Lecturas de verano
Historias para leer en breve
¿Por qué pierde fans el novelón decimonónico? Diez títulos de formato corto para descubrir este verano la razón por la que el público y los editores valoran cada vez más la brevedad en los libros


Publicado el 09/08/2021 a las 06:00
La falta de tiempo para atender a todo lo que nos obliga la vida y, a la vez, disfrutar de todo lo que nos gusta de ella es el principal motivo que aducimos los españoles en las encuestas oficiales para explicar nuestros índices de lectura. Al menos, es lo que decimos cuando de dedicar tiempo a los libros se trata. Algo así como un ‘quiero, pero no puedo’. Al exigente ritmo de la sociedad actual, se suma una oferta de ocio de tal volumen que, de querer estar al día, difícilmente el mismo tenga horas suficientes para satisfacer tal afán. ¿Acaso hubo alguna vez tamaña oferta de historias audiovisuales a la carta como las de hoy? Para completar el cuadro, el consumo de historias, textos, ideas se acelera al mismo ritmo que estas tienden a acortarse; es el signo de la era del tuit y de lecturas rápidas al ritmo de ‘scroll’.
Entre las consecuencias de esta realidad, si atendemos a los hábitos de lectura, destaca una: editores y lectores hacen cada vez mayor hueco en sus preferencias a textos, de ficción y no ficción, más cortos. ¿El novelón decimonónico ha muerto? No somos quien para matarlo, pero todo augura larga vida al libro breve.
Los ejemplos de los últimos meses son muchos. La proclamada novela de 2020, Un amor, de Sara Mesa (Anagrama), encaja en este género de novela (extraordinariamente) corta. El comentadísimo ensayo autobiográfico Feria, de Ana Iris Simón (Círculo de Tiza), o sin ir más lejos el Premio Primavera 2021, Los ingratos, de Pedro Simón (Espasa), tampoco brillan por la abundancia de sus páginas.
“Creo que el relato breve está viviendo momentos felices por muchas razones, algunas de las cuales pueden ser que los lectores más jóvenes están acostumbrados a la rapidez por influencia de las redes sociales y el auge y repercusión de los blogs de calidad, que dan a luz a un talento literario que antes era mucho más difícil que pudiera hacerse oír. También, en mi opinión, (aunque con muchos matices), el género de la novela de largo aliento resulta algo anticuada. Hoy las grandes series son, de alguna manera, las nuevas novelas del siglo XXI. Tienen todas las características de la novela y resulta muy difícil competir con ellas. No quiero decir que la novela esté en trance de desaparición, por supuesto, pero abre la posibilidad de que el lector se anime a leer buena literatura en formatos más breves y a través de otros canales”, opina Eva Serrado, editora de Círculo de Tiza, un sello que vio esta tendencia desde su nacimiento, “al principio con miedo, y luego con más seguridad al ver la buena recepción”, celebra.
1 ‘No te enamores de cobardes’, de Marta Fernández (Círculo de Tiza). Esta editora recomienda este título de Marta Fernández para leer en breve, en el que mezcla historias sobre el cine y sus protagonistas. Por sus páginas desfilan Marilyn Monroe, Spielberg, Kubrick, Rita Hayworth, Zelda y Scott Fotzzgerald, Tarantino... “Maravillosamente bien escrito, es emocionante y está lleno de historias desconocidas sobre actores, escritores, cine y literatura”, valora Serrano, quien destaca de este tipo de obras (como Alguien que te quiera con todas tus heridas, de Raphael Bob Waksberg, también de su catálogo) que permiten leer solo dos o tres relatos o capítulos, que funcionan de forma independiente aunque estén relacionados entre sí, sin perder el hilo. Junto a esta cualidad, apunta que “las nuevas generaciones han desarrollado de manera innata la capacidad de síntesis y se reconocen bien en textos directos, en los que se puede jugar con la sorpresa y la emoción con economía de recursos”.
2 ‘La ciudad feliz’, de Elvira Navarro (Random House). De las cualidades que definen a los jóvenes también sabe Elvira Navarro (La ciudad feliz, Random House), escritora centrada en explotar la novela corta, género sobre el que forma a futuros talentos en la Escuela de Escritores. Reconoce que quizá este formato más corto esté ahora más en el centro de las nuevas generaciones, “pero no porque no se lean novelas largas (el que lee, lee de todo), sino porque se ha ampliado el cambio de lectura a estos formatos”. Con esto quiere decir que el mercado quizá haya dado más espacio a la novela ortodoxa de largo recorrido, y “hay más visibilidad de otros formatos”, como el que nos ocupa.
3 ‘Cómo me hice monja’, de César Aira (Random House). Navarro habla así de la ‘nouvelle’, un género muy popular por ejemplo en Francia que, en cambio, en España no ha tenido tanto predicamento. “Es una novela corta, cercana al cuento pero sin llegar a serlo”, intenta describir un género que se ubica en “un lugar extraño”. Cita a autores de su generación como Andrés Barba (con obras de menos de 200 páginas como República Luminosa,en Anagrama) o a Mercedes Cebrián (Muchacha de Castilla, ed. La Bella Varsovia) como los primeros en tener visibilidad con manuscritos más cortos y aconseja para iniciarse el destacado arriba, de César Aira. Son tres novelas en apenas 240 páginas.
4 ‘Agua y jabón’, de Marta D. Riezu (Terranova). Hablamos de novelas, pero lo cierto es que no solo la ficción tiene cabida (y cierto éxito) en estos formatos cortos. Las obras que no son relatos, pero tampoco ensayo, que se mueven en el ámbito de los pensamientos íntimos, también gozan de una buena acogida.
La editora de Círculo de Tiza recomienda estos apuntes de Marta D. Riezu, editados por Terranova. “Agua y jabón, como imagen de lo sencillo, lo útil, lo de toda la vida. La elegancia involuntaria no tiene que ver con lo estético o lo feliz, ni con nada exterior. Está cerca del silencio, el bien común, la paciencia, la naturaleza, el gesto generoso, la voluntad de construir y conservar”, describe Serrano.
5 ‘Biografía del silencio’, de Pablo d’Ors (Siruela). Estas reflexiones trasladadas a una suerte de ensayo sin pretensiones de investigación han tenido en la editorial Siruela su exponente con más solera. Hace 25 años que una de sus colecciones (Serie Menor) dedicada siempre a textos de no ficción extraordinariamente breves explota con éxito esta rama de la creación. Su directora, Ofelia Grande, cree que el auge de ‘lo corto’ tiene que ver con la falta de sosiego con el que se vive.
“Quien elige un texto solo por el hecho de ser breve es que vive con esa sensación de falta de tiempo”, reflexiona. Eso sí, advierte, en su editorial este factor no es condicionante a la hora de editar. Sí reconoce que este tipo de libros, entre los que se encuentra el exitoso Manifiesto por la lectura, de Irene Vallejo, gusta mucho. “Tenemos una experiencia buenísima con ellos”, advierte, mientras cita los más de 100.000 ejemplares vendidos del número 1 de su colección, Elogio de la sombra, del japonés Junichirô Tanizaki. El de Pablo d’Orsdestacado, que reflexiona sobre la meditación, es otro de sus imprescindibles en este formato. En ellos ve también la forma de conocer a autores y, si gustan en estas expresiones más cortas, ahondar luego en su obra. Grande, también tiene elogios, no ya por “la intensidad” que destilan estos textos, sino por las características físicas de la edición de estos ‘libritos’. “El formato pequeño gusta mucho a los libreros, se exhiben también en expositores y los lectores pican”.
6 ‘El bello verano’, de Césare Pavese (Cátedra). ¿Qué opinan los libreros? “Pues el relato corto, o las novelitas en este caso, es lo que yo recomiendo siempre de cara al verano a nuestros clientes, sobre todo a aquellos que no tienen mucho hábito por la lectura, pero que quieren llevar algo en la maleta”, cuenta Cristina Sanmamed, cabeza visible del equipo de la librería extremeña La Puerta de Tannhäuser. Sobre si se venden muchos más formatos cortos, le cuesta decir porque en su día a día ven de todo. Pero sí constata que mucha gente comenta la falta de tiempo para leer cuando pide una recomendación. En estos casos, ella apuesta por el relato, una de sus pasiones. A pesar de que es un género que “históricamente se ha vendido mal en España”, apostilla Grande, puede tener más cabida en los hábitos lectores actuales. Desde la librería aconsejan las antologías de cuentos bajo una temática para el verano, donde cada uno pueda elegir hasta donde desee sin perder el hilo. En cuanto a novela corta, la obra de Pavese le parece el libro veraniego breve por antonomasia. Lo escribió del 2 de marzo al 6 de mayo de 1940.
7 ‘El país de las ranas’, de Pina Rota (Errate Naturae). Junto a él, y siguiendo con creadores italianos, recomienda la librera la literatura breve en la que se plasman experiencias personales. Es el caso de esta obra de Pina Rota Fo (la madre de Darío Fo), una obra peculiar, ya que fue la única que escribió la autora, que habla de la Italia rural de la primera mitad del siglo XX. Sus editores lo califican de “clásico secreto” que recuerda a las películas italianas neorrealistas. Si gusta, para ahondar en esta línea aconseja Sanmamed, de Fulco di Verdura.
8 ‘La isla’, de Giani Stuparich (Minúscula). ‘Nouvelles’ como estas italianas “brillan más en este formato, en toda su singularidad, que publicadas junto con otros textos del mismo autor o autora, cosa que se suele hacer para engordar el volumen”, opina Valeria Bergalli, editora de Minúscula, un sello que lleva veinte años con una clara apuesta por la brevedad. “Creo que, con el tiempo, los lectores han comenzado a apreciar esto como una deferencia hacia los autores, pero también hacia ellos”, añade. Sobre si tienen más o menos acogida, deja a criterio de los libreros la valoración. Pero sí ha comprobado que “ya no sorprende tanto encontrar textos breves en las librerías, del tipo que sean”.
En Minúscula los llaman ‘libros de compañía’, cuyo formato “permite llevarlos a todas partes, en el bolso, la mochila, el bolsillo de la chaqueta”. Su longseller La isla es la recomendación de Bergalli para descubrir que la ficción no está reñida con la brevedad.
9 ‘El silencio’, Don DeLillo. (Seix Barral). Que se lo digan al maestro neoyorquino de la novela posmoderna, Don De-Lillo, gran exponente de la novela corta. Desde Seix Barral reconocen que en su catálogo cuentan con “varios libros cortos de gran calidad y éxito internacional”, como Imposible, de Erri de Luca (la novela es un interrogatorio), Rehenes, de Nina Bouraoui (se lee como un monólogo)o esta de DeLillo, que narra en 112 páginas un mundo con un apagón tecnológico.
10 ‘La transmigración de los cuerpos’, de Yuri Herrera (Periférica). Por último, en un lista de recomendaciones estivales no podría faltar la novela policiaca, que tantos adeptos tiene en el mercado español. El top de los más vendidos no tiene mucho de novela negra corta, pero las hay. El escritor Claudio Cerdán, dedicado al género criminal, recomienda en Zenda el citado título del mexicano Yuri Herrera y la califica de obra “insuperable”. Una epidemia desconocida ha generado un estado de excepción: calles vacías, miedo al contagio, falta de alimentos… “Son 136 páginas más actuales que nunca”, concluye.
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