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Pamplona Negra

Jack el Destripador, de aspecto inofensivo, de 28 a 36 años, tímido y respetable

Jack el Destripador fue protagonista en la inauguración de Pamplona Negra

Jack el Destripador, de aspecto inofensivo, de 28 a 36 años, tímido y respetable
Jack el Destripador, de aspecto inofensivo, de 28 a 36 años, tímido y respetable
    Actualizado el 25/05/2021 a las 16:55
    El investigador y apasionado de la novela negra en la época victoriana Juan Mari Barasorda Goikoetxea (Bilbao, 1960), el periodista y escritor de género noir Martín Olmos Medina (Bilbao, 1966) y ocho miembros del Grupo de Teatro de la UPNA, dirigidos por Óscar Orzaiz Resano (Pamplona, 1965), hicieron este unes 24 de mayo un recorrido teatral por la historia de los crímenes británicos por antonomasia, los protagonizados el año 1888 en Londres por un asesino en serie sin identificar que sería conocido, sin embargo, como Jack el Destripador. Destripando a Jack fue el título que abrió la sección 'El crimen a escena' en esta séptima edición de Pamplona Negra y que, haciendo honor a su encabezamiento, desgranó uno por uno los cinco asesinatos canónicos atribuidos a este criminal y uno más, el sexto, sobre los que se aportaron decenas de detalles de los homicidios, las informaciones que aparecieron en la prensa de la época, los agentes y detectives que formaron parte del equipo policial, los numerosos sospechosos de haber matado a las prostitutas y otros protagonistas relacionados con los hechos como fueron jueces, forenses o madames.
    Si hay algo que llama la atención de estos execrables crímenes, que colocaron al barrio londinense de Whitechapel -en el que vivían miles de personas marginadas- a la vista de todo el mundo, fue el modus operandi de su autor, que evisceraba a las víctimas, extrayéndoles partes de la garganta, úteros y hasta riñones; lo que haría que uno de los primeros escritores en abordar los asesinatos, Tom Cullen, lo denominara El otoño del terror de 1888, tal y como recordaron punto por punto en Baluarte Barasorda y Olmos, artífices intelectuales del guion de Destripando a Jack.
    Investigador y escritor, caracterizados como dos personajes de la Inglaterra victoriana (Barasorda iba vestido de chaqué para representar al lector de un club de aficionados a la lectura, y Olmos, como un personaje de los bajos fondos), repasaron toda la documentación relacionada con los crímenes en todos sus formatos desde finales del siglo XIX hasta la actualidad. Crónicas de la época, documentos oficiales, dibujos, novelas, películas, series de televisión... que han hecho las delicias de los aficionados a la intriga y el misterio de todos los tiempos y que disfrutarían sin duda ayer por la minuciosidad del relato.
    Y como colofón, tras desmenuzar cronológicamente los asesinatos y la evolución de las investigaciones policiales, y aunque entre los sospechosos policiales se incluyeron “chiflados del barrio”, como Kozminski (un judío de fuertes tendencias homicidas), Ostrog (un médico ruso que odiaba a las mujeres) o Donston (un estudiante de medicina que se autointernó), o incluso “artistas”, como el pintor Walter Richard Sickert o el escritor Lewis Carroll, Destripando a Jack desveló el perfil psicológico de Jack el Destripador. “Un hombre de aspecto inofensivo, de mediana edad (entre 28 y 36 años), solitario e incluso tímido, bien arreglado y con aire respetable”.
    ZOOM
    Jack el Destripador
    Es el nombre dado a un “asesino en serie sin identificar” al que se le atribuyen varios homicidios de prostitutas en el barrio Whitechapel de Londres, a finales del siglo XIX.
    Barrio de Londres - Whitechapel (East End)
    A mediados del siglo XIX, el barrio East End de Londres tenía sobrepoblación y su nivel de vida era miserable. La situación social había empeorado, en general, con la proliferación de zonas de clase baja con notables índices de pobreza, violencia, alcoholismo y prostitución. Antes de los asesinatos atribuidos a Jack el Destripador, Whitechapel era asociado con casos de antisemitismo, racismo, delincuencia, disturbios y privación.
    1888 año de los crímenes
    Si bien la Policía Metropolitana de Londres imputó solo 5 asesinatos al mismo individuo, sus registros incluyeron 6 homicidios más que conformaron el Expediente de Whitechapel.
    Entre el periodo 1887-1891, la prensa atribuyó otra serie de homicidios voluntarios al Destripador, aunque existen discrepancias sobre este vínculo.
    Modus Operandi. El modo de cometer sus crímenes se caracterizaba por cortes en la garganta, mutilaciones en las áreas genital y abdominal, extirpación de órganos y desfiguración del rostro de mujeres que se dedicaban a la prostitución.
    El mito La figura de Jack el Destripador ha sido motivo de obras literarias, artísticas y cinematográficas que, por lo general, combinan hechos reales con elementos ficticios y de terror, ayudando a crear una metáfora continuada sobre el homicida que prevalece en la época contemporánea.
    300 sospechosos fueron investigados por la policía, que resultó ineficaz para esclarecer la identidad del asesino y fue objeto de burlas y polémicas por parte de la prensa. El hecho derivó en el establecimiento de un comité ciudadano encargado de patrullar las calles de Whitechapel, identificar a posibles sospechosos e investigar por su cuenta los asesinatos. Aunque el autor de los crímenes nunca fue identificado, surgieron varias teorías para explicar los posibles conocimientos quirúrgicos,la profesión y la salud mental del homicida.
    Tres cartas recibió la policía firmadas supuestamente por el asesino, en las que éste se mofaba de las investigaciones y amenazaba con seguir con sus crímenes. Una de ellas la firmaba Jack el Destripador y de ahí se estableció su sobrenombre.
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