Arte
Fermín Jiménez Landa juega con los llenos y vacíos en la galería Moisés Pérez de Albéniz de Madrid
‘Un bolsillo sin mano es una tela, una mesa sin pan es una tabla’ presenta hasta finales de mayo obras de los últimos años del artista pamplonés


Publicado el 05/04/2022 a las 06:00
Fermín Jiménez Landa se acordó de un dicho ruso, 'Un bolsillo sin mano es una tela, una mesa sin pan es una tabla', para titular la exposición que presenta en la Galería Moisés Pérez de Albéniz de Madrid. Los juegos entre lo lleno y lo vacío están presentes en estos trabajos de los últimos años que se podrán visitar hasta el 28 de mayo. “He trabajado a mi aire y de repente al montar la exposición me he dado cuenta de que había tres piezas sobre el vacío”, cuenta Jiménez Landa.
Una era la que hizo para el Museo Oteiza, un proyecto 'metaoteiciano', podría decirse, en el que si el artista vasco activaba poéticamente los espacios que dejaban sus esculturas sin ocupar, él a su vez se fijaba en el vacío que dejaban las distintas obras de Oteiza entre sí. Jiménez Landa hizo mediciones del espacio exacto que dejan entre sí las obras de Oteiza en el museo de Alzuza, construyó moldes con esas formas y los rellenó después con aislante de vivienda, “un material muy poco noble para una escultura pero que tiene mucho sentido con el tema de rellenar huecos”, explica. Esas piezas que rellenan vacíos están expuestas en la galería.
La instalación más grande son unas estanterías con un proyecto que hizo en Valencia en el que alquiló un apartamento durante el tiempo de la exposición y lo vacío totalmente. “Había que hacer unas visitas guiadas con los ojos vendados, nadie sabía dónde estaba el piso... hubo varios tipos de encuentros y uno de ellos fue hacer moldes en todas las esquinas de esa casa”, apunta. Ahora en las baldas se pueden ver las 21 esquinas del piso valenciano.
En un taller con niños, por otra parte, elaboró una pieza sacando los moldes de los bolsillos de los pantalones pero con masa de pan. Como no podían usar la cocina del colegio, se acercaba con los estudiantes a un horno cercano. Los niños iban con los bolsillos llenos de pan. “Me gustó y me lo traje a mi trabajo, luego fui yo el que se llenaba los bolsillos de masa de pan, daba un paseo y luego los horneaba”, explica. Son varias las parejas de panes hechos así que ha colgado en la pared de la galería, “como si fueran esculturitas, pero están a la altura de mis bolsillos”, apunta.


La exposición se completa con lo que el propio artista llama “pequeñas tonterías” y en las que aflora la visión lúdica de Jiménez Landa. Hay un nivel de obra, el instrumento con el que albañiles y carpinteros determinan la horizontalidad de una superficie, en el que el artista ha sustituido el líquido donde está la burbuja por veneno de serpiente. Además, ha pedido al personal de la galería que lleve unas miguitas en el bolsillo. “Es como intervenir un espacio de la galería pero en un lugar que no puedes meter la mano para verlo”, explica. Y en la fachada ha instalado una lamparita que se enciende y apague según un factor difícilmente desentrañable para los viandantes. Va conectada con la nevera de la que disponen los trabajadores de la galería en el interior, donde guardan la comida y la bebida, y cada vez que abren la puerta de la nevera se enciende la lamparita en la fachada.
La exposición concluye con otra intervención exterior que aprovecha un curioso error. La galería de Pérez de Albéniz y la vecina de Juan Silió están separadas por un local de gente que va a jugar al ping pong pero por un error postal comparten la misma dirección postal: Doctor Fourquet, 20. “Mi intervención es un caminito de migas de pan entre las dos galerías, un camino que va del número 20 al número 20”, explica Jiménez Landa. “Es una pieza que va a estar y no va a estar, de vez en cuando la pondrán, vendrán las palomas y la comerán, la volverán a poner... es algo que aparece y desaparece”, concluye el artista.