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Luto en la cultura navarra

Tomás Yerro, creador de “una red de afectos muy valiosa”

Escritores y compañeros de trabajo destacan su valía personal y profesional

Foto de Tomás Yerro en 1997.
Tomás Yerro presenta, como director general de Cultura-Institución Príncipe de Viana, el balance de los Festivales de Navarra. Era 1997.
Actualizada 11/04/2021 a las 06:00

Hará cosa de un mes que Javier Torrens vio la película británica 'Un hombre para la eternidad' (A Man for All Seasons), de 1966, sobre los últimos años de vida del político y humanista inglés Tomás Moro, interpretado por Paul Scofield. Y uno y otro, Moro y Scofield, le recordaron a Tomás Yerro. Scofield, por “la presencia física tan potente del actor, como la figura de Tomás”. Y Moro, “un hombre íntegro que no se achantó con Enrique VIII”, “por su ética, saber estar, forma de hablar reposada y muy reflexiva, sin una palabra de más, siempre el consejo justo”. “Tomás Yerro era un hombre de una pieza: una persona muy culta, humanamente impresionante”, añade el presidente del Ateneo Navarro.

Tal vez la conexión en su cabeza se produjo porque acababa de pedirle que participara en el próximo Día del Libro grabándose un vídeo en el que leyera un fragmento del Quijote, la actividad tradicional del Ateneo esa jornada. Le invitaban “siempre”, y en la última lectura presencial, la de 2019, a que cerrara el acto. Y él, al que acababan de anunciar que se le concedía el Premio Príncipe de Viana de la Cultura, participó, en esa lectura y en todas las anteriores. Y en cualquier acto o trabajo que le pidieran. Porque su disposición era absoluta, con no importaba quién, añade la poeta Silvia Marambio. Para dirigir ciclos y ofrecer charlas, para escribir prólogos y encargarse de las presentaciones de libros de escritores. Ella le vio por última vez el 6 de marzo del año pasado, a una semana de declararse el estado de alarma, en la presentación de la antología poética cubano navarra Lira al viento, cuyo prólogo de la parte navarra escribió. “Ahora la íbamos a presentar en Lerín, pero, por el tema covid y por su salud, lo suspendimos para otro momento”, añade emocionada.

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“LEAL COMO COMPAÑERO”

La palabra bonhomía engloba las cualidades de afabilidad, sencillez, bondad y honradez en el carácter y en el comportamiento. Por cómo le definen quienes en estas líneas hablan de él, la bonhomía estaba ligada a Tomás Yerro. “Ser extraordinario, con capacidad de trabajo y empatía y calidad humana como pocas personas”, indica la poeta Marina Aoiz, “ha sido alguien tan cercano, afable y servicial”, continua Marambio, “que el vínculo lo generaba él desde el afecto”. “Más allá de su inteligencia y capacidad de trabajo”, sigue Aoiz, “creó una red de afectos muy valiosa”.

Durante 25 años presidente del jurado del Certamen Internacional de Poesía María del Villar de Tafalla, de cuya Fundación forma parte Aoiz, ambos se conocieron en la etapa en la que Yerro ocupó el cargo de director general de Cultura-Institución Príncipe de Viana, a mediados de los años noventa. Antes, en la legislatura anterior, de 1991 a 1995, había trabajado como director del Servicio de Acción Cultural, a las órdenes de Javier Zubiaur, cuyas palabras se entremezclan con la impresión de haber sabido su fallecimiento aun consciente de que un día se produciría.

Yerro llegó a aquel cargo a propuesta de Zubiaur. “Le conocía desde la universidad, sabía que era muy competente y que estaba muy introducido en el mundo cultural. Para mí era la persona perfecta, un hombre de una gran sensibilidad artística y humana”. “Muy leal como compañero de trabajo, con sentido común y gran capacidad para asesorar y encontrar el consejo apropiado en el momento adecuado”, Zubiaur resalta “el don de gentes” de Yerro que le hizo saber moverse en el mundo cultural. Le viene a la mente cómo dirigió el cambio de sede de los Festivales de Navarra cuando un estudio sobre la conveniencia de descentralizar los festivales llamados entonces de Olite los hizo llevarlos a distintas sedes, “un desafío” que resultó “bien”.

Con muy buena relación con el colectivo de animadores socioculturales de Navarra - “tratamos de potenciar las salas y casas de cultura”-, con el de bibliotecarios -“se hizo una reestructuración de los niveles y del número de horas de apertura de las salas”-..., aquellos “fueron unos años duros en los que se trabajó mucho” y que Zubiaur, no obstante, recuerda “con mucho gusto”: época de crisis económica en Navarra, “había que trabajar bien sin hacer dispendios económicos”. “Junto con Carlos Idoate como director de Patrimonio Histórico, formamos un trío muy bueno, una experiencia muy enriquecedora”.

Y cuando “el fiel y competente colaborador” ascendió a director general de Cultura, Zubiaur tuvo “mucho gusto en ser su subordinado”. Coincidió el cambio de legislatura, con Pedro Burillo como consejero, y Zubiaur propuso a Yerro como director general. “Era una manera de que hubiera una continuidad, con la seguridad, además, de que iba a ir todo bien, como así fue”.

Marina Aoiz le conoce de entonces y cuenta que “se ocupó mucho de los escritores y estuvo pendiente de todos”. “Presentaba tus libros simplemente con mencionárselo”, y evoca cómo “iba a Tafalla a presentar el poemario de una muchacha”, en referencia a ella, “y a los de otros muchos”. Vinculados por la poesía, ambos compartieron “grandes aventuras literarias”. “Para mí, Tomás Yerro es un maestro, en todos los sentidos”.

Porque, aun siendo catedrático de Literatura y de enseñar en el Aula de la Experiencia, Aoiz, a quien viene a la mente el momento en abría la plica del Certamen de Poesía María del Villar y motivaba por qué el premio al ganador -“generaba muchísimo interés entre el público”-, le nombra como “gran maestro”, como lo fue su padre, Francisco Yerro Ona, a quien dirigió su discurso en la entrega del Premio Príncipe de Viana. “El maestro no tiene alumnos, sino discípulos, personas abiertas al aprendizaje, y Tomás Yerro encajaba mucho más en esa imagen de maestro. Era una persona de la que se aprendía muchísimo”, añade Aoiz. En esa misma idea continua la directora del Servicio de Bibliotecas, Asun Maestro: “En estos años nos ha enseñado incluso a decir adiós a la vida”.

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HACER DISFRUTAR DE LA PALABRA

Gran promotor de la creación de la nueva Biblioteca de Navarra -“en esa época se hizo un gran esfuerzo por estudiar las distintas sedes y promover las publicaciones”, apunta Zubiaur-, Maestro desvela que en el sector bibliotecario le quieren “por lo mucho que trabajó por las bibliotecas en su faceta de gestión pública”. Con “unos detalles que parece que no se llevan, como la costumbre de enviarte una carta reconociendo el trabajo que habías hecho”, entendía la biblioteca como “lugar fundamental para pueblos y ciudades”. “Ha seguido siendo lector de bibliotecas, las ha frecuentado continuamente. Supo disfrutar leyendo la vida, aún en circunstancias adversas. O quizás, simplemente, fue un estupendo lector de la vida”, añade Maestro. Resalta “su compromiso con los más vulnerables”, como esas lecturas que realizaba en los geriátricos. “No solo era lector, sino que procuraba que los demás disfrutaran con la palabra. Lo que más me ha gustado siempre de Tomás es su riqueza de humanidad y la belleza con la que hablaba y escribía”.

El Gobierno de Navarra; la presidenta María Chivite; el presidente del Parlamento de Navarra, Unai Hualde; UPN y su presidente, Javier Esparza; el PSN; Geroa Bai; Podemos; la Fundación Caja Navarra; la Sociedad Navarra de Gerontología y Geriatría, y el rector de la Universidad de Navarra, entre otros, manifestaron este sábado su dolor por la muerte de Yerro y destacaron su influencia en la cultura navarra.

En este Día del Libro no habrá un vídeo de Tomás Yerro leyendo un fragmento del Quijote. Porque contestó a la invitación de Javier Torrens diciéndole que lo intentaría, pero “no ha podido ser”. El presidente del Ateneo vuelve a la película que le llevó a acordarse de Tomás Yerro, 'Un hombre para la eternidad'. “La traducción literal de A Man for All Seasons sería Un hombre para todas las estaciones, que no es muy buena, pero que significa lo que era Tomás: un hombre para cualquier ocasión, muy entregado y al que teníamos siempre disponible. Humanamente, era alguien admirable. Le echaremos mucho de menos”.


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