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Encuentros Pamplona 1972

John Cage toca en la Ciudadela

El músico norteamericano fue uno de los símbolos de los Encuentros de 1972. Ofreció un concierto de música experimental en la Sala de Armas de la Ciudadela junto a David Tudor

Ampliar John Cage ofreció un concierto de música experimental en la Sala de Armas de la Ciudadela junto a David Tudor el 2 de julio
John Cage ofreció un concierto de música experimental en la Sala de Armas de la Ciudadela junto a David Tudor el 2 de julio de 1972Pío Guerendiáin
Publicado el 28/06/2022 a las 06:00
Cage paseaba por Santo Andia cuando al llegar a la plaza Virgen de la O dobló la esquina y se detuvo a mirar una raya marcada en una puerta de chapa metálica. Hoy esa marca no está. La puerta, que corresponde al portal 1 de la plaza, es diferente. Aquel día le seguía un cámara de RTVE, nadie entendía qué le había llamado la atención al músico nacido en Los Ángeles sesenta años antes de llegar a Pamplona. John Cage era así. Reflexionaba sobre las cosas simples de una forma que en la Pamplona y, en general, en la España de 1972, nadie se había parado a pensar. Aquí era un “raro”. Saludaba a los niños pamploneses sonriendo e inmediatamente cambiaba la cara para reflexionar sobre algo que le llamaba la atención en una pared.
Era un estadounidense que había llegado a la capital navarra y no era con motivo de los Sanfermines, su presencia se debía a la participación en los Encuentros que se desarrollaban en la ciudad. Fue junto a la cúpula neumática uno de los símbolos del evento vanguardista financiado por la familia Huarte.
“John Cage rompió todo el concepto de música, sonido, silencio, ruido...”, explica Pilar Fontalba, profesora del Conservatorio Superior de Música y organizadora del Festival After Cage dentro del colectivo E7.2, sobre un músico que “integraba el ruido dentro de la música”.
En la capital navarra sonaba por aquel entonces 'Un beso y una flor' de Nino Bravo, 'Cantares' de Miguel Ríos y 'Oh oh July' de Los Diablos. Pero Cage era el “más importante compositor en el mundo de la nueva música” y aquí lo de la “nueva música” no se llevaba. “Cage planteó un concierto en silencio, una de sus obras más famosas fue 4.33 y era el ruido externo el que conformaba la partitura”, añade. “El ruido externo era la música”, comenta Pablo Ramos, marido de Fontalba y también organizador del festival de música experimental.
Su cita con el público pamplonés fue en una Sala de Armas de la Ciudadela rodeada de jardines repletos de malas hierbas. Un cartel alargado en el que salía John Cage sujetando una cesta en un bosque anunciaba el concierto para el domingo 2 de julio a las seis de la tarde en el frontón Labrit. La ubicación fue finalmente en el patio de la Ciudadela. Junto a su ayudante David Tudor completaron una sesión de “más de dos horas”, según comentan asistentes al concierto como el escultor, pintor y diseñador gráfico Paco Rallo. En el concierto había “grandes torres de bafles de muchísimos vatios de potencia”, escribe. Como demuestran las imágenes de Pío Guerendiáin, Cage actuó en un escenario bajo vigas de madera cruzadas, reprodujo sonidos en una decena de micrófonos, utilizó sintetizadores y se escuchó, entre otras cosas, música electrónica. “Era traer a Cage a una Pamplona que estaba todavía surgiendo”, contextualiza Ramos, periodista pamplonés que trabajó en RNE desde 1984 hasta el año pasado.
NO DEJÓ HUELLA
El paso del estadounidense fue comentado durante su estancia, pero después no se puede decir que dejara impronta en el desarrollo del arte musical en Pamplona. “Plásticamente sí que ha habido más nombres después, pero en música nada. Todo se volvió a Madrid, cada uno a su casa y aquí no había pasado nada”, lamenta la oboe solista de la Orquesta Sinfónica de Navarra.
“Nuestra impresión es que no hubo una repercusión directa”, asegura él. A día de hoy tampoco. “Debemos ser, si no el único, uno de los pocos conservatorios de España que no tiene un taller de música contemporánea”, dice Fontalba añadiendo que los alumnos del centro ubicado en la Ciudad de la Música no muestran interés por estos artistas contemporáneos, tendencia que cambia en otros países europeos.
Y si esto pasa en el propio campo de la música, imaginen en otro sector poblacional. Por ejemplo los coetáneos de John Cage que vivieron los Encuentros en persona pero que ni recuerdan el evento. El músico llego, impresionó y se fue. Este año, del 8 al 18 de octubre, Pamplona volverá a “revivir el espíritu” de 1972.

OTROS CONCIERTOS
John Cage y David Tudor. Fue el domingo 2 de julio en la Sala de Armas de la Ciudadela. Música experimental.
Txalaparta. El instrumento lo tocaron los hermanos Artze en el Museo de Navarra el martes 27 a las siete de la tarde.
Trân van Khê. El músico vietnamita llegó a la capital navarra para interpretar temas clásicos del país asiático.
Hoseyn Malek.El iraní vino el 26 de junio al Museo de Navarra.

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