Guía por Italia
La editorial Caro recupera un libro de viajes de Pío Baroja
La editorial Caro Raggio reedita ‘Ciudades de Italia’, un libro de viajes escrito por Baroja en 1949 en los recorre Florencia, Roma, Bolonia, Nápoles, Milán y Genova desde su punto de vista literario


Actualizado el 25/03/2021 a las 06:00
Los contenidos habituales de una guía están ahí, descripciones de campanarios, termas, palacios, incluso biografías de los pintores del lugar; pero 'Ciudades de Italia' está escrito por Pío Baroja, y los ojos por los que se filtran esos lugares son los de un novelista, de modo que las personas con las que se topa se convierten en personajes, y junto a reflexiones sobre el arte y el paisaje, Baroja describe también a sus acompañanantes, y deduce sus trasfondos psicológicos.
El libro fue un encargo de su editor Miguel Ruiz-Castillo, de Biblioteca Nueva. Ocurrió en 1949, Baroja tenía 77 años, y después de éste sólo escribió un par de novelas más. Al principio se mostró reticente, decía que él no había sido turista nunca, que los viajes los había hecho siempre buscando ambientaciones para sus novelas, pero al final accede porque, en realidad, es un libro en el que vuelve a las ciudades italianas que visitó décadas antes, cuando rondaba los 40 y los 50 años. “Estamos en plena posguerra, ya es una persona muy mayor, dedicada a recordar los episodios de su vida”, sitúa la editora del libro y sobrina nieta del escritor, Carmen Caro. “Es un libro de memorias italianas o un libro de viajes, ahí anda la cosa”, sitúa ella este libro que se nutrió de recuerdos y de las novelas que tenían un vínculo italiano.
La idea de reeditarlo surgió tras una jornada caro-barojiana que tuvo lugar en la Real Academia de España en Roma en septiembre de 2018, coordinada por el editor pamplonés Joaquín Ciáurriz y el diplomático Jon de la Riva. A Carmen Caro le asignaron una conferencia sobre Baroja e Italia, y empezó a investigar el tema. “Salieron cosas muy interesantes, los viajes para escribir 'César o nada' (1910), 'El mundo es ansí' (1912) o 'El laberinto de las sirenas' (1923), libros muy emblemáticos entre las novelas de Pío Baroja, ahí es donde me di cuenta que para escribir esas novelas pasó largo tiempo en Italia”, comenta Carmen Caro. Además leyó lo que había contado del país en sus memorias y éste Ciudades de Italia. Más de siete décadas después de aquella publicación, la editorial familiar Caro Raggio reedita ahora este libro con una introducción a cargo de la propia Carmen Caro. Fuera de series o de obras completas no se había vuelto a editar desde su publicación en los años 40. En realidad el libro salió de la imprenta hace un año, pero la pandemia lo ha retrasado hasta ahora.
'Ciudades de Italia' es en cierta manera un libro de retornos, a los lugares que pisó tanto tiempo atrás a pesar de que, advertía el escritor, al rememorarlas las tenía ya en la cabeza “de forma nebulosa”. El libro muestra predilección por Florencia, Roma y Nápoles, algo menos con Bolonia, Milán y Génova. En todos estos lugares Baroja se topa con gente sobre cuya vidas fabula y a veces deduce el porqué de sus comportamientos. “Los perfiles humanos en los libros de viajes desaparecen, o son unos arquetipos muy vagos, y aquí es al revés, aquí son individuos con un análisis psicológico típico suyo como cuando hace la introducción de un personaje en una novela”, apunta Carmen Caro.
Cobran mucha importancia a los episodios en los hoteles.Cuando va al teatro describe qué tipo de público ve, recoge las conversaciones que escucha en los trenes y también hae sitio a su retranca. “La capilla sixtina estaba llena de ingleses, de alemanes gordos que hablan con palabras guturales y de franceses que emiten sus sonidos nasales como si fuera una preciosidad fonética”, escribe, por ejemplo.
Y, sobre todo, las mujeres. “A mí lo que más me ha llamado la atención es que me parece que es un libro dedicado a las mujeres”, dice Carmen Caro. “Al menos cuatro son fundamentales, unas con más trato y otras con menos, en cuyo caso aprovecha para reflexionar sobre el enamoramiento, cómo es él de enamoradizo o no, si se van de excursion, los flirteos, o de cómo se presenta él en un hotel de sociedad”, añade. El escritor vasco describe por ejemplo su fascinación por la mujer de blanco que conoce en el tren a Florencia y que se baja después en Pisa, lo que le provoca cierto trastorno.
Se da la circunstancia de que su libro 'La feria de los discretos' acababa de ser traducida al italiano por aquel entonces. “Él va un librero, compra algunos ejemplares y a las amistades que está haciendo en el Gran hotel en Roma, que está lleno de marquesonas y condesas, les regala ese libro y así se presenta, ya tiene cierto prestigio, entra en esa sociedad”, explica la editora.
El libro incluye un episodio célebre, cuando una marquesa de Ferrara le propone ir a pasar el invierno a Nápoles. “Él hace un análisis de la situación y ve que a lo mejor no da el nivel que se espera de él y, sin más, sin despedirse de nadie de esos con los que ha pasado varios meses en un hotel y ha estado de excursiones y ha hecho amistades, se vuelve para España, sin más”, explica. Hay otra mujer misteriosa que conoce en Génova, que él llama Margarita de Ascain, porque procede de esa localidad vascofrancesa. “Según entra ella en la recepción del hotel, por su inquietud, su nerviosismo, cómo va vestida, por cómo espera... él se da cuenta de que ella tiene una cita, es una señora divorciada que tiene una cita”, explica Carmen Caro. “Entabla una conversación con ella, se emociona porque es una mujer que ha pasado la infancia en el País Vasco francés, y el encuentro es de tal delicadeza que ni siquiera le llega a preguntar su auténtico nombre”, añade Caro.
En el tren entabla conversación con otra mujer que conoce en Nápoles, una duchessa que se interesa por su oficio de escritor y le confiesa que a ella le gustan las novelas con historia de amor y que distraigan y diviertan, y que si alguna vez escribe una así -le da su tarjeta- se la haga llegar. Como resultado de ese viaje escribió después 'El laberinto de las sirenas'. “Él decía que le gustaban las mujeres que se podían encontrar en Europa en aquella época, mujeres libres, independientes, que habían estudiado, porque en España las que se encontraba solo estaban pendientes de su belleza y sin ninguna educación”, explica Carmen Caro, quien asegura que al contrario de la imagen que se ha difundido del escritor en su sillón orejero, con zapatillas de casa y un gato en el regazo, una imagen de sus últimos años, Pío Baroja fue un gran viajero. Donde más iba era a París, pero también por Europa, los países nordicos, Alemania, y dentro de España, siempre en busca de localizaciones para sus novelas.
Autor: Pío Baroja
Editorial: Caro Raggio
Páginas: 245
Precio: 18 euros