Música

El flamenco echa raíces en Pamplona

Entre ovaciones cada vez mayores y un público que no podía evitar balancearse en sus sillas a modo de baile, Inés Bacán como cantaora y Antonio Moya como guitarrista han dado este jueves un concierto dentro del Festival Flamenco On Fire

Flamenco desde los balcones del Ayuntamiento de Pamplona.
Flamenco desde los balcones del Ayuntamiento de Pamplona.EDUARDO BUXENS

Laura Gallardo Saiz

Actualizado el 26/08/2021 a las 18:12

La voz de Inés Bacán, acompañada de la guitarra de Antonio Moya ha inundado esta mañana la plaza del Ayuntamiento de Pamplona y todas sus proximidades. Además del público que ha llenado todas y cada una de las sillas dispuestas para respetar el aforo máximo permitido, todo aquel que pasaba por las calles contiguas se daba la vuelta para mirar o se quedaba apoyado escuchando en las vallas azules que cerraban el recinto.

Muchos de los que estaban sentados desearían que fuera un año como los de antes de la pandemia para poder bailar. Se movían en sus sillas, tocaban el ritmo con el pie en el suelo o con las manos sobre las piernas. Los más valientes se atrevían a dar palmas.

Edurne Eluztondo García ha sido de ir a ver más bailes que conciertos de cante flamenco, ella cree que estos espectáculos hacen sentir una gran “pasión”. “Es la primera vez que vengo a un concierto de Flamenco On Fire y no conozco a los artistas. Así que vengo a la aventura”, explicaba. No es la única que vino sin saber qué iba a ver. Victoria Castilla Aroni tampoco había venido a ningún concierto de este festival. “Yo soy de Perú y desde niña escuchaba flamenco. A Paco de Lucía lo escuché en guitarra y le veía bailar y yo decía: ‘Alguna vez tengo que ver ese espectáculo’ y qué mejor que acá”, relataba Castilla.

La cordobesa Piedad Melgar López está en Pamplona de visita familiar: “Mi hija vive aquí y acaba de tener un bebé, así que hemos venido a estar con ella y a conocerlo”. 

Aprovechando el viaje ha decidido acudir a un festival de flamenco, género musical que le encanta. “Para mí el flamenco es mi tierra y es un sentimiento que no se puede expresar con palabras”, narraba la cordobesa. A lo que añadió: “Yo también canto. Ya de mayor aprendí saetas, fandangos, alegrías...”. En esta ocasión Inés Bacán se ha atrevido, entre otros, con soleás y martinetes. “No sé yo si es muy temprano para cantarme un martinete”, bromeaba.

Isabel Ibáñez o Blanca Zabalza Beraza sí tienen por costumbre ir a diferentes conciertos de Flamenco On Fire, aunque este año de momento solo han acudido a este. Ibáñez aseguraba que el flamenco es parte de sus raíces, aunque ella y su familia sean de Pamplona. Zabalza, por su parte, relataba: “Yo no conozco casi a los artistas de hoy, pero el flamenco me pone los pelos de punta. Tenía que venir a algún concierto”.

Si había algo que todos los asistentes parecían compartir era su pasión por el flamenco. Durante el concierto se escuchaba a familias hablar sobre lo que veían y decir: “Es una pasada, ¿a qué sí?”. Las ovaciones poco a poco fueron yendo a más, casi al tiempo en el que el sol avanzaba por el patio de butacas. Comenzaron con aplausos y fueron avanzando hacia silbidos y los clásicos: “¡Otra, otra!”.

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