Historia y Patrimonio

Subiza, un linaje que estuvo en las Navas de Tolosa

Los Subiza fueron una de las doce casas que sustentaban a la monarquía medieval navarra. El origen de la rama principal de este apellido está en Íñigo Orioles, un caballero de tiempos de Alfonso el Batallador

Una vista de Subiza, con su palacio dominando la localidad
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Una vista de Subiza, con su palacio dominando la localidad
Una vista de Subiza, con su palacio dominando la localidad

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Begoña Pro

Actualizado el 24/09/2021 a las 11:39

Un gran escudo de oro con jefe de sable, colocado en la entrada del pueblo, da la bienvenida a los visitantes que llegan a Subiza. Su impronta recuerda que allí está la cuna de una de las baronías más importantes del reino de Navarra. La localidad de Subiza pertenece actualmente a la Cendea de Galar y está situada a unos trece kilómetros de Pamplona. Cuenta con 194 habitantes y un palacio de estilo baztanés, cuya construcción se llevó a cabo en el siglo XVIII sobre el antiguo palacio cabo de armería de la localidad.

Nombrada en el Libro de Armería del Reino de Navarra como la séptima de las doce casas que sustentaron a la realeza durante la Plena Edad Media, la de los Subiza engendró grandes guerreros, pero también tuvo su propia oveja negra.

Ya en tiempos de Sancho IV de Peñalén destacó la figura de García de Subiza, a quien el padre Moret, en los Annales del Reyno de Navarra, lo define como caballero muy noble. García poseía un monasterio dedicado a Santa María, en las inmediaciones de Subiza. Este monasterio pagaba tributos al rey. En el año 1061, García manifestó su deseo de dedicarse a la vida monástica en el monasterio de Irache, donde entonces era abad san Veremundo. Ante sus peticiones, Sancho IV liberó al monasterio de Santa María de las cargas reales y permitió que García lo pusiera bajo los dominios de Irache. “Y, juntamente, aunque en distinto instrumento, dona por su alma al mismo Monasterio vna pieza en Subiza de dos cayzes de sembradura, y dize estar sita cerca de la Iglesia de Lizaverria, que en el idioma Vascongado vale Iglesia nueva”, explica el padre Moret. Y, en 1080 hay constancia de que Fortún Gudumériz de Subiza cedió todos sus bienes a un monje de Leire, de nombre Gómez, que le asistió durante un largo tiempo de convalecencia.

EL ORIGEN

La rama principal de este apellido proviene de Íñigo Orioles, que vivió en tiempos del rey Alfonso I el Batallador y que se cuenta entre la nómina de caballeros que participó en las conquistas de Zaragoza y de Tudela. Es probable que este Iñigo Orioles fuera hijo de Oriolo García, alcalde del castillo de Castrogeriz.

La herencia familiar recayó después en Santio Ennecones, nombrado ya en los documentos como señor de Subiza a partir de 1134. Santio fue vasallo de García Ramírez el Restaurador, de cuya mano recibió la tenencia del castillo de Monjardín. Fue también tenente de Peñalén.

El palacio de Subiza se construyó sobre un antiguo palacio de cabo de armería
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El palacio de Subiza se construyó sobre un antiguo palacio de cabo de armeríaJ. A. PERALES/ARCHIVO
El palacio de Subiza se construyó sobre un antiguo palacio de cabo de armería

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Sancho tuvo al menos tres hijos. Martín de Subiza, el mayor, se casó con Narbona Pérez y fue señor Gallipienzo, Rocaforte y tenente del castillo de Cáseda en 1192 y 1193. Lugar este último que también señoreó su hijo, Pedro Martínez de Subiza, quien, además, fue señor de Sartaguda y Erga. Los otros dos hijos de Sancho fueron Pedro y Fortuño de Subiza.

La familia creció y se engrandeció durante los reinados de Sancho VI y Sancho VII. Martín y Narbona tuvieron varios hijos: el ya mencionado Pedro Martínez, Urraca, Estefanía (que se casó con Iñigo de Baztán), Teresa (desposada con García de Aibar), Martín, Sancho y Yenego. La siguiente generación, también fue extensa, ya que Pedro tuvo una gran prole. El primogénito se llamó Pedro, como él. A este siguieron Inés, Toda, Martín, García y Jimeno.

Fueron estas tres generaciones las más destacadas en la familia Subiza. Ellos se contaron entre los barones que sustentaron a Sancho VI, permitiendo que este asentara la rama principal de la dinastía Jimena de nuevo en el trono de sus antepasados.

Los Subiza se mantuvieron también al lado de Sancho VII el Fuerte, acudiendo con él a las Navas de Tolosa cuanto el rey apeló al apellido. Julio Altadill, en su obra El séquito del rey de Navarra Don Sancho el Fuerte en la Batalla de las Navas de Tolosa nombra a una nutrida representación de esta casa, como participantes en la contienda. Entre ellos, a Pedro Martínez de Subiza. Este Pedro aparece confirmando varios documentos reales en los años previos y posteriores a la batalla. Esto indicaría que sería el cabeza de linaje por entonces. Aparece, por ejemplo, en el documento por el cual Sancho VII concedió fuero a Verama, Iriverri y Yabar en octubre de 1210; en el firmado en mayo de 1211 en Tudela, en el que se otorgó fueros y privilegios al valle Ulzama; o en el que se suscribió en septiembre de 1211 dando fueros a Lerín. Su nombre vuelve a aparecer en agosto de 1214 en un documento sobre la provisión del rey para que los habitantes de la Navarrería no hiciesen fuerte alguno contra los del Burgo. Del mismo modo, estuvo presente en las liberaciones sobre el prohijamiento entre Sancho el Fuerte y Jaime I de Aragón (1231). Avaló con su firma la decisión de que el rey que sobreviviera de entre ambos heredara el reino del otro.

Batalla de las Navas de Tolosa, en la capilla de los Araciel de San Miguel de Alfaro, de comienzos del siglo XVIII
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Batalla de las Navas de Tolosa, en la capilla de los Araciel de San Miguel de Alfaro, de comienzos del siglo XVIII cedida
Batalla de las Navas de Tolosa, en la capilla de los Araciel de San Miguel de Alfaro, de comienzos del siglo XVIII

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También aparecen en el documento de Julio Altadill los nombres de Martín y Sancho, a los que menciona como hermanos. Si es así, se podría tratar de los hermanos menores de Pedro. Junto a ellos estuvieron otros representantes del linaje Subiza, entre los que se encontraban miembros de la baja nobleza como Fortuño de Subiza, ligado a Sangüesa la Vieja, o el alcalde de Tafalla, otro Pedro de Subiza.

YENEGO MARTÍNEZ DE SUBIZA

Pertenece a esta época un personaje oscuro y ladino al que la casualidad sacó a la luz algunos años después de su muerte, resaltando la maldad de su carácter. Se trata de Yenego Martínez de Subiza, quien probablemente sería uno de los hijos de Martín y Narbona. Sus tropelías hicieron surgir todo un movimiento contra él, que dio lugar incluso a la creación de una junta. Este dato se sabe gracias a una investigación que los reyes Juana I y Felipe I el Hermoso encargaron en 1281 a su gobernador, Guerin de Ampleius, sobre la Junta de Infanzones de Obanos, con la intención de suprimirla.

Pedro de Aldava y el abad de San Salvador de Leire se encargaron de los interrogatorios. Gracias a las declaraciones conseguidas, se sabe que esta junta nació durante el reinado de Sancho VII. Según recoge Mª Raquel García Arancón en La Junta de Infanzones de Obanos hasta 1281 en la declaración número 62 se dice: “El abbat d’Aldaba juro et disso que al tienpo del rey don Sancho que auia oydo que don Yenego Martiniç de Subiça, por mal et por fuerças que fazia al pueblo, pidieron merced al rey que los mandas fer juras que se podiessen defender. Eyll mando a los infançones e a los labradores et a los de la iglesia que se podiessen defender, e venían los ricosombres et los cauaylleros que non podian fer justicia e rogaron que les dies por cabo a don Almorauid”.

Grandes tropelías debió cometer este ricohombre cuando tuvieron que juramentarse miembros de todos los estamentos para hacerle frente y crear una liga que perduró con el objetivo de defender a hombres y señoríos de los abusos ejercidos por los poderosos. El propio Sancho el Fuerte le quitó a don Yenego la plaza de Ecoyen por algunos robos cometidos.

Los Oriolez

El origen de la familia Oriolez se sitúa en Burgos. Los miembros de esta familia aparecen vinculados a zonas de La Bureba, Zaballazu, Añana, Pradoluengo o villa Oriol. Según cita José María Oria de Rueda en Tres capítulos Medievales, “Los Orioles, como sus compañeros de palacio y vecinos en Cidamón, los Fortuniones, como los ascendientes de la casa de Haro y de los Zúñiga, señores de los castillos de Burgos y de Curiel, y así también como los señores de Oca y Pedroso y del Valle de San Vicente, pertenecían a una familia palatina de la corte de Pamplona y Nájera. Tuvieron el tratamiento de ‘senior’ equivalente a caballero muy noble”.

La mención a este apellido es temprana en los documentos históricos. Oria destaca las figuras de Gomesano Oriolez, que fue mayordomo del rey García I, y García Oriolez, que tuvo el cargo de caballerizo mayor. Ambos son mencionados como confirmantes en una donación de los reyes García I y su esposa, Teresa, a San Millán, en el año 926. De igual manera aparecen ambos mencionados en otra donación hecha un año después (927) del rey junto con su madre, la reina Toda, también a San Millán, “de un monasterio dedicado a las reliquias de la Santa Cruz en Ciorriz, cerca de Pamplona con todas sus tierras y viñas”, cita el padre Moret.

El apellido proliferó y destacó sobremanera durante los reinados de Sancho el Mayor y de su hijo, García III el de Nájera. Durante este periodo se menciona a Aznar Oriolez como señor de Huarte Araquil; a Oriolo Sánchez, maestreala del rey y señor de Tafalla; y García Oriolez, señor de Herrera y Briviesca.

La lista de Oriolez se ensancha con Oriolo Sánchez, que aparece mencionado en 1045 y Belasco Oriolez, dos años después. Otro de los miembros destacados de esta familia fue Oriolo García, a partir del cual la vinculación con Subiza se hace más estrecha.

Fueron los Oriolez benefactores del monasterio de San Millán, en cuyo cenobio ingresó Diego Orioliz en 1084. Seis años después, los hermanos Iñigo y Diego donaron a esta entidad “entre otras, una tierra entre Villagalijo y Pradoluengo, situada en el término de ‘las Paules’”, menciona Oria. Y Sancho Oriolez entregó también su casa en 1107.

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