Historia
Carlistas contra Rusia: el extraño viaje que llevó a soldados españoles a Crimea
La invasión rusa de Ucrania nos ha familiarizado con ciudades como Odesa, Mariúpol o Jerson, enclaves que hoy en día bordean la península de Crimea, donde a mediados del siglo XIX hubo 900 soldados carlistas peleando contra el Imperio zarista en la "Guerra de Oriente"


Actualizado el 15/03/2022 a las 16:24
La novela 'Tarás Bulba', escrita por Nikolái Gógol en 1835, describía con grandes dosis de romanticismo la vida de los cosacos zaporogos en el corazón de Ucrania. Una vida ruda, casi bárbara, marcada por estrictos códigos de honor y un belicismo endémico. A los lectores les subyugó aquella brutalidad tan primitiva, alejada de todo refinamiento y, por tanto, auténtica y mitificable a sus ojos. Para las autoridades rusas, el libro era un peligro, así que obligaron a Gógol a eliminar cualquier rastro de nacionalismo ucraniano y sustituirlo por consignas prorrusas (muy notorias en las versiones publicadas en castellano); para los lectores rusos, ese era un territorio lejano, exótico; y para los extranjeros, aquello se imaginaba como uno de los confines del mundo. Muchos lectores volvieron allí -literariamente hablando- de la mano del 'Miguel Strogoff' de Julio Verne en 1876, pero, décadas antes, miles de europeos se habían visto arrastrados hasta aquellas costas para librar un conflicto bélico al que llamaron "Guerra de Oriente" y que hoy conocemos como Guerra de Crimea. Entre ellos había 900 españoles, antiguos carlistas. ¿Y qué pintaban allí?
El Carlismo había contado con las simpatías del zar Nicolás I durante la Primera Guerra Carlista (1833-1840) y la Segunda (1846-1849), lo que no impidió que centenares de antiguos carlistas combatieran contra las tropas rusas en Crimea entre 1854 y 1856. Los caprichos del destino les pusieron en aquella situación. Todo comenzó con las derrotas frente a los isabelinos, que obligaron a muchos combatientes a huir y refugiarse en Francia, desde donde fueron enviados al norte de África, a Argelia, para enrolarse en las filas de la Legión Extranjera. Cuando Inglaterra, Cerdeña y Francia decidieron intervenir en la Guerra Ruso-turca en auxilio del Imperio Otomano, el Primer y Segundo Regimientos Extranjeros fueron enviados a Crimea con españoles en sus filas: en concreto, el 4º Batallón incumplía la norma tradicional de mezclar soldados de diferentes orígenes al estar compuesto íntegramente por 400 españoles.
La batalla del río Almá y el famoso sitio de Sebastopol contaron con la participación de estos soldados, loados por los mandos franceses en comentarios que han llegado hasta nuestros días en los informes militares. Más importante sin duda es que se conservan los nombres de 474 de estos hombres gracias a la "Memoria sobre el viaje militar a la Crimea", escrita por el capitán Tomás O’ Ryan Vázquez y el teniente Andrés Villalón Echevarría con destino al Ministerio de la Guerra. En ella se recogen las condecoraciones recibidas... y también, con un estilo lacónico y marcial, las heridas sufridas por 103 de ellos o las causas que provocaron la muerte de otros 91. No conocemos, sin embargo, cuántos de estos carlistas procedían de Navarra, si bien un repaso por los apellidos y la pura estadística -dada la profusa participación de navarros en las guerras carlistas- invitan a pensar que al menos tuvieron que ser decenas los que hace 166 años pelearon -y quizá murieron- a las mismas puertas de donde hoy Rusia lleva a cabo los ataques más duros y despiadados de su invasión de Ucrania.
Te puede interesar
