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Cine

Esther García, productora de Almodóvar: "Siempre me pregunto a qué se referirán con lo de 'poderosa"

La productora recibe el Melitón de Honor con el que le rendirán homenaje a su trayectoria en el NIFF

Esther García, directora de producción de las películas de Almodóvar, a su llegada al Festival de San Sebastián de 2018, donde recibió el Premio Nacional de Cinematografía
Esther García, directora de producción de las películas de Almodóvar, a su llegada al Festival de San Sebastián de 2018, donde recibió el Premio Nacional de Cinematografíaefe
Publicado el 07/08/2021 a las 06:00
Esther García ha trabajado desde con Mariano Ozores hasta con Guillermo del Toro, pasando por Pedro Olea, Fernando Trueba, Álex de la Iglesia, Emilio Martínez-Lázaro, Lucrecia Martel y tantos otros, pero sobre todo se le asocia a Pedro Almodóvar, cuyas películas produce desde Matador (1986) y a la productora El Deseo, de la que es directora de producción. Sus trabajos han recibido seis premios Goya.
Va a recibir el Melitón de Honor, un trofeo curioso que representa a Pablo Sarasate. Tendrá ya un pequeño museo de premios en casa con todo tipo de figuras.
La verdad es que sí, tengo bastantes, los coloco en sitios que no se vean mucho para que el ego esté a la altura normal y no levitando. El Melitón es muy bonito, estoy muy orgullosa de recibirlo.
Es curioso que en muchos sitios la presentan como “la mujer más poderosa del cine español”, pero luego quienes la conocen hablan de usted como alguien empática.
Siempre me pregunto a qué se referirán con lo de “poderosa”. El poder de un productor es absolutamente limitado, dependes por un lado de los técnicos y del talento por otro. Mi tarea es unir ambas cosas y conseguir que se haga una película, pero siempre pactando, haciendo acuerdos y desde un punto de vista de negociación, nunca de poder. He leído más de una vez lo de “poderosa”, una vez aparecí en una lista de esas que hacen de mujeres más poderosas y me preguntaba lo mismo que tú, ¿por qué?
¿A lo mejor porque ha lanzado a cineastas desconocidos o ha apoyado a gente que empezaba?
Puede ser, pero ese apoyo no sirve sin la colaboracion de todo lo demás, desde las instituciones que dan el apoyo para la financiación, a las televisiones que entienden que el proyecto merece la pena ser visto, a los colaboradores... Pero yo nunca pondría el apelativo de “poderosa”, sino más bien el de “negociadora” o “trabajadora infatigable” o “buscadora de talento”.
Cuando empezó en el cine las mujeres eran maquilladoras o se encargaban del vestuario, pero después de tantos años tampoco llega la igualdad real. ¿Por qué?
Muchas veces me lo pregunto. En las escuelas o en las universidades hay mayoría de mujeres y cuando llega el momento de ejercer hay un montón de limitaciones que obligan a las mujeres a ir tomando caminos. Ahí acaban quedándose muchas. Seguimos siendo las responsables del cuidado de los hijos o de los mayores y eso hace que en muchos casos tengas que abandonar. Lo que es triste es que las mujeres tengan que elegir entre tener hijos o tener una carrera. Cuando en una pareja se plantea quién va a ocuparse durante un tiempo de los hijos, suele ser la mujer en muchos casos porque gana menos, se renuncia al sueldo de la mujer, y por otro lado porque en periodos como la lactancia solo lo pueden hacer ellas. Podría llevarse de otra manera si las empresas entendieran que también desde la empresa hay que cuidar a los hijos.
¿Y en el mundo del cine?
En nuestra profesión las mujeres han ido ocupando muchos puestos intermedios y de más soporte, pero cuando llegan a tomar la decisión de “soy jefa de producción” o “soy directora de producción” que conlleva mucha más dedicación, suele llegar a una edad en la que tienes que tomar la decisión de “O tengo hijos ahora o ya no los tengo”. En ese momento muchas mujeres, de una manera muy razonable, deciden tenerlos. Cuando vuelven a incorporarse tienen que hacerlo en una parte del escalafón que es muy baja.
Y eso que cuando recibió el Premio Nacional de Cine señaló que en su opinion las mujeres están mejor dotadas para la producción.
Estoy convencida. Es una cosa que digo y levanta ampollas porque le adjudico a la naturaleza y no al esfuerzo esa cualidad. Creo firmemente que como las mujeres siempre se han ocupado de esto de lo que nos ocupamos ahora, de los cuidados de los más débiles y de las crías de la tribu, pero a la vez administraban lo que los hombres traían, la caza, la pesca o los frutos, esto nos ha dado ciertas cualidades en ese sentido. Pero también como durante mucho tiempo se nos ha considerado el sexo débil, para conseguir cualquier tipo de colocación diferente en ese estrato de la familia o de la tribu había que ejercer unas cualidades que no eran la fuerza. Esas dotes creo que las hemos ido desarrollando. Y que las tenemos de alguna manera innatas. Es muy poco científico este argumento pero lo defiendo porque estoy convencida.
En Pamplona va a dar una masterclass. ¿Si tuviera que dar un consejo de oro qué diría?
Si te gusta esta profesión no hay que rendirse nunca. Lo que hay que pensar es que vas a poder hacer lo que te propongas. Para ello hay que dedicarle esfuerzo, tiempo y estudio, en el sentido de conocer todo lo que se mueve a nuestro alrededor y cómo están cambiando las cosas. En este momento estamos viendo delante de nuestros ojos cómo está cambiando el mundo audiovisual. Lo que es fundamental es la tenacidad, la paciencia y el trabajo.
Dentro de unos días presentarán en Venecia Madres Paralelas, la última película de Almodóvar, ¿qué podemos esperar?
Como casi siempre Pedro sorprende de nuevo en esta película. Es un tema clásico, relación entre mujeres, pero hasta el estilo narrativo ha cambiado un poco. Es un estilo mucho más directo en el que la estética es muy protagonista, pero los sentimientos más profundos y menos evidentes son los que salen a la luz.
¿Cómo se siente habitando desde hace tanto tiempo ese universo almodovariano?
Nos entendemos muy bien pero confrontamos también mucho. Producción tiene unas exigencias que a veces están alejadas de Dirección. Aunque los objetivos son los mismos, sacar una película a flote en las mejores condiciones, estamos metidos en un corsé que es el presupuesto. Y decidir en qué se gastan las cosas puede ser una batalla. Desde luego en absoluto hay incompatibilidad, pero hay que ponerse mucho en la cabeza del otro o en el punto de vista del otro para entender por qué tú quieres gastar en figurantes y yo quiero gastar en transporte. Esa discusión a veces puede ser tensa.
Porque él, además, tiene fama de vivirlo intensamente, de controlar todo en la película.
Absolutamente. Controla desde el objeto más pequeño que pueda aparecer delante de cámara hasta el figurante último y lo que lleva puesto. Por supuesto visita absolutamente todas las localizaciones, no va nunca a rodar a un lugar que no haya estado antes y haya probado y en muchas ocasiones modificado. Es un trabajo muy exhaustivo y muy creativo, impregna todo de su estilo personal y de su forma de ver las cosas.
Ahora en Navarra están llegando muchos rodajes, ¿les veremos por aquí algún día?
Pedro lo único que tiene en la cabeza es acabar esta película y llegar a Venecia. Está siendo un trabajo ímprobo porque la posproducción que habitualmente se hace en cuatro o cinco meses la estamos haciendo en dos. Él siempre tiene en la recámara varias historias y que yo sepa ninguna transcurre en Navarra por el momento. Pero también estamos desarrollando muchos proyectos de otros directores y desde luego no sólo no lo descarto, sino que realmente, tal y como están los incentivos fiscales, es muy interesante venir. Pero no sólo por los incentivos, sino porque los estudios, los paisajes y las ciudades de Navarra son maravillosas. Mi compañero Joaquín Manchado rodó en Baztan Silencio Roto, con Montxo Armendariz, y yo iba cuando podía y es una belleza sobrecogedora. Los valles, los paisajes, el cambio de color en las estaciones... Me encantaría rodar aquí.
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