Los murales de Yago Vaillo pintados con los pies

Yago Vaillo explora sobre los límites de las artes en una exposición en el Horno de la Ciudadela. El artista presenta tres lienzos que ha creado con la ayuda del movimiento de una bailarina de ballet que ha bailado su coreografía sobre el papel

Yago Vaillo junto a la obra creada para el Horno, que ha pintado con la ayuda del movimiento de los pies de una bailarina de ballet.
AmpliarAmpliar
Yago Vaillo junto a la obra creada para el Horno, que ha pintado con la ayuda del movimiento de los pies de una bailarina de ballet
Yago Vaillo junto a la obra creada para el Horno, que ha pintado con la ayuda del movimiento de los pies de una bailarina de ballet.

CerrarCerrar

Cristina Altuna

Publicado el 18/12/2021 a las 06:00

La exploración de los límites entre las artes trasciende del significado más técnico de las palabras cuando las pronuncia Yago Vaillo Uson. El arquitecto, diseñador y artista creativo lleva tiempo inmerso en una reflexión sobre esa línea fina que separa la arquitectura de la pintura o la danza de la música. Existan o no dichos límites, su nuevo proyecto artístico es una muestra de que el arte se nutre de distintas disciplinas que pueden convivir en una misma obra. Así ocurre con 'Chorégraphie ou l’art décrire la dance (Coreografía o el arte de escribir la danza)', la exposición instalada en el Horno de la Ciudadela, en la que el artista juega con los sentidos y los colores a partir de unos lienzos en los que combina danza y pintura.

La muestra está formada por tres grandes piezas de papel, cada una mide diez metros de largo y más de dos metros de ancho, pintadas con ayuda del movimiento de los pies de una bailarina de ballet. “La idea madre de esta exposición es pintar la música y bailar la pintura”, explica Yago Vaillo que ha trabajado durante un año en este proyecto con el que hace un guiño al expresionismo abstracto. La propuesta se completa con la proyección de un video en el que se muestra el proceso creativo desde sus inicios, con el lienzo en blanco extendido en el suelo del estudio y el trabajo conjunto del artista y la bailarina Silvia Sagaseta.

UNA COREOGRAFÍA

A lo largo de la historia del arte, músicos, pintores y otros artistas han reflexionado acerca de las características de cada una de las disciplinas en un intento de establecer paralelismos y analogías, valores que las diferencien y que las unan. Son unos interrogantes a los que también se suma Yago Vaillo que, según reconoce, le ofrecen un campo inagotable de pensamientos. “Siempre me muevo ahí. Por un lado está la pintura tradicional, pero también otras vinculaciones. Hay que pensar y dar pasos en un camino que puede tener 25.000 variantes. Por ejemplo, una vez en el estudio hice pruebas jugando al fútbol con un balón pintado. Se puede dar contenido a la idea de mezclar artes”.

El artista marca los trazos del lienzo mientras la bailarina Silvia Sagaseta pinta con los pies.
AmpliarAmpliar
El artista marca los trazos del lienzo mientras la bailarina Silvia Sagaseta pinta con los pies.cedida
El artista marca los trazos del lienzo mientras la bailarina Silvia Sagaseta pinta con los pies.

CerrarCerrar

Si el balón de fútbol fue una aproximación, pintar con los pies es una realidad. Pero hasta el momento de mostrar los lienzos colgados a la vista del público, el proceso creativo ha sido largo, desde la primera idea hasta la última pincelada. Todo comenzó con la extensión de los papeles en el suelo y los primeros trazos que Yago Vaillo realizó con el negro y blanco como colores dominantes. A partir de ese momento, lo que el artista pintaba con la brocha, la bailarina lo repasaba o extendía con los pies, proceso que se repitió cuantas más capas de pintura se añadían. Y aunque los lienzos se muestran repletos de formas abstractas y gestuales, nada es fruto de la improvisación. “Puede parecer una pintura aleatoria, pero nada está improvisado. Hay mucho trabajo previo, muchas pruebas y una investigación de técnicas y movimientos. Silvia, la bailarina, nunca había pintado con los pies y en mi caso, había trabajado formatos grandes, pero más controlados en pintura y trazos”.

El artista señala que la obra está concebida como una coreografía, compuesta y creada para ser concebida como una sinfonía de los sentidos y los colores. “Es una coreografía bailada entre los dos. Silvia (Sagaseta) necesitaba la música para bailar y yo la necesitaba a ella para pintar. Es acercar la experiencia de percibir en simultáneo dos obras artísticas que encierran conexiones”.

CREADA PARA UN ESPACIO

La paleta cromática de la obra también está relacionada con el concepto coreográfico. Interpretada como un baile entre dos, Vaillo aposto por el blanco y el negro. “Era pura lógica, pero no funcionaba porque el lienzo se fundía con la piedra del espacio”, añade el artista, que probó entonces con el blanco y rojo “un color que tiene mucho significado en Pamplona, y que en la fusión salían unos murales rosas preciosos, pero tampoco era lo que buscaba”. Así que se decantó por los tres colores. “Interrumpir la monotonía y linealidad del blanco y negro con otro color era necesario, se originaron mezclas interesantes para aportar a este baile”.

Adentrarse en el Horno supone encontrarse unos murales que hablan del caos y el orden, la espontaneidad y el rigor, la norma y la improvisación. Unos conceptos que se muestran también en el video y que confieren a la exposición una mezcla de performance, cine y pintura. “Este proyecto es también una performance, de ahí que he abierto las puertas del estudio para que el público vea el proceso”, añade Vaillo, del que destaca la precisión de los movimientos de la danza, el control absoluto del cuerpo por parte de la bailarina y sus pautas creativas para convertirlo en pintura.

Cuando se enfrenta a un proyecto artístico, su condición de arquitecto también ejerce su influencia. Yago Vaillo indica que 'Chorégraphie ou l’art décrire la dance' es un proyecto pensado , medido y creado para el Horno. “Quizá por deformación profesional, me parece interesante poder transformar el espacio. Lo mismo ocurre en la pintura que en la arquitectura. No es igual hacer una casa donde quieras, como quieras y con el dinero que te apetezca que tener que hacerla en un solar concreto, con una inclinación determinada y con un dinero limitado. Parte de la creatividad surge de estos condicionantes”.

Estas obras envolventes, a pesar de los fuertes trazos de la pintura, crean una armonía y sutileza en el Horno, un recinto admirado por Vaillo tanto por su construcción como por su significado para la ciudad. “La Ciudadela es uno de los cogollos culturales que siempre me ha llamado la atención y exponer aquí era uno de mis sueños. Pensé que la obra debía tener un gesto hacia Pamplona, devolverle a la ciudad todo lo que he recibido como lugar de origen y por mi formación. La obra y el ballet es un guiño en este sentido”.

'Choréographie ou l’art de décrire la danza (Coreografía o el arte de describir la danza)’. Yago Vaillo. Horno de la Ciudadela. Hasta el 30 de enero. Horario: martes a sábado, 11.30 a 13.30 y 18 a 20.30 horas. Domingos y festivos, 11.30 a 13.30 horas.

Etiquetas:

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora