No fallaron a sus 60 citas diarias
En dos meses del confinamiento, catorce poetas crearon un poema diario conjuntamente, en su chat de WhatsApp: cada miembro continuaba los versos escritos por la autora o autor anterior. Fueron 60 poemas en 60 días, ‘Antología hacia la luz’.


Actualizado el 08/02/2021 a las 06:00
Los títulos de los capítulos de Antología hacia la luz son asépticos: “Martes, 17 de marzo de 2020; miércoles, 18 de marzo de 2020; jueves, 19 de marzo de 2020...”. Los días van pasando uno a uno, sin saltos, igual que pasaron para nosotros cuando se decretó el estado de alarma aquel marzo y se obligó al confinamiento domiciliario. “Viernes, 10 de abril de 2020; sábado, 11 de abril de 2020; domingo, 12 de abril de 2020...”, avanza el calendario en este particular contador. Lo hace hasta el 16 de mayo de 2020, una de las últimas fechas del confinamiento. Los títulos han continuado neutros porque la pasión se escribía debajo, en los poemas creados conjuntamente por 14 poetas -casi todos navarros- en el chat de WhatsApp que se convirtió en su vínculo: a lo largo de la jornada iban entrando en el grupo y continuaban con los versos escritos por su compañera o compañero anterior hasta hacerlo los catorce. Como vasos comunicantes, volcaron en poemas las actitudes personales en esos días tan difíciles, sus miedos y su estupor ante las noticias diarias, reflejando tristezas y desilusión pero también esperanzas, amores o sueños que podían experimentar. Lograron crear 60 poemas en 60 días consecutivos, y este jueves presentan Antología hacia la luz en el Planetario de Pamplona (19.30 horas).
“El compromiso era no fallar a nuestra cita diaria”. La poeta Isabel Blanco Ollero regresa en su mente a aquellos días y al arranque de esta elaboración polifónica que surgió por la cancelación de una de esas miles de iniciativas a las que obligó la pandemia. Se trataba de la celebración el 26 de marzo en Pamplona del Festival Internacional de Arte y Poesía, un encuentro que tiene lugar de forma simultánea en 35 países para concienciar por la igualdad y en contra de la violencia de género. Con participantes de todas las disciplinas artísticas (música, pintura, fotografía, danza, artes plásticas, poesía y literatura), en 2020 se homenajeaba a los niños y niñas huérfanos de madre por la violencia de género.
Coordinadora del festival en Pamplona, Blanco recuerda que los poetas que iban a participar tenían compuesto ya su poema cuando se decretó el estado de alarma. Lo sabía porque estaban en comunicación en un grupo de WhatsApp, el creado hace unos años precisamente por este festival del que ya habían sido partícipes otras veces la mayoría de los catorce de ahora.
Y el convencimiento de que aquello no podía convertirse en trabajo perdido llevó a la poeta a proponerles escribir un poema diario entre los catorce. Cada uno aportaría sus versos, entre uno y tres, que se añadirían a los ya elaborados por sus compañeros, buscando siempre que el poema tuviera sentido.
Ella conocía la experiencia. La había llevado a la práctica unos años atrás, a raíz de un encuentro en Luxemburgo de poetas de varios países. Uno de aquellos había leído varios de sus poemas y al cabo de unos meses le contactó por correo electrónico: la temática amorosa que Isabel trataba en sus obras concordaba bastante con su poética, y le proponía escribir poemas juntos a través del correo electrónico, entrelazando los versos de una y otro. Él era el poeta mexicano Ciprián Cabrera Jasso, miembro de la Academia Mexicana de la Lengua y galardonado en su país con el equivalente en España al Premio Nacional de Poesía. “Escribimos dos poemarios [Las aves de Júpiter y Sincronía de la luz], aún inéditos. Para mí son una joya. Desgraciadamente, él falleció”.
NI ORDEN NI TEMA
A los catorce les gustó el reto. De diversos registros y tendencias y cada uno con su visión particular de la poesía, iban a trabajar en un proyecto común y diario. No establecieron en qué orden debían escribir. Tampoco qué temas tratarían cada día -“la primera persona que entraba al grupo de WhatsApp escribía sus versos y el resto iba haciendo lo propio después”-. Sí el horario: de nueve de la mañana a diez de la noche. Eran suficientes horas como para que se conectaran en el mejor momento para cada uno e insertaran sus versos.
El recorrido por los días del poemario muestra cómo en los inicios los versos llevaban a hablar del confinamiento, la enfermedad, la incertidumbre y el miedo a lo desconocido, pero que después surgieron poemas de amor, de niños como protagonistas y de esperanza.
El grupo descubrió que era “una forma de estar reunidos, de tener algo durante el día a lo que acudir”; que suponía “el consuelo de tener una cita diaria”, explica Blanco. Los catorce habían formado un microcosmos: en las mismas circunstancias que el resto de la sociedad, encerrados en sus casas como todo el país, sus vivencias eran también las de los otros, pero plasmaban qué sentían por escrito, juntos.
Cuando sumaron dos meses consecutivos de creación diaria, pararon. El sesenta era un número bonito: sesenta poemas en sesenta días.
Y no solo habían escrito en ese tiempo. También habían conversado a diario, al final de la jornada, en ese chat convertido en un medio de comunicación entre ellos. “Creo que hablo en nombre de todos: como experiencia personal, ha sido única”, afirma Blanco. “Supuso consuelo, salvación, un punto de encuentro, una evasión total de todas aquellas circunstancias tan tristes y penosas. Este punto de encuentro para expresar a través de la poesía lo que nuestro interior sentía era como el flotador que puede ayudar a salvarte en plena tormenta en altamar”. Añade que todos se han sentido muy agradecidos los unos con los otros por esta cooperación. “Ha sido una sensación de apoyo continuo y se han reforzado lazos de amistad”.
En aquellos meses, el coronavirus también afectó directamente a los miembros del grupo, al enfermar familiares de algunos de ellos. Hubo un día especialmente doloroso: el del fallecimiento del hermano de una de las poetas. “Si os parece”, escribió entonces Blanco al grupo, “pasamos el día en silencio, como señal de duelo”. Fue la manera de acompañar a la poeta por no poder estar físicamente con ella. En el poemario está representado en el capítulo 29, el correspondiente al 14 de abril de 2020, martes. La página está casi en blanco. Solo hay escrita una frase: “En memoria de todas las personas fallecidas. D.E.P.”.
Inma Biurrun
Isabel Blanco Ollero
Per Gaztelu
Socorro Latasa Miranda
Sagrario Lecumberri Seviné
Cristina Liso
Teodoro L. Basterra
María Loyola Flamarique
Trinidad Lucea
Silvia Marambio-Catán
Ana Martínez Mongay
Arantxa Mendizabal
Arantza Murugarren
Teresa Ramos