó que la guitarra fuese su carta de presentación con una rondeña, a la que le siguieron algunos cantes, como sollozos que se apoderaron de aquel rincón de la Plaza del Castillo. Pasaron diez minutos y apareció el cantaor navarro Jolis Muñoz. Juntos cantaron y tocaron palos como tarantas, tangos y bulerías. A ellos se sumó la música de Rico Muñoz con su cajón, que completó la experiencia flamenca. 
Jolis Muñoz arropaba de gestualidad cada entonación, lo que la dotaba de un mayor sentimiento. La música se elidía poco a poco para reavivar con una nota más alta en la siguiente estrofa, mientras varias personas del público se lanzaban al baile. Así fue hasta las 13.25 horas del mediodía, momento en el que los artistas se despedían y se retiraron mientras el público llenaba su marcha de aplausos y vítores. Uno de ellos, Leo Frutuoso, de 26 años, quien había asistido a los dos conciertos, se deshizo en elogios. “Del primer concierto me ha gustado especialmente cuando han cantado por tangos. —expresó Frutuoso—. Me parece que María José Llergo tiene un timbre muy bonito, muy dulce”. 
Leo Frutuoso lleva cuatro años aprendiendo acerca del flamenco en el Centro de Arte Flamenco El Juncal, en Pamplona. Asegura que “es importante valorar el timbre tan flamenco” de Jolis Muñoz y reconoce ser “muy admirador” de Carlos de Jacoba. “¿Qué decir de Carlos de Jacoba? Es un guitarrista espectacular. Prácticamente nadie es capaz de tocar y cantar a la vez y de forma tan bonita, transmitiendo tanto“, afirma.
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