Cine

Natxo Leúza, director de ‘Our Voices’: “Parece que hay diferentes clases de refugiados”

El realizador navarro estrena este lunes su documental sobre tres refugiados que han dejado atrás el infierno de Afganistán

Fadia, una de las protagonistas del documental Our Voices, que se presenta mañana en Pamplona
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Fadia, una de las protagonistas del documental Our Voices, que se presenta mañana en Pamplona
Fadia, una de las protagonistas del documental Our Voices, que se presenta mañana en Pamplona

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Ion Stegmeier

Publicado el 09/05/2022 a las 06:00

Our Voices surgió por encargo de Etnia Barcelona Foundation, que creó una campaña para visualizar el trabajo de instituciones como Open Arms. Entre otras acciones, ahí se inscribe este corto que en realidad es un viaje de Natxo Leúza y Raúl Goñi a los campos de refugiados de Malakasa y Ritsona, en Grecia. Allí encontraron las historias de tres jóvenes afganos. Leúza acumula una dilatada trayectoria en el mundo del cine documental. Dirigió El Drogas (2020) y fue candidato a los Goya a mejor cortometraje documental con Born In Gambia (2018).

¿Una historia así solo se podía contar en blanco y negro?

La película es un camino desde la oscuridad hacia la luz. La oscuridad de su traumático viaje, donde salen como niños y llegan con secuelas y experiencias que perdurarán para siempre. En los campos el tiempo se detiene y no hacen otra cosa que ver su vida pasar. Nos interesaba mucho reflejar la oscuridad.

Además proyectan mensajes, como titulares que van dando los propios protagonistas.

En los campos hicimos workshops donde los propios refugiados escribían sus mensajes desde sus móviles. Estos mensajes son la estructura narrativa de la película. Los fuimos proyectando en paredes de los propios campos, en el mar, y son voces que normalmente permanecen ocultas. Los mensajes reflejados en el mar negro son luces que surgen en la oscuridad. Creemos que en la oscuridad también hay luz.

¿Cómo dieron con los tres protagonistas?

Cuando llegamos a Grecia nos presentaron a varios refugiados, historias muy potentes. Inmediatamente decidimos centrarnos en refugiados afganos, ya que era la problemática de mayor actualidad. Primero conocimos a Emram y Wais, pero sentíamos que todavía no habíamos encontrado a nuestra voz protagonista. Al día siguiente fuimos a otro campo y nos presentaron a Faddy, una niña de 16 años que hacía cuatro semanas que había cruzado el Mediterráneo con toda su familia. La entrevistamos, nos miramos y dijimos: ella es la protagonista. Tenía una fuerza y una madurez única y al ser mujer su experiencia había sido mucho más difícil.

¿Cómo se vuelve personalmente de hacer un trabajo así?

Siempre es difícil. Tengo siempre la sensación de llevarme demasiado de los personajes y de sus historias, y de dejar poco. Vuelves con una sensación de impotencia, de rabia, por ver como muchos jóvenes después de una traumática experiencia de un viaje de casi 4.000 kilómetros, donde han sufrido violaciones, engaños y torturas, y donde salen por la necesidad de salvar sus vidas, son retenidos como animales en unos campos que no les ofrecen nada, y donde son ignorados por la mayoría de gobiernos y de una Europa desfasada, e insolidaria. Son jóvenes muy preparados, que deberían ser integrados en cualquier sociedad.

¿Se ha olvidado el mundo de ellos?

Acabo de regresar de un viaje a Ucrania, donde los ucranianos, por primera vez ante un conflicto, están siendo acogidos por los países vecinos. Y la acogida es con mucho cariño, con afecto, hasta tal punto que la mayoría de los entrevistados no se sentían refugiados. Estando allí no dejaba de pensar en los protagonistas de Our Voices, y de otras personas que al salir de un conflicto similar, sí se sienten refugiados, y que están siendo acogidos de una manera mucho más miserable. Parece que hay diferentes clases de refugiados y que muchos sí están siendo olvidados.

¿Su siguiente proyecto viajará Ucrania, entonces?

Mi siguiente proyecto se va a llamar Why, y es un viaje a Polonia y Ucrania. He tenido la suerte de viajar junto a Iñaki Alforja, y con la producción de En Buen sitio. Nos hemos subido a trenes donde las mujeres huían con sus hijos y con sus pocas pertenencias y mientras nos distanciábamos de sus hogares, y de sus maridos, hemos reflexionado sobre el actual conflicto entre Ucrania y Rusia. Va a ser un documental donde esta vez lo importante serán las voces de mujeres.

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