Tribuna Histórica
Una mirada renovada al Camino
La autora se detiene en la exposicion que se puede ver en el Archivo de Navarra hasta el 6 de junio. ‘Caminar a Santiago’ invita a la reflexión sobre la Ruta Jacobea y recorre sus tópicos. Su comisario, Fermín Miranda, plantea sobre ellos “dudas y puntos suspensivos”


Actualizado el 22/05/2021 a las 06:00
Desde el pasado mes de marzo, el Archivo Real y General de Navarra muestra la exposición Caminar a Santiago. Una mirada reflexiva, comisariada por el investigador navarro Fermín Miranda García, vicedecano y profesor titular de Historia Medieval de la Universidad Autónoma de Madrid. La muestra, y esta es su novedad, invita a reflexionar sobre diferentes aspectos del Camino y recorre una serie de tópicos que todos conocemos sobre esta vía de peregrinación presentándolos a través de un discurso reflexivo.
A este respecto, el profesor Miranda opina que todos los procesos y fenómenos históricos son susceptibles de revisarse una y otra vez de manera que solo así podemos progresar en el conocimiento del pasado. El Camino de Santiago ha sido muy trabajado y estudiado por múltiples investigadores, pero todavía nos permite reflexionar sobre algunos aspectos que quizás creemos asentados con firmeza y, sin embargo, pueden plantearse desde nuevas perspectivas si somos capaces de mirarlos con un ojo crítico. Por ello, en palabras de su comisario, no se encontrarán en esta exposición certezas, sino más bien, dudas, hipótesis y muchos puntos suspensivos.
La muestra está formada por ocho paneles explicativos sobre distintos aspectos de temática jacobea, que comparten protagonismo con la presencia de documentos de archivo instalados en vitrinas. El recorrido expositivo aborda cuestiones como los caminos, puentes, ciudades, arte, la asistencia hospitalaria, la penitencia, devociones y el sepulcro del Apóstol.
PANELES TEMÁTICOS Y PREGUNTAS AL ESPECTADOR
Ya en el primero de los paneles, Se hace Camino al andar, con la pregunta ‘¿El camino hace al caminante o el caminante hace el camino?’ se plantea una reflexión sobre la afirmación de Aimerico Picaud en la Guía del Peregrino de hacia 1140 en la que dice: “Cuatro son los itinerarios que conducen a Santiago y que convergen en Puente la Reina, en tierras hispanas”, que el imaginario colectivo ha convertido en itinerarios de obligado recorrido, sin embargo, conviene tener en cuenta el protagonismo de las personas peregrinas en la construcción de sus itinerarios particulares, lo que dio lugar a una red de caminos cuyo objetivo común era alcanzar la tumba del Apóstol, es decir, una multiplicidad de vías que contrasta con nuestra actual visión de un Camino establecido por la tradición, con sus ramales oficiales.
En el segundo panel De puente a puente..., ante la pregunta ‘¿Se construyen puentes para los peregrinos o se construyen puentes que cruzan los peregrinos?’ se destaca la importancia de la mejora de las infraestructuras para el desarrollo económico y comercial de todo el Occidente europeo desde la segunda mitad del siglo XI por parte de reyes, nobles, obispos o ciudades, lo que permitió a los peregrinos circular con comodidad en la consecución de sus etapas. Aspecto este último que lleva a la reflexión: ¿Se cambian los caminos para la mejor circulación de los peregrinos, o los peregrinos modifican sus itinerarios porque así lo hacen los caminos? En este sentido basta recordar, solo en Navarra, las leyendas y tradiciones como el desvío del Camino por Sancho el Mayor hacia el sur o la construcción del puente sobre el Arga en Puente la Reina por su esposa, o por su nuera Estefanía, para el mejor tránsito de los romeros.
El tercer panel Poblar, fabricar, mercadear lleva al autor a la disyuntiva ‘¿las villas y ciudades renacen al paso de los peregrinos o la peregrinación se desarrolla gracias a la trama de villas o ciudades?’ y recuerda el despertar urbano del norte peninsular y la fundación de nuevos burgos o el asentamiento de nuevos pobladores, burgueses o francos, que dinamizaron el comercio y la economía antes de que la peregrinación comenzara a tomar gran impulso.
¿Arte para peregrinos? es el enunciado del cuarto panel en el que surgen diferentes preguntas. Una de ellas ‘¿Hay un románico o gótico de peregrinación o hay un románico y gótico en la peregrinación?’ recuerda que, además de las magnas obras de Jaca, Roncesvalles, Pamplona, Estella, Burgos…, son momentos en que toda Europa está en ebullición y se levantan miles de edificios religiosos y civiles que todavía hoy nos admiran. Evidentemente, es de gran importancia el papel que desempeñaron las peregrinaciones en ese desarrollo y en la atracción de los artistas más renombrados de su tiempo. En la actualidad, recuerda el autor, los historiadores del arte ya no utilizan términos como “románico de peregrinación”, salvo con un valor divulgativo.
DAR POSADA AL PEREGRINO, PENITENCIA, OTROS SANTOS
Dar posada al peregrino es el motivo del quinto panel que evoca la figura del usuario del camino, que recibía posada, cobijo y asistencia durante su viaje devocional, pero que compartía mesa y techo con otros viajeros no necesariamente peregrinos, pobres y “vagamundos”, sino también pequeños comerciantes y viajeros en general, para cuya acogida la Iglesia y las instituciones civiles impulsaron y mantuvieron durante siglos una enorme red de instalaciones hospitalarias en todos los puntos del Occidente europeo, con el fin, también, de manifestar su preocupación social.
El sexto panel Penitenciar y perdonar lleva a la pregunta ‘¿Premio con los santos o castigo con los demonios?’ Con un infierno amenazante desde los tímpanos de las iglesias, la perspectiva del tormento eterno era un elemento importante en la conciencia individual y colectiva. El panel aborda la peregrinación como una herramienta para canalizar la penitencia y obtener la redención de los pecados, e incluso, como una forma de eludir ambas cuestiones por ciertos sectores de la sociedad que no dudaron en financiar con sus recursos peregrinaciones ajenas. Que peregrinen otros.
El séptimo panel Los otros santos ‘en’ el Camino, recuerda la existencia de santuarios situados a pie del Camino y de otras devociones. Conviene recordar que la llamada Guía del Peregrino de Aimerico Picaud, recoge como deber de visita santuarios y sepulturas cuyo relieve destaca al margen de su situación en los caminos que el autor indica, aunque muchas de las reliquias que pueblan su relato tenían reconocimiento desde tiempo atrás.
La muestra finaliza con interrogantes sobre el sepulcro de Santiago de Compostela y ofrece las diferentes hipótesis que maneja la historiografía, remarcando la atracción que durante siglos ha supuesto la tumba del Apóstol, como germen e impulso de las peregrinaciones, al igual que ha ocurrido con otras tantas devociones de la cristiandad y de muchas otras religiones. La exposición se completa con diversas vitrinas que, bajo la misma estructura temática, acogen un total de 32 documentos datados entre los siglos XI y XIX. Una vez finalizada la muestra en la sala protogótica del Archivo Real y General de Navarra, el día 6 de junio, comenzará su recorrido por diversos emplazamientos navarros situados a la vera del Camino navarro entre las que se encuentran Puente la Reina, Roncesvalles, Sangüesa, Estella, Los Arcos o Viana.
En definitiva, una exposición diseñada y montada por la empresa de recursos culturales Muraria, con magníficas y actualizadas imágenes de J.M. Parra, que invita a la reflexión y en la que, como apunta el profesor Miranda, en ella no se encontrarán certezas, sino más bien, dudas, hipótesis y muchos puntos suspensivos.
Carmen Jusué Simonena es doctora en Historia. UNED Pamplona.
