Cine
Un festival en busca de la luz
La Utopía marca la cuarta edición del Filmmaking for Social Change


Publicado el 09/05/2022 a las 06:00
El festival Filmmaking for Social Change arranca este martes su cuarta edición en Pamplona con una programación que gira en torno a la utopía. Pero no solo la programación; utopía, en realidad, es organizar un festival de cine con un presupuesto de 7.000 euros y conseguir no sólo mostrar 17 películas de 9 países, con presencia de varios invitados, sino generar también nuevas obras.
“Hay mucha ilusión entre la gente con la que participamos, así conseguimos cosas increíbles como optar a cine de primer nivel”, apunta el artista Mikel Belascoain, codirector del certamen junto con Patrick Hazard, que dirige a su vez el London International Documentary Festival.
Se trata de un festival de cine diferente. No es competitivo y se abre en cuanto a formatos a cortometrajes, largometrajes, videoarte o audiovisuales experimentales. El festival gira sobre un tema cada año. Se ha hecho sobre infancia y migraciones, sobre la relación de los humanos con la tierra y el auge de los populismos, y para esta ocasión se ha elegido la utopía. “En una realidad tan distópica como la actual parece que la utopía es casi hasta algo ridículo, de alguna forma reivindicamos el valor de la utopía desde el arte y la cultura, y perseguir en un momento tan oscuro como éste puntos de luz, o conjuntamente reflexionar hacia ellos”, explica Belascoain, interesado en las nuevas utopías que se generan actualmente, que no son las que había en el siglo XX.
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El Filmmaking for Social Change lanzó este año su escuela de cine, que ha fructificado en cinco obras hechas para el festival. Se han dando muchas casualidades, admite Belascoain. Una de las alumnas, por ejemplo, quería hacer una película sobre Ben Yart, una de las voces del colectivo Chill Mafia y uno de los talentos más interesantes de la escena del trap actual, y precisamente a la escuela se dirigió el cantante de Chill Mafia, que es parte del mismo colectivo. “Esas casualidades nos han permitido profundizar en un colectivo cultural que hay ahora mismo en Navarra muy interesante, gente joven que tiene una forma diferente de mirar el mundo”, apunta el codirector. Fruto de ello es Ben Yart: una canción kinki, el corto documental dirigido por Gemma Quincocés y Julen Goldaracena que se podrá ver en la jornada inaugural.
El festival cuenta con diez estrenos de películas inéditas y presenta cinco proyectos artísticos realizados para el evento. La cita es todos los días a las siete de la tarde en Civivox Condestable excepto la última, que se traslada al Museo de Navarra. Cada día se aborda un tema. El martes será el día del cine navarro, con la película sobre Ben Yart y el último proyecto de Natxo Leúza. El miércoles será el momento de abordar lo que se llamado el fin del mundo. “Parece que ha sido una tendencia, un guiño a que ha ocurrido más veces en la historia”, apunta el codirector del certamen. La artista Lía Guerrero mostrará una película de zombies que ha hecho específicamente para el festival; Alberto Gracia mostrará una película muy distópica, Tengan cuidado ahí fuera (premiado en Punto de Vista) y Javiera Beliz estrenará en Europa Entre el sol y la tierra.
El jueves el foco se pondrá en la utopía y los derechos humanos, en colaboración con el Festival de Cine y derechos humanos de Barcelona, cuyo director, Toni Navarro, ha seleccionado tres cortos sobre el Sáhara, las utopías queer y trans. El viernes se cambia de festival colaborador, esta vez al de documental de Londres, cuyo director Patrick Hazar mostrará otra selección.
La clausura será en el Museo de Navarra con una jornada titulada Luz entre las sombras. Allí Gorka Beunza hará una intervención artística, que se sumará a las que se podrán ver estos días en Condestable: obras de videoarte en proyección continua de Lia Guerrero, trabajos del fotógrafo y cineasta Miguel Goñi, y de los artistas Alexia Briones y Toni Navarro. “Creo que el fiestival viene para quedarse”, aventura Belascoain. “Es una iniciativa que nos la creemos los que participamos y está cogiendo una fuerza que está por encima del dinero”, apunta.