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Música

Belascoáin, el refugio navarro de la familia Kelly

En 1976, The Kelly Family recaló en Navarra y llevó una vida rural en Belascoáin

El cantante John Kelly comparte sus recuerdos familiares, que afloran tras la pérdida de su hermana Barby

Los Kelly, posando en Belascoáin. Esta fotografía ilustra la portada de su disco What a wonderful world! (1981). A la derecha, con un pie en el suelo, Barby Kelly. John aparece sentado en lo alto del montículo de leña (centro): “Con esta imagen, mi padre quiso evocar ese mundo precioso”.
Los Kelly, posando en Belascoáin. Esta fotografía ilustra la portada de su disco What a wonderful world! (1981). A la derecha, con un pie en el suelo, Barby Kelly. John aparece sentado en lo alto del montículo de leña (centro): “Con esta imagen, mi p
CHEMA ARACIL
Actualizada 22/04/2021 a las 17:02

Era de espíritu libre, muy expresiva y espontánea, era artista por naturaleza. Le gustaba cantar, dibujar, bailar... Siempre estaba creando. Especialmente le apasionaba bailar, como a nuestra madre”. Así era Barby Kelly, exmiembro del famoso grupo The Kelly Family, en palabras de su hermano John, afincado en Navarra desde hace dos décadas.

A Barby Kelly la muerte le sobrevino de manera repentina el pasado día 15. Tenía 45 años y desde hace una década residía en Alemania, cerca de Colonia. Y aunque una enfermedad mental le obligó a dejar la banda, el intenso recuerdo que dejó en los seguidores de The Kelly Family revivió con especial fuerza al conocerse la noticia de su prematura muerte.

Junto a sus hermanos -llegaron a juntarse once, tres de ellos nacidos del primer matrimonio de su padre-, Barby cantaba y bailaba en los conciertos de The Kelly Family, grupo que logró especial fama en Alemania, Austria, Bélgica, Holanda y Suiza, aunque también actuaron en otros continentes. En España alcanzaron la cima del éxito a mediados de los 90, logrando el disco de oro con Over the Hump.

De espíritu nómada y hippy, la familia Kelly residió en lugares muy diversos, entre los cuales la localidad navarra de Belascoáin se convirtió en una especie de “refugio” en el que siempre encontraron el “calor” de un hogar. Allí, los hermanos Kelly vivieron una etapa especial dentro de una infancia marcada por numerosos viajes.

“Me vienen recuerdos de Barby corriendo y jugando por Belascoáin”, narra John Kelly. “Ella estaba especialmente unida a mi hermano Joey, siempre decía que era su favorito”. En Belascoáin, la familia Kelly llevó un estilo de vida muy rural: “Teníamos una huerta, animales, gallinas...”, detalla .

Casado con la soprano y compositora navarra Maite Itoiz, John es el primogénito de la numerosa familia de músicos que crearon Daniel Jerome Kelly y su segunda esposa, Barbara Ann Suoko. A mediados de los 70, el matrimonio se estableció en España, donde tuvieron seis hijos. Su primer destino fue Gamonal, un pueblo vecino de Talavera de la Reina (Toledo). En esta localidad nació Barby Kelly el 28 de abril de 1975. Tras este nacimiento, la familia se trasladó a Ejea de los Caballeros (Zaragoza). En 1976 se mudaron a Pamplona, donde nació Angelo, el menor de los Kelly.

John Kelly cuenta que la oportunidad de irse a vivir a Belascoáin surgió cuando su padre conoció a Andoni Esparza, quien presenció una actuación de The Kelly Family en el restaurante del Mesón del Caballo Blanco, en Pamplona. Esparza estaba acompañado por el escultor Jorge Oteiza.

En aquella época, la familia Kelly se ganaba la vida cantando en las fiestas de los pueblos y actuando espontáneamente en restaurantes. “Andoni Esparza se emocionó al escucharnos en El Caballo Blanco. Había otra mesa con gente de la Coral de Cámara de Pamplona y les pidió que nos cantaran. Nos dedicaron el Agur Jaunak, y a mis padres aquello les llegó al alma. Fue muy impactante”, recuerda John Kelly.

A raíz de aquel encuentro, su padre se hizo muy amigo de Andoni Esparza. “Conectaron mucho, eran almas gemelas”. Esparza, que entonces era gerente de la fábrica Aguas de Belascoáin, le habló a Dan Kelly de una casa de Belascoáin que estaba a la venta.

“Mi padre decidió que nos quedábamos en Navarra y enseguida compramos la casa”. Se trataba de una casona amplia, cuyo zaguán acabó atestado de instrumentos musicales que los Kelly solían sacar para animar las fiestas del pueblo.

En una entrevista con ‘Diario de Navarra’ publicada en septiembre de 1976, Dan Kelly hablaba así de su vida en Navarra: “Belascoáin nos gusta mucho. Al principio la gente se mostraba reservada, pero ahora nos ha acogido muy bien”.

En cuanto a la pasión familiar por la música, Dan afirmaba lo siguiente: “Nuestra música es una forma de educación y de mantener la familia”. También comentaba que sus hijos lo pasaban bien en Navarra, “bañándose en el río en Belascoáin, rompiendo vasos en el Club Viana, estudiando música y llevando alegría en sus actuaciones cara al público”.

Al mudarse a Navarra, Dan Kelly decidió alquilar el bar Viana (entonces Club Viana), en la calle Jarauta, que se convirtió en un “bar cultural”, como describe John, y un punto de encuentro para músicos y artistas. “En aquella época, Barby era un bebé, pero ella creció en aquel ambiente musical y creo que eso le marcó”, comenta. “En el Club Viana sucedieron muchas cosas y conectamos con gente del mundo de la cultura. Por ejemplo, conocimos al padre de mi mujer, al guitarrista Carlos Itoiz”. Allí vio por primera vez a su futura esposa: “Lo recuerdo perfectamente. Yo tenía ocho años y Maite tenía uno”.

UN FILME DE RECUERDOS

Tras esta primera etapa en Belascoáin, que duró unos ocho meses, la familia Kelly se marchó de vacaciones a Europa, pero volvieron a Navarra en otras dos ocasiones. En 1981 grabaron el documental Searching For The Magic Golden Harp, donde recrean su etapa en Navarra, con escenas grabadas tanto en Belascoáin como en Pamplona.

La familia también eligió Belascoáin para ambientar la portada de dos de sus discos: What a wonderful world! y Christmas all year, ambos publicados en 1981. Fue el fotógrafo pamplonés Chema Aracil quien inmortalizó a la familia al completo en estos posados. Y aunque la familia Kelly siguió viajando y actuando por numerosos países, Belascoáin siempre ocupó un lugar especial.

“Para nosotros, Belascoáin se convirtió en un refugio, un lugar al que volver cuando las cosas no iban del todo bien o cuando necesitábamos un tiempo de reflexión. Era como volver a casa para poder vivir la vida de una manera simple . Belascoáin nos daba ese calor de hogar”, destaca John.

Sin embargo, Belascoáin también está ligado a la pérdida de su madre, Barbara Ann, que falleció a los 36 años por un cáncer de pecho. “Mi madre murió en Belascoáin, donde está enterrada. Cuando descubrimos que estaba enferma, cancelamos el lanzamiento de nuestros discos para dedicarnos a ella. Su muerte fue un golpe muy duro, pero también nos dio empuje, porque ella nos encargó una misión. Sus últimas palabras fueron: “Keep on singing” (Seguid cantando). Ella quería que hiciésemos feliz a la gente con nuestra música”, rememora.

Maite Itoiz: “Barby era muy artista”

La soprano, compositora y productora navarra Maite Itoiz, casada con John Kelly, comentaba ayer el estado de “shock” que ha sufrido la familia Kelly ante la repentina muerte de Barby. “Todos la recordamos como alguien muy especial, tenía su propio mundo”. Itoiz nació en 1975, el mismo año que Barby. “Nos conocimos cuando yo tenía unos seis años. Barby era una tía muy especial, muy artista. Tenía su propio mundo, a veces parecía que vivía aparte, se ponía a bailar a su aire... Tenía muchos fans”, cuenta Itoiz. “También le gustaba mucho dibujar”. Entre la avalancha de llamadas y mensajes que han recibido estos días, Itoiz destaca una anécdota ligada al bar Viana de Pamplona, de cuando lo regentó Dan Kelly. “Mucha gente se acuerda del ambiente que había en aquella época. Allí trabajó un camarero llamado Javier que, al ver la noticia de la muerte de Barby, nos ha llamado hoy (por ayer) para decirnos: ‘¡La de biberones que le he dado!’. Cuando Barby llegó a Pamplona, prácticamente era una recién nacida”.

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