Exposición

David Anocíbar presenta la exposición 'Llévame a bailar' en el Polvorín

Las obras del artista, procedente del mundo de la restauración, destacan por su gran formato y por unas figuras humanas a tamaño natural llenas de movimiento con las que el artista indaga en la búsqueda de identidad de uno mismo 

David Anocíbar, con la obra 'Blooming at dawn' al fondo, en la exposición del Polvorín
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David Anocíbar, con la obra 'Blooming at dawn' al fondo, en la exposición del Polvorín
David Anocíbar, con la obra 'Blooming at dawn' al fondo, en la exposición del Polvorín

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Cristina Altuna

Actualizado el 15/02/2022 a las 06:00

David Anocíbar Arroqui, natural de Munárriz, vivió cinco años en Lisboa, una etapa en la que compaginó su trabajo como restaurador con el enriquecimiento de su vida personal. Los domingos por la tarde solían reunirse los amigos en su casa portuguesa y era el momento de comentar lo ocurrido en la última fiesta, en ese baile en la discoteca, pero también de recordar los rostros y miradas de las personas con las que habían coincidido. David Anocíbar atesoró una serie de vivencias que viajaron en su maleta cuando decidió regresar a Pamplona. Ahora, veinte años después, esas experiencias se han convertido en recuerdos y en los pilares de 'Llévame a bailar', la exposición que presenta en el Polvorín de la Ciudadela.

Obras de gran formato, figuras humanas a tamaño real y unos fondos de colores tan definidos como evocadores caracterizan el proyecto pictórico de David Anocíbar que presenta un conjunto de retratos, realizados en óleo sobre lienzo, en los que prima la expresión corporal y el movimiento. Una expresividad y plasticidad que tiene su razón de ser en la admiración que siente por la tradición y los principios del realismo, pero también en esos ambientes oníricos y fondos abstractos con los que juega en sus obras y que proceden de su mundo interior.

SUS PROPIAS VERSIONES

Hombres y mujeres que respiran juventud forman el universo pictórico de 'Llévame a bailar', un título sugerente con el que hace referencia a los movimientos, poses y gestos en una pista de baile, pero también a los pensamientos o deseos de quien mueve su cuerpo al ritmo de la música. “La idea fundamental es representar el hecho de salir de fiesta o bailar como un ritual identitario, como una búsqueda de ti mismo”, indica.

El artista relaciona esta búsqueda con su propia experiencia ya que estudiar en Madrid y vivir en Lisboa le hizo descubrir un mundo distinto y relacionarse con personas diferentes. “Soy de un pueblo pequeño y cuando me marché a Madrid con 19 años, todo cambió. Mi pequeño mundo se convirtió en un mundo enorme. La exposición habla de esa época, de buscar tu propio camino, descubrir la música que te gusta, los sitios a los que quieres ir y el tipo de gente que quieres conocer”.

El contexto temporal de la exposición se sitúa entre finales de los años 90 y 2005, el tiempo en el que Anocíbar vivió fuera de Pamplona. “Es una época que me gustó mucho. Coincide cuando la música electrónica se hizo global y se generó “la cultura de club”, un movimiento que se creó en torno a la electrónica, salir de noche, bailar. Fue una efervescencia cultural”.

Óleo  Ilusions of youth, de la exposición Llévame a bailar, en el que se aprecia el interés del artista por la  búsqueda del movimiento.
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Óleo 'Ilusions of youth', de la exposición 'Llévame a bailar', en el que se aprecia el interés del artista por la búsqueda del movimientoeduardo buxens
Óleo  Ilusions of youth, de la exposición Llévame a bailar, en el que se aprecia el interés del artista por la  búsqueda del movimiento.

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Si el tamaño y las figuras humanas llaman la atención, lo mismo ocurre con la plasmación detallista de los cuerpos, pues ni una sola pincelada deja sombras de improvisación. Aunque en su faceta artística le gusta la pintura al natural, las personas que aparecen en sus obras no son reales, sino reinterpretaciones de hombres y mujeres a los que ha fotografiado. En cuanto a las expresiones, algunas de ellas están captadas de imágenes de modelos de moda. “He trabajado sobre fotografías porque es muy complicado hacerlos del natural con este tamaño tan grande”. La revisión de muchas fotografías y la certeza del mensaje que quería plasmar con sus obras le llevó a la creación de unos personajes que no son reales, pero que han influido en la vida de David Anocíbar. “Son personajes medio inventados, versiones de personas. Son representaciones de recuerdos y gente que ha pasado por mi vida, pero no son nadie concreto”.

FONDOS CON HISTORIA

A través de sus obras, el artista deja claro que transita por un estilo personal que surge de combinar el arte figurativo realista con esas licencias intimistas que le permite una reinterpretación de los cuerpos en unos ambientes oníricos y evocadores en los que no faltan animales mitológicos, referencias a pinturas de autores consagrados de siglos pasados, así como otros elementos que recuerdan a modas de antaño.

El creador reconoce que cada uno de los fondos, en los que priman los tonos verdosos en distintas gamas, tienen una historia detrás. Así ocurre, por ejemplo, con el retrato de un joven en el que aparece un unicornio o el de otro chico rodeado de flamencos. “El del unicornio es un recuerdo de un chico que salía solo por Lisboa para bailar, no quería estar con nadie, te acercabas a saludar y ni respondía. Tenía su vida particular en la que no quería a nadie más”.

La fuerza y expresividad de las figuras humanas y los fondos trabajados se completan con un cuidado tratamiento de las composiciones, ya que David Anocíbar concede mucho importancia al uso de materiales de calidad, además de preparar los lienzos de forma artesanal. “He sido restaurador antes que artista y ello puede influir”.

DNI

​David Anocíbar Arroqui nace en Munárriz (valle de Goñi), en 1977. Estudia restauración en Madrid y durante cinco años vive en Lisboa. Regresa a Navarra, se adentra en la pintura natural con el retratista Mikel Esparza y completa su faceta pictórica en The Art Student League y The National Academy of Design de Nueva York. Ahora vive en Pamplona, continúa con su trayectoria pictórica y da clases de pintura.

‘Llévame a bailar’. David Anocíbar Polvorín de la Ciudadela. Hasta el 27 de marzo. Horario: martes a sábado, 11.30 a 13.30 y 18 a 20.30 horas. Domingos y festivos, 11.30 a 13.30 horas.

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