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Entrevista
Música

Serafín Zubiri: “He podido tocar el cielo gracias a Nino Bravo”

La Pamplonesa y Serafín Zubiri Protagonizan en el teatro Gayarre de Pamplona cuatro funciones desde este jueves 13 al domingo 16 de Recordando a Nino Bravo.

El cantante navarro y el conjunto rendirán un homenaje a Nino Bravo en un espectáculo en el Gayarre el jueves 13 y el viernes 14 de mayo.
Fotos del ensayo de Serafín Zubiri con La Pamplonesa
Actualizada 12/05/2021 a las 20:10

Para Serafín, Nino Bravo ha sido uno de sus cantantes referentes. Y el espectáculo cuenta con varios alicientes añadidos.Uno de los más importantes es el del mimo con el que se han preparado los arreglos de las canciones. Otro el sentido que le da Serafín al espectáculo que va tejiendo con sus propias explicaciones como hilo conductor respecto a lo que fue Nino Bravo en la música. Y en el repertorio se abordarán temas como Libre, Vivir, Un beso y una flor, América, Te quiero, te quiero, Esta será mi casa, Mis noches sin ti, etc. Temas con Serafín y La Pamplonesa, alguno interpretado sólo por la banda, y otros con Serafín solo cantando y tocando el piano.

Ocho años después vuelve con el proyecto del Recordando a Nino Bravo al Teatro Gayarre…

Ha costado… Yo volví a nacer artísticamente en el momento que tuve la suerte de conocer el trabajo que realizaban y realizan las bandas de música. Gracias a ello me pude reinventar y seguir activo en el mundo de la música. Tuve momentos en los que me costaba subsistir y aguantar el tirón de la vida. Y si no fuera por esto posiblemente yo ya estaría retirado. Así que fue hace 8 años cuando Vicente Egea y Ángel Otxotorena me transmitieron la idea de que pudiera cantar con La Pamplonesa las canciones de Nino Bravo. Vicente vio un espectáculo de canciones de Nino Bravo con banda en Alicante y acto seguido pensó en mí con la idea de que se podría hacer en Pamplona.

¿Y eso era algo que usted también quería desarrollar?

Si, llevaba años con la idea de hacer algo con el legado de Nino Bravo así que por una cuestión del destino se dieron todas las condiciones para que saliera adelante. Al planteármelo Vicente se me abrió el cielo… ¡Y encima con la banda de mi ciudad! Así comenzamos el 18 de mayo de 2013. Pero se hizo de manera rápida, con unos arreglos de las canciones para banda que se tuvieron que alquilar a una productora de Valencia y que eran bastante flojitos, aunque Vicente después hizo lo que pudo. Y el día del estreno en Pamplona, sin duda uno de los mejores de mi vida, fue cuando pensé que mi sitio estaba en encarrilar mi futuro profesional trabajando con bandas de música. Además de sentirme cómodo me parecía todo un lujo hacerlo así. Y empecé una nueva etapa.

¿Un nuevo Serafín Zubiri?

Fue a partir de ese momento cuando monté una productora con mi hermano Carlos para preparar mis propios espectáculos. Los creo y los preparo en la parte artística pensando en hacerlos siempre con banda de música. Mi hermano lleva las gestiones. Hemos ido trabajando por todo el país y a día de hoy llevo más de 100 representaciones de Recordando a Nino Bravo. Es mi buque insignia y lo más importante que he hecho en mi vida. He podido tocar el cielo gracias a Nino Bravo, el artista al que más admiro. Y he ido preparando otros espectáculos como El baúl de los 70 (con música de aquellos años) que lo hago con Mikel Herzog (de La Década Prodigiosa). Y otro espectáculo dedicado a Eurovisión que justo lo pude estrenar en Bilbao antes de la pandemia y que me costó dos años hacerlo. Desgraciadamente no pude hacer más representaciones de él y aún no lo he podido presentar en Pamplona. Todos tienen mucho trabajo detrás y algo fundamental que son los arreglos de las canciones que yo considero la materia prima de ellos. Los arreglistas son los que dan forma a mis ideas y nos entendemos muy bien.

¿En Pamplona cuatro días seguidos?

Si, y previamente he disfrutado muchísimo en los ensayos con La Pamplonesa. Pero cuatro días seguidos (así han marcado las circunstancias que vivimos) me permiten disfrutar aún más porque es como si fuera dando le continuos pellizcos y te vas retro alimentando de un día con el siguiente. El teatro se ha portado de manera sobresaliente y la banda igual. Además es en casa. Es… un orgullo que me hace muy feliz. El espectáculo está vivo y siempre va creciendo.

¿Desde su cariño por Nino Bravo, qué considera que debería quedar de este artista en el tiempo?

El valor del esfuerzo, de la constancia, la tenacidad, una persona con la cabeza muy equilibrada, gran profesional que en cuatro años grabó cinco discos con 58 canciones. Eso atestigua que era alguien con un talento fuero de lo normal. Y esa voz era la voz por excelencia. Si Sinatra fue la voz de América, Nino Bravo fue la voz de España.

¿Es un espectáculo que tiene un reto vocal muy importante para usted?

Nino Bravo tenía unas cualidades fuera de lo común. El hacía normal lo que a mí me cuesta un gran esfuerzo. He pasado años de mi vida preparándome vocalmente para hacerlo. He intentado mantener la esencia de sus canciones defendiéndolas en los mismos tonos. Las canciones tienen un tempo y un tono. Y si las sacas de ahí pierden esa esencia. Y Nino era un tenor casi lírico. Sin embargo mi voz es de un tenor con una tesitura más grave, aunque no llegue a barítono. Cuando el teatro Gayarre planteó en un primer momento hacer dos funciones diarias dos días seguidos, para que cuadraran los números, les tuve que decir que no. Sé que puedo hacer una función diaria varios días seguidos. Pero dos funciones el mismo día no lo he hecho nunca y me da mucho miedo. No me parece honesto hacer una función controlando y la siguiente desatado. Seguro que Nino Bravo si lo hubiera podido hacer.

¿Y la incertidumbre de estos meses?

La pandemia llegó cuando me sentía en la plenitud de mi carrera, de facultades. Y vives mucho miedo e incertidumbre. Aunque tener mi vida artística enfocada en este contexto me ha dado cierta tranquilidad. Ya parece que estamos empezando a ver la luz. Las bandas son parte de nuestro patrimonio cultural que tenemos que cuidar y fomentar, no pueden desaparecer. Y las bandas tienen que dar contenido a su existencia. Y por ahí algo tendré que hacer. Este año pensaba que iba a ser peor. Y tengo 15 conciertos a día de hoy. Pensaba que tendríamos que aguantar el tirón, pero me siento fuerte, Y aunque como tantos artistas he tenido que pedir un Credito ICO, pues ya lo iremos pagando. Ya pasé el Covid y además ya estoy vacunado…

¿Y la creatividad sigue intacta?

Tengo ahora mismo dos espectáculos. Uno ya terminado en mi cabeza, pero lo dejo para más adelante porque tengo que amortizar primero el de Eurovision que hay que pagar los arreglos. Y otro que lo tengo en proyecto, bien hilvanado. No he parado de idear. Pasé un momento malo, tocado, cuando enfermó mi madre, también mi perro guía… Pero remonté enseguida. He pasado bien la pandemia y me ha permitido reciclarme. No he parado. Necesito estar activo.

¿La música nos ha salvado en esta pandemia?

Sin la menor duda. Ha sido el bálsamo y el revulsivo que nos ha ayudado a sobrellevar todo esto. Y el arte en general, la literatura, el cine, las series, etc. ¿Qué hubiera sido de nosotros si este confinamiento nos hubiera tocado hace cuarenta años? Nos hubiéramos subido por las paredes. Sin la música nos hubiéramos muerto de tristeza porque nos aporta muchas cosas, sentimientos y sensaciones. Sin ella hubiera sido catastrófico. Creo que volveremos a una “normalidad” porque la cabra tira al monte. Quizá cambiemos determinados comportamientos sociales porque todo hace mella. Pero habremos aprendido mucho menos de lo que deberíamos haber aprendido. Cada uno tiene que aportar lo mejor de sí mismo dentro de su propia evolución y aprendizaje.

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DNI
Serafín Lizoain Vidondo “Serafín Zubiri” (Zubiri, Navarra, 1964). Con diecisiete años, formó en Pamplona el grupo “Equus”, del que era cantante. En 1987 inició su carrera en solitario con el nombre de Zubiri en homenaje a su localidad. Desde entonces sigue en plenitud de energía e iniciativa y ha editado ocho discos cuyas canciones reflejan perfectamente su afán de superación. Inténtalo (1987), Pedaleando (1988, cuyo tema central sirvió para la sintonía de la Vuelta Ciclista a España), Detrás del viento (1991), Te veo con el corazón (1992) en la que incluyo la canción Todo esto es la música con la que concursó en Eurovisión, Un hombre nuevo (1995), Colgado de un sueño (2000) -cuyo tema central le llevó de nuevo a participar en el Festival de Eurovisión de aquel año-, Sigo Aquí (2010) y Una causa justa (2012). Además, Serafín Zubiri puso la voz, en las Navidades de1992 al tema central de la banda sonora en español de la película La bella y la bestia. Desde 1995 Serafín Zubiri desarrolló una etapa que le llevó a trabajar para Tele 5 en la serie Todos los hombres sois iguales. También participó en los programas televisivos Mira quien baila (TVE), El conquistador del Aconcagua, Sin Barreras, Splash Famosos al agua, y varios para el ya desaparecido Canal 4 Navarra. Siempre ha colaborado en diferentes iniciativas a favor de causas sociales. Y se puede decir que tras unos años pensando en dejarlo vive desde 2010 una nueva Década “Prodigiosa” en la música con varios proyectos en marcha.

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