Arte
La ilustración se emancipa de complejos en Pamplona y Tudela
Natalia Zaratiegui muestra en los campus de la UPNA una selección de Cromo, la galería consagrada a la ilustración y el dibujo que fundó en Barcelona


Publicado el 08/05/2022 a las 06:00
En el grupo de ilustradores del entorno de Natalia Zaratiegui (Peralta, 1981) era un comentario recurrente: hacía falta un espacio para mostrar su trabajo y posicionarlo en el mapa del arte contemporáneo. “Siempre nos hemos sentido un poco olvidados, fuera de ese circuito”, lamenta la ilustradora navarra, que vive entre Pamplona y Barcelona. “La ilustración ahora está en un momento muy potente, hay muchos ilustradores muy buenos, el panorama es espectacular, tanto en Navarra como en Barcelona”, asegura. Así que fue ella quien montó ese lugar en 2016, la galería Cromo en Barcelona, un guiño al color de ese nombre, y a los cromos, un espacio consagrado al dibujo y la ilustración. La recepción por parte del público confirmó la apuesta, porque además se concibió no sólo como lugar de exposiciones, sino que han organizado talleres,presentaciones de libros, eventos, incluso microconciertos o recitales. “Me interesa que sea un punto de encuentro, un lugar dinámico en el que pasan cosas”, resume.
Desde la Universidad Pública de Navarra se interesaron por este proyecto y pidieron a Zaratiegui que mostrara una selección de lo que ha pasado estos años por allí para una doble exposición en El Sario (Pamplona) y en el campus de Tudela, abierta hasta el 17 de junio.
En Pamplona la muestra empieza con ilustraciones hechas para libros, como las que hizo ella misma para Relatos para amantes de la literatura (editorial Alma, 2021), premiada en los World Ilustration Awards, y los de María Corte para el libro educativo J is for Jazz, que tras publicarse en Estados Unidos aún no ha visto la luz en España. “Tanto en mi caso como en el de María trabajamos en digital y estas dos selecciones son reproducciones Giclée, es obra gráfica, un tipo de reproducción que no es digital, es un poco distinta, con una tinta que te garantiza la permanencia en el tiempo y está reconocido por galerías y museos”, explica.


También ha querido mostrar el trabajo de artistas que trabajan con técnicas manuales, que se viese el paso de lo manual a la obra impresa. Es el caso de Coque Azcona, que dibuja con palabras, y Gina Thorstensen, que trabaja la ilustración pero también la animación, e hizo el cartel del 25 aniversario del festival Animac de Lleida. En los dos casos son carteles de una ilustración aplicada a una finalidad. “Me gustaba mostrar cómo de un original pequeño podemos pasar al gran formato, sin que pierda la calidad”, apunta ante el cartel de la primera exposición colectiva que tuvo lugar en Cromo.
En el siguiente grupo hay artistas con proyectos personales, sin encargos de por medio. Martina Manyá, por ejemplo, muestra su serie de Montañas, con varias obras sobre esa temática en su sentido más amplio. “Al final acabó siendo un librito autoeditado, firmado y numerado que es muy bonito”, explica Zaratiegui. Marc Torrent es otro de los seleccionados. Este artista vivió en Londres y se aficionó a ir a salas de conciertos con su libreta para hacer dibujos. Pensó en hacer carteles de esos conciertos que ya habían pasado, a la sala le gustaron y se los quedó como una colección de carteles de eventos pasados. De Arnal Ballester se muestra parte de un work in progress en el que quiere dar voz a los perdedores de la historia. Ha empezado con los indios americanos. Y por último, Luci Gutiérrez, una ilustradora barcelonesa que publica entre otros para New Yorker, enseña unas postales unas imágenes que muestran su sentido del humor.
En la exposición de Tudela, por su parte, se exhiben los carteles de mayores dimensiones que han pasado por la galería. “Son carteles vividos”, explica Zaratiegui, ya que sirven para hacer una historia de la galería. Una historia ilustrada. Las obras están a la venta en la web de la galería, www.galeriacromo.com.
La exposición clausurada
La pandemia y un tratamiento médico mantuvieron cerrada la galería desde 2018. Lo que no podía imaginar Zaratiegui era que la exposición de la reapertura, Simalia, de Nacho Simal, tuviera que ser retirada. El artista zaragozano se inspiró en Tintín, en una revisión personal, pero los servicios jurídicos de la fundación Moulinsart, que gestiona los derechos de Hergé, les advirtió que debían cerrar. Y así fue.