Gringo: “Somos casi una anomalía”
El grupo sevillano de rock psicodélico presenta hoy en Baluarte su disco ‘Hilo negro’


Actualizado el 04/06/2021 a las 06:00
Este viernes actúa en Pamplona uno de esos fenómenos de la música que se producen cada cierto tiempo y que apuntala la idea de que un grupo puede llegar gracias al boca-oído. Así ha sido con Derby Motoreta’s Burrito Kachimba, un grupo de rock andaluz con influencias muy variadas. Ellos mismos denominan a su estilo kinkidelia.
Un proyecto de rock andaluz que visita el norte…
El norte siempre es fantasía. Allí se escucha el rockno como aquí abajo. Hay un gusto mayor por las distorsiones y la música más potente. La música se percibe con una vibración muy especial. Y estamos deseando ir allí y ponernos una “rebequita” por el fresco, que aquí ya aprieta la calor.
¿Les aburre que les digan que son un grupo de rock que pasa de cualquier tipo de moda?
Es que esa es básicamente la naturaleza de l Derby Motoreta’s Burrito Kachimba. Siempre tuvimos clara esa pretensión. Todos estábamos en ese momento en varias bandas y la Burrito Kachimba era casi como una banda de desfogue. Cuando lanzamos nuestro primer single no teníamos ni cuatro canciones terminadas. Que este proyecto haya funcionado así de bien ha sido una sorpresa. Por eso hemos mantenido nuestra “desconexión”, ir siempre por nuestra vereda. Nos ha funcionado.
¿Se sienten una rara avis?
Sentimos que nosotros hemos nacido porque la gente nos ha dado la suerte para existir. Somos casi una anomalía en el panorama.
Anomalía, pero Rocío Márquez y Kiko Veneno ya ha estado con ustedes…
Fueron dos colaboraciones importantes. Rocío es una barbaridad de artista y Kiko es un maestro. En nuestro Olimpo musical están los Doors, Triana, Pink Floyd… y Bob Dylan es como Kiko Veneno.
¿Qué es eso de la kinkidelia?
Somos los creadores. Es una broma. Nos grabábamos los ensayos de las canciones con el móvil, los pasábamos, ylos primeros comentarios que recibíamos eran “esto es muy cafre, muy kinki…”. Como jugamos con la psicodelia se nos ocurrió la palabra kinkidelia. Somos conscientes de que la voz a la gente les recuerda a Jesús de la Roca de Triana, a Medina Azahara. Creemos que la música que nos corresponde tenía que tributar al pasado y al rock andaluz, pero la kinkidelia nos permite ser muy libres, nos quita de la cabeza la losa de tener que hacer la herencia del rock andaluz de Triana.
Sus canciones duran seis minutos cuando los popes de las radiofórmulas defienden que no deben durar más de tres.
Y hemos entrado en el nº5 de los discos más vendidos en España, con Hilo negro que es un disco que no tiene estribillos (ríe)
En la pandemia no han parado de publicar, varios singles, un disco de larga duración…
Acabamos 2019 muy arriba en sensaciones y energía, con el pecho bien henchido y encima nos dieron el premio Ruido de ese año (otorgado por Periodistas Asociacos de Música al mejor álbum. ) Con la pandemia en lugar de deprimirnos volcamos toda esa energía en los singles y el disco. ¿Qué se va a acabar el mundo? Pues vamos a hacer el mejor disco que podamos. El proyecto nos está dando una alegría inmensa .
¿Habrá sorpresas en el concierto de Pamplona?
Hemos preparado un evento de hora y media que queremos que en el fondo sea un duelo entre cada persona y su asiento. Un pulso de “me levanto/no me levanto”. Somos conscientes que a gente tiene que estar sentada a pesar de que nuestros conciertos suelen ser muy incendiarios ya que incitamos a la violencia positiva.
¿Cómo se entiende eso?
En estas circunstancias de la pandemia planteamos que el escenario sea como la cabina de una nave espacial y allí estamos pilotando. El público sentado son los viajeros de la nave… “por favor, pónganse el cinturón de seguridad… y prepárense para pelear con las sillas. ¡Y no se levanten!” Las medidas que se siguen en un concierto son rigurosísimas. Que no tengan miedo que el “curiburi” (como le llamamos nosotros a la covid 19) no les estará acechando. Además ahora la gente ya se está animando. En los conciertos detrás de las mascarillas vemos en los ojos las ganas de vivir de nuevo.