Festival de cine de San Sebastián

Paco Plaza y la maldición de la vejez

El director lleva a San Sebastián una aterradora visión del paso del tiempo

El director Paco Plaza, y el productor Enrique López Lavigne (agachado) posan  junto a la actriz Almudena Amor
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El director Paco Plaza, y el productor Enrique López Lavigne (agachado) posan junto a la actriz Almudena Amor
El director Paco Plaza, y el productor Enrique López Lavigne (agachado) posan  junto a la actriz Almudena Amor

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Oskar Belategui

Publicado el 24/09/2021 a las 06:00

Paco Plaza (Valencia, 1973) demostró con Verónica que los corsés del cine de género no le impedían ir más allá y mostrar ambición autoral. Tras esa compleja fábula moral bajo el formato de thriller con el paisaje del narco gallego de fondo que era Quien a hierro mata, Plaza vuelve al cine de terror con La abuela, una cinta a concurso en el Zinemaldia en la que el autor de la saga REC cuenta con un guion de Carlos Vermut.

Más propia a priori del festival de Sitges que de San Sebastián, el noveno largometraje del director valenciano nos avisa desde sus primeros compases que va a abordar el tiempo y sus estragos. Los relojes detenidos son el leit motiv visual de esta historia de fantasmas, en la que una modelo se ve obligada a abandonar apresuradamente los ambientes fashion de París que frecuenta para volver a Madrid a ocuparse de la abuela que la crió, víctima de un derrame cerebral.

El cuidado de una persona dependiente puede ser agotador y desquiciante, como bien ilustra Plaza en lo que parece una descripción del síndrome de cuidador quemado. Dos personajes y un piso le bastan al director para narrar este cuento con espejos y una ¿bruja?, en la que la protagonista, que se gana la vida con la juventud de su belleza exultante, empieza a verse reflejada.

“Quería hablar de la vejez como un demonio”, asegura Paco Plaza. “Le dije a Carlos Vermut: imagínate una peli de posesiones, pero que el demonio que posee a alguien es la vejez”. La chispa del guion se la proporcionó su experiencia con una tía abuela con alzhéimer. “Cuando iba a visitarla me daba la sensación de que no era ella”. Para el director, la vejez en nuestra sociedad es “un demonio que nadie quiere ver”. “Tenemos 50 años y vamos vestidos como cuando teníamos 25. Todos nos resistimos al paso del tiempo y nos piroperamos: ¡estás súper joven! Se glorifica la juventud y la belleza y se demoniza el paso del tiempo. La vejez es lo que más miedo nos da y lo que acabará poseyéndonos a todos”.

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