Literatura
La autora Karmele Jaio afirma que “no ha habido interés por conocer desde dentro el mundo de las mujeres”
La escritora vitoriana regresa con ‘No soy yo’, catorce relatos “desde” la mirada de mujeres “porque es importante ver el mundo a través de sus ojos”, argumenta


Publicado el 10/02/2022 a las 06:00
Las catorce mujeres tienen entre 40 y 50 años y pasan por un momento crítico en sus vidas. La extrañeza ante el cuerpo que cambia, la ansiedad ante el envejecimiento, la nostalgia del pasado idealizado, la rutina de las relaciones conyugales, la urgencia por aprovechar el tiempo que les queda, la sensación de no encontrar su sitio... Las catorce se han encontrado en 'No soy yo', la última obra de la escritora vitoriana Karmele Jaio Eiguren, cuya 'Aitaren etxea' premiaron en 2020 las librerías navarras de la Asociación Diego de Haro como la mejor en euskera. Nueve de los relatos de 'No soy yo' estaba ya en una obra anterior, 'Ez naiz ni' (2012), y vio Jaio que con otros cinco escritos después formaban “una unidad”. “Todos comparten universo”.
A raíz de 'Aitaren etxea', dijo en este periódico que el terrible peso del género no nos deja ser como nos gustaría, en referencia al aprendizaje distinto desde la infancia, los mensajes diferenciados que nos envían, las expectativas diferenciadas que se esperan de nosotros y de nosotras. No soy yo podría ser una segunda parte.
[ríe] En quienes escribimos hay unas temáticas constantes porque están dentro de ti, forman parte de una preocupación en tu vida. En 'Aitaren etxea', la ficción se centra, sobre todo, en el hombre y en la manera de aprender a serlo, la forma de masculinidad transmitida de generación en generación. Y 'No soy yo' son relatos desde la mirada de mujeres. He querido remarcar el “desde” porque en ese sentido las mujeres hemos sido representadas mucho durante la historia, se ha dicho cómo somos y cómo tenemos que ser, pero es importante ver el mundo a través de los ojos de estas mujeres, diversas, diferentes y que no hablan solo de ellas, sino de la vida, de las relaciones humanas, de las personas que tienen alrededor.
En varios de estos relatos se trata “cómo nos marcan la vida”.
Las protagonistas de muchos de los relatos se dan cuenta de cómo la vida te moldea y te lleva hacia lugares a los que igual no querías llegar. Tu destino no solo la marcan las decisiones que tomas, hay una inercia muy grande por detrás de lo que se espera de ti, de esos mandatos de comportamiento, de lo que toca en cada edad... que te va llevando. Estas mujeres se encuentran en ese momento de la vida en que paran, miran el camino que han recorrido y se preguntan si era el que querían recorrer, si realmente han sido ellas las que han decidido llegar hasta donde lo han hecho, qué condicionantes ha habido, si han sido ellas durante todo este tiempo o quién ha guiado sus vidas. Muchas veces evitamos ese momento de inflexión. Nos da miedo reflexionar sobre lo que hemos hecho o no, pero la vida te da la oportunidad de hacerlo.
Me ha dicho que relatos que escribió en 2012 comparten universo con los de hoy.
No han cambiado las cosas tanto en diez años... Me reconozco en lo que escribí entonces, aunque es verdad que, lógicamente, con el tiempo vas cambiando como persona y como escritora, si bien haberlos traducido me ha dado la oportunidad de modelarlos un poco o traerlos hacia la forma en la que puedo escribir ahora.
¿Se reconoce como protagonista?
Me reconozco como puedo reconocer a muchas mujeres de mi alrededor. No cuento algo que personalmente haya vivido, pero recoge muchas emociones que he sentido o visto. Mi inspiración está en lo rutinario, en lo que veo día a día, y en ese sentido son bastante reales: cualquiera puede reconocerse en algo de lo que se cuenta.
Me ha recalcado que son relatos “desde mujeres”. ¿Puede ser una manera de comprendernos mejor?
Hay un tópico muy extendido sobre que las mujeres somos un misterio, como si nuestro mundo fuese algo oculto. Responde en buena medida a que realmente no ha habido un interés por conocer desde dentro el mundo de las mujeres, que es muy diverso, porque huyo totalmente de homogeneizarlo. No ha habido un interés histórico por conocer cómo ven el mundo las mujeres. Su voz, su mirada, no se han visibilizado, no se han recogido. Creo que cualquier obra de ficción que nos da la oportunidad de ver el mundo desde los ojos de esa otra persona es siempre un enriquecimiento, y si esa persona además mira el mundo desde otro lugar que no es el tuyo, aún más.
La faja del libro no ayuda a que no se vea como misterioso el mundo de las mujeres: “[...] nos invita a adentrarnos en la complejidad cotidiana de la vida de las mujeres”...
[ríe] La complejidad es inherente a todos los seres humanos. Ocurre que se ha atribuido más a las mujeres porque no se conoce su mundo tanto como el de los hombres. El de estos está omnipresente, es central; su historia, lo que han hecho, lo que no, sus experiencias, sentimientos... lo hemos visto en películas, lo hemos leído... Y de alguna manera las mujeres, como decía Simon de Beauvoir, son “la periferia”. Se le puede llamar complejidad, se le puede llamar misterio: lo que hay es no centralidad, un desconocimiento en muchos casos o poco interés por conocer ese mundo.
¿Qué pasaba en usted para que surgiera un relato concreto?
La mayoría de lo que escribo parte de una imagen que de repente me invade. Puede ser algo que he visto o que he imaginado. Veo algo, a veces un pequeño detalle debajo del cual me digo que existe algo que debo descubrir. Nunca empiezo un relato teniendo muy claro qué voy a contar porque lo estoy buscando mientras escribo.
Su primera protagonista, escritora, se pregunta por qué escribe, para quién y si merece la pena. ¿Por qué escribe usted?
No sé por qué tengo esa necesidad de escribir. Tiene que haber algo con querer entender la complejidad del mundo. La vida te aparece como fragmentada, azarosa, y la literatura intenta ordenar eso, darle una forma para poder entenderla.
‘NO SOY YO’
Autora: Karmele Jaio.
Editorial: Ediciones Destino.
Número de páginas: 176.
Precio: 18,50 € (ebook, 8,99€)