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ENTREVISTA
LITERATURA

Hasier Larretxea, poeta: "La vida está siendo generosa conmigo"

Con ‘Otro cielo’, el poeta de Arraoiz regresa al lugar de origen que dejó pero que está en él, le atraviesa, le persigue y le reconforta, “muchísimo”. Es un intercambio poético entre la vanguardia y los elementos ancestrales del imaginario rural.

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Hasier Larretxea dice estar conectando con el niño feliz que fueJOSÉ CARLOS CORDOVILLA
Publicado el 27/01/2022 a las 06:00
Tenía ayer “resaca emocional” Hasier Larretxea. La víspera, en Bilbao, atendió catorce entrevistas en la promoción de su nuevo poemario, Otro cielo (Espasa). “Me hacen plantearme cosas que creo que en la literatura no me planteo”, reflexiona. “Hay escritores que cuando escriben saben a lo que se enfrentan o a qué quieren enfrentarse. Yo intento dejarme llevar y ahondar en lo que el momento requiere, sin cortapisas, sin autocensura. Creo que por eso estoy aquí: si no, no viviría en Madrid; no tendría ese atrevimiento de publicar y de expresarme como lo hago; no recorrería con la familia lugares y escenarios con nuestra historia...”. En 'Otro cielo' Larretxea regresa al lugar de origen que dejó pero que está en él, le atraviesa, le persigue y le reconforta, “muchísimo”. “Hace años sentía un vacío y una soledad muy grandes para encontrar en el valle asideros, referentes, y ahora noto calidez, tal vez por estar más sosegado y ser más maduro”. 'Otro cielo' contiene poemas de un imaginario espiritual y rural, prosa poética sobre la infancia y la vejez en soledad en la aldea y poemas más breves sobre inquietudes personales.
Hasier Larretxea recita uno de los poemas de 'Otro cielo' l.p.m.
En la contraportada está uno de sus poemas: “El miedo: dos manos que forman una sola súplica”. ¿Cuál es esa postura?
La del rezo. Ese poema hace referencia al miedo y a un gesto, a un movimiento de ese pasado y qué supone. Es un libro muy místico, cuasirreligioso, y sin temor a utilizar esos elementos simbólicos que han conformado el pasado. Tengo un imaginario riquísimo, y es lo bonito: en casa no hubo libros y fui construyendo los referentes culturales. Pero sí hubo una vida que me ha dado un telón de fondo asombroso, de momentos, instantes, escuchas... desde la abuela y sus creencias y su llamamiento al orden a veces por ser zurdo a cuando iban a alinear la hierba en el caserío y yo iba correteando. A través de muchas experiencias que detallo, sobre todo en esos poemas de la infancia tan salvaje y mágica, he ido conformando la identidad.
¿Fue feliz en su infancia?
Mucho, muchísimo. Fui un niño muy feliz. Luego empezó a llegar la censura o el orden y la moral. Pero en la infancia no tenía cortapisas. Me recuerdo muy sonriente, muy contento, muy pánfilo [ríe], y ahora estoy conectando con ese niño, y también soy un pánfilo, y un hombre feliz, y un despojado. La vida está siendo generosa conmigo y con los que me rodean. Siempre encontrarás una dificultad, una persona, una situación que te complique un poco la existencia, pero hay que saber sobreponerse y encarar la vida desde una actitud luminosa y férrea, en el sentido de esfuerzo. Hay a quien cuesta encontrar su camino en la literatura y la vida, y yo doy gracias a la vida porque tengo ilusión por las cosas.
Un hombre despojado, ¿por qué?
He ido vaciando mi mochila de piedras con los libros publicados. Quizá han sido más de los que debiera, pero a mí me han venido genial. El proceso personal y estas conjunciones familiares de espectáculos nos han equilibrado familiarmente. Además está el proceso que he hecho en Madrid, que en un inicio y de manera sanadora fue renegando también del lugar de origen porque necesitaba buscar horizontes, otra mirada, otro cielo, para volver a conectar con gente con la que me identifico, ver que no estoy solo.
Acompaña 'Otro cielo' con una playlist en Spotify, 40 canciones.
La música es indispensable en mi vida y encuentro el tono, me abre surcos. Siempre escribo con música y sobre todo con las canciones más sonoras de la playlist, como 'Saudade'. Cinco poemas surgieron en el momento de escuchar canciones concretas. Hay un homenaje explícito a esas composiciones de The New Raemon y Rocío Márquez que hablan de la muerte y de las que llegó ese poema tenebroso. O a cómo con El Niño de Elche y su 'Auto Sacramental Invisible' sentí al entrar en el Reina Sofía que lo hacía a un santuario: saqué el cuaderno, garabateé unas cosas y surgió 'Abecedario sonoro', mi preferido.
En el que usted se interroga sobre el sonido. Por ejemplo, cómo es el sonido del sexo.
Perdí el pudor [sonríe]. Antes me habría autocensurado. Ese otro Hasier lo habría borrado. Y es una cuestión propia, no lo asocio ni al entorno, ni a la educación, ni a nada. Este libro creo que entronca mucho con 'Niebla fronteriza', uno de mis libros más especiales, después del fallecimiento de la abuela: 'Niebla fronteriza' era más puro en lo rural, lo familiar, muy profundo y místico, y 'Otro cielo' vuelve al lugar de origen desde otro lugar porque ahora hay más vanguardia.
¿A qué suena 'Otro cielo'?
A mística, al susurro interno. A silencio, a saber escuchar en silencio. A esos bosques del Baztan, a reencuentro. A perdonar, a saber perdonar. A la expresión de cariño de la familia. Sobre todo suena a amplitud y a luz, que, aunque la luz no suene, se cuela.
Leo verbos de estos poemas: anticiparnos, vociferábamos, subimos, cosimos, lanzamos, aprendimos. ¿A quién habla?
Declamo a los que quizá en algún momento no encajaron en algún lugar, a los que tuvieron que labrar su propio camino y siguen viviendo en el lugar de origen, se cuestionaron los aprendizajes, los límites de la moral, eso que nos han podido comprimir como personas, o expandir.
En esos poemas cercanos al aforismo aborda inquietudes personales como el miedo, el silencio, el vacío. ¿A qué tiene miedo?
A la muerte. Me considero una persona muy espiritual y me gustaría no tenerle miedo, pero lo tengo. Y a la enfermedad, mucho.
¿Hay silencios en su vida?
Sigue habiéndolos, y en parte es necesario, es sano. Intento que haya equilibrio.
¿Cuándo siente vacío?
[piensa] Cuando estoy triste. Y hay días que lo estoy: porque no te salen las cosas, porque algo te afecta en el entorno, o en la televisión. Soy muy empático.
¿Qué ha olvidado?
La cerrazón, el odio, el rencor. Lo intento, al menos. Creo que están bastante lejos de mí.

‘OTRO CIELO’
Autor: Hasier Larretxea.
Editorial: Espasa. 
Imagen de cubierta: Alejandro Pasquale
Número de páginas: 100.
Precio: 12,90 euros.

DNI
​Hasier Larretxea Gortari (Arraoiz, 22 de marzo de 1982). Vive en Madrid hace 16 años. Ha publicado 'Ihes baten lausoa'; 'Quién diría, qué…'; 'Batzuen ametsak bertzeen zelai zulatuak dira'; 'Meridianos de tierra'; 'De un nuevo paisaje';' Niebla fronteriz'a; 'Atakak' y su traducción al castellano 'Barreras'; 'Azken bala / La última bala'; 'El lenguaje de los bosques', y 'Larremotzetik' . En los últimos años realiza lecturas en festivales de literatura donde sus textos dialogan con los sonidos del deporte rural vasco, la vida rural y la electrónica, simbolizando un reencuentro familiar junto a su padre Patxi, su madre Rosario y su marido, Zuri Negrín, autor de 'Pop'.

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