Historia
Rosa y Ana Iziz Elarre: “Las mujeres del siglo XIX tuvieron menos libertad que las del siglo XV”
Estas dos historiadoras pamplonesas publican el tercer tomo de ‘Historia de las mujeres en Euskal Herria’, dedicado al siglo XIX. Esta época estuvo marcada por sucesivas guerras y el acceso de la mujer al mundo laboral


Publicado el 28/11/2021 a las 06:00
“La Historia o es social o no es Historia”. Bajo esta premisa, Rosa y Ana Iziz Elarre han publicado su segundo tomo dentro de la colección Historia de las mujeres en Euskal Herria, de la que Txalaparta ha lanzado tres volúmenes. En un ejemplar de 621 páginas, ambas historiadoras invitan a sumergirse en la vida cotidiana del siglo XIX desde numerosas perspectivas: los oficios y ocupaciones, la prostitución, el matrimonio, la violencia sexista, la enseñanza o la moda. En un siglo marcado por las guerras (desde la ‘Francesada’ hasta la III Guerra Carlista), las hermanas Iziz también han indagado en el papel que jugaron las mujeres en los conflictos bélicos. Como suele ser habitual en sus libros, han rescatado las biografías de decenas de mujeres y también han indagado en los procesos judiciales conservados en los archivos. El viernes presentaron el libro en la Feria de la Edición.
Han dedicado cinco años de investigación para escribir este volumen. Dada la cantidad de documentación que han manejado, ¿ha sido un trabajo complejo?
No especialmente, pero sí ha sido un trabajo diferente. Por ejemplo, nos hemos apoyado mucho en la prensa de la época, donde se nota una misoginia muy fuerte, con frases de este tipo: “Señoras, váyanse a su casa a lavar y a cocinar y no se metan donde no les llaman”. También se crearon revistas exclusivamente femeninas para que las burguesas se dedicaran a ver la moda de París. En estas revistas también se les enseñaban nociones de higiene, orden, cómo llevar una casa, cómo conservar los alimentos... Hay que recordar que en Pamplona la población vivía hacinada dentro de las murallas y además había 15.000 militares en la ciudad. Toda la prostitución que hubo en aquella época era por los militares.
De hecho en el libro dedican un capítulo a la prostitución, un fenómeno que suscitó la creación de las llamadas Casas de Galeras, también en Pamplona.
En aquel entonces, la prostitución no estaba del todo mal vista. Se consideraba un mal menor o un mal necesario. Lo único que importaba es que las prostitutas no organizasen escándalos. Se les pedía que fueran limpias y discretas, pero muchas de las que vivían en Pamplona se emborrachaban y salían de noche, reñían entre ellas... En el siglo XIX se empezó a implantar una legislación higienista para paralizar la transmisión de enfermedades venéreas. Las prostitutas estaban obligadas a tener una cartilla y a pasar un reconocimiento médico semanal. Si tenían alguna enfermedad, no se les permitía ejercer.
Uno de los temas principales que abordan es la incorporación de la mujer al mundo del trabajo. Sin embargo, las condiciones eran muy duras...
Sí, la mayoría trabajaron como obreras en fábricas. Y a pesar de la explotación que sufrieron, esa llegada al mundo laboral fue un comienzo. Por eso a este libro le hemos puesto el título A las puertas de la emancipación. Las profesiones intelectuales, como maestras y escritoras, prácticamente no se ejercieron hasta el siglo XX.
En las provincias de costa las mujeres ejercieron oficios especialmente duros, como las bateleras, sirgueras o cargueras.
Sí, las sirgueras trabajaban como mulas de carga. En el caso de las cargueras, incluso dormían en la calle y al final muchas de ellas acababan dedicándose a la prostitución. Los viajeros extranjeros se quedaban perplejos cuando veían a las mujeres ejerciendo esas faenas tan duras, sobre todo en Guipúzcoa y Vizcaya. No había hombres para realizar esos trabajos. Ellos estaban en las guerras o en el mar.
El siglo XIX estuvo plagado de guerras. ¿Qué consecuencias tuvo para la mujer?
Muchas se quedaron viudas y tuvieron que asumirlo todo: el cuidado de los hijos, unas jornadas de trabajo de 14 horas... Muchos niños se quedaban en la puerta de su casa esperando a que su madre volviera. A nosotras nos ha sorprendido mucho ver que, en general, las mujeres del siglo XIX vivieron peor que en el siglo XV. Las mujeres del siglo XV eran más libres e incluso tenían más derechos. En el XIX, el único objetivo de las leyes fue encerrar a las mujeres en su casa. Se les trataba como incapacitadas o menores de edad. Además, la burguesía creó el ideal de mujer como ‘Ángel del Hogar’.
Las mujeres también participaron en las guerras. ¿De qué manera?
Hubo mujeres guerrilleras, y también espías, recadistas... Se jugaban la vida. Era increíble la cantidad de apaleamientos que había. También había emplumamientos, tanto en el bando liberal como en el carlista.
¿En qué consistía el emplumamiento?
Desvestían a la mujer de cintura para arriba, la untaban con miel o brea y le ponían plumas de aves. Luego la subían a una mula o a un asno, atada, y le iban dando latigazos o palos, mientras la población insultaba. Algunas no sobrevivían. En general, el siglo XIX fue muy cruel para las mujeres. Además, la violencia fue aumentando de manera exponencial. Si hablamos de violencia sexual, hemos encontrado casos tan terribles que nos parecieron impublicables.
En el aspecto positivo, se produjo un avance importante en el mundo de la educación.
Sí, la ley Moyano de 1857 implantó en toda España la obligatoriedad de crear “escuelas de primeras letras” para niñas en las localidades con una población superior a los 500 habitantes. De ahí surgió la necesidad de formar maestras, que era una salida muy digna para la clase media -baja. Fue uno de los primeros trabajos que tuvieron un reconocimiento social.
MUJERES CON HISTORIA
Entre las decenas de biografías de mujeres que han rescatado en este libro, en Navarra destacan personajes como los siguientes:
Pancracia Ibarra. 1828-1905. Natural de Peralta, se trasladó a Estella tras contraer matrimonio con el abogado estellés Blas Cintora. Durante el sitio de Estella (1874), acompañó a su marido y demás compañeros de armas, sin abandonar el fuerte donde se refugiaron. Ella atendió a los heridos y demostró un “heroico valor”, según una crónica de Telesforo Lacarra (Estella y los carlistas, 1874). Tanto ella como su familia fueron homenajeados en Pamplona.
Simona Espoz y Mina. Hermana del general liberal Francisco Espoz y Mina. En 1823, tras la toma de Pamplona por las tropas francesas, fue arrestada junto a otras muchas mujeres, acusadas de revolucionarias. Tras haber pasado seis meses en la cárcel, partió para el destierro y se reunió con su hermano en Londres.
Mª Josefa Landarte. Nacida en Burguete, fue amante del francés Jean Pierre Mendiry, nombrado jefe de policía en Pamplona, quien lo controlaba todo. “Gracias a su relación con Mendiry, Mª Josefa llegó a ser la mujer más influyente y acaudalada de Pamplona. Todo el mundo pasaba por su casa para pedirle favores”, cuentan las hermanas Iziz.
Jacoba San Miguel. 1836-1923. Nacida en Lizoain, al quedarse viuda abrió un comercio textil en la calle Zapatería, Casa Machiñena, de ropa femenina traída de París. Se convirtió en la boutique de moda y su dueña dio nombre al Pasaje de la Jacoba.
DNI
Rosa Iziz Elarre Pamplona, 1956. Licenciada en Geografía e Historia por la Universidad de Navarra, es autora de Aibar-Oibar (2008) y coautora de Los Aibar, linaje de Reyes (2011), de los textos de Memorias de la Comarca de Sangüesa: Recuerdos en blanco y negro (Diario de Navarra, 2016) y del primer tomo de la serie Historia de las mujeres en Euskal Herria.
DNI
Ana Iziz Elarre Pamplona, 1962. Licenciada en Derecho por la Universidad de Navarra, colaboró en la obra que recoge la historia y etnografía de Aibar-Oibar junto a su hermana Rosa. También ha escrito junto a ella el primer tomo de la colección Historia de las mujeres en Euskal Herria, dedicado a la Prehistoria, la Romanización y la Edad Media.