Javier Salvo se embarca en una travesía en solitario con 'Novecento'
El veterano actor tafallés estrena este monólogo de Alessandro Baricco para despedir su trayectoria en Gabalzeka


Actualizado el 26/11/2020 a las 06:00
Cincuenta años después del primer estreno del grupo de teatro Gabalzeka de Tafalla (en aquel entonces Grupo de Teatro Jacinto Benavente), el veterano actor Javier Salvo lleva a escena Novecento, un monólogo de Alessandro Baricco donde se mete en la piel de Novecento, un pianista dotado de una técnica maravillosa que lleva toda su vida a bordo de un lujoso transatlántico.
La obra, ambientada a principios del siglo XX, tuvo su versión cinematográfica con La leyenda del pianista en el océano, protagonizada por Adrien Brody.
El estreno tendrá lugar este viernes y el sábado en el Centro Cultural de Tafalla, funciones que estarán precedidas de un preestreno que se celebrará este jueves. Todas las funciones se han programado a las 19:00 horas.
Javier Salvo ha elegido Novecento para cerrar una etapa personal artística y de compromiso con el teatro. “Me bajo del escenario ‘Gabalzeka’, un barco en el que llevo navegando toda una vida”, señala haciendo un paralelismo con el pianista oceánico al que interpreta.
Se trata de un intenso relato cargado de nostalgia, amor, amistad, música, mágicos momentos, algo de humor y un punto de concienciación social. Además de interpretar a los dos protagonistas (Novecento y su amigo el trompetista), Javier Salvo se mete en la piel de otros personajes más anecdóticos (pasajeros, marineros o el capitán).
En estos breves papeles, que él define como “pinceladas”, ha aprovechado para incluir “guiños” a otros personajes que ha interpretado a lo largo de su trayectoria de casi cinco décadas sobre las tablas.
Novecento evoca un mundo de Titanics por los que pasaban miles de emigrantes, elegantes burgueses y personajes de todo tipo: artistas, bohemios, científicos, músicos, marineros... Con su piano, Novecento transforma en música todo ese mundo.
Javier Salvo comenzó a gestar este espectáculo durante el confinamiento. “Para estas fechas teníamos previsto otro estreno con Puntido Teatro, pero al tener que interrumpir los ensayos en grupo, decidimos aplazarlo al próximo mes de marzo”, cuenta.
Salvo ya había protagonizado un monólogo sobre Lorca, Profeta en Nueva York, estrenado en 2001. En esta ocasión, la idea de abordar un monólogo como Novecento surgió en las circunstancias del confinamiento: “Cuando leí el texto de Novecento, me emocionó, me divirtió... Con la llegada del confinamiento, decidí probar, ya que solo podía hacer teatro en solitario. Pensé: ‘Ahora o nunca’. Y mientras ensayaba en casa, empecé a imaginarme la puesta en escena”, cuenta.
En este montaje ha contado con el asesoramiento artístico de su hija Adriana, que también forma parte del grupo Gabalzeka. “Ella ha hecho de espectador crítico y me ha ayudado a montar la obra con un poco más de arte”, valora.
EL TEATRO COMO ENCUENTRO
“Novecento es una historia de amistad y de ilusión por la vida”, destaca Salvo, para quien el teatro es un lugar de encuentro. “Novecento dice que no estás del todo jodido si tienes una buena historia y alguien a quien contársela. Yo pienso continuamente en el público, quiero que sientan todo lo que yo he podido sentir con esta historia, y que descubran todo lo que yo he podido descubrir durante este proceso de trabajo”.
Como contrapartida, señala que el teatro exige una entrega total, hasta el punto de olvidarse de uno mismo: “De alguna manera, el teatro te hace renunciar a lo que tú eres, porque estás continuamente en las palabras y en la piel de otro, y a veces no queda sitio para tus pensamientos y sentimientos”, explica.
49 años después de su primer montaje con Gabalzeka, Salvo hace un breve repaso por algunos de los personajes que más huella le han dejado. En su caso, remarca, “todo han sido experiencias inolvidables”.
“El monólogo sobre Lorca me caló mucho. Para mí, Poeta en Nueva York fue un descubrimiento”. De hecho, Lorca ha sido uno de los autores predilectos del grupo Gabalzeka. Salvo también recuerda con especial cariño al personaje de don Cristóbal en El retablillo de don Cristóbal, que interpretó hace casi 40 años. “¡Ahora no me haría falta maquillarme!”, bromea.
Chéjov es otro autor que le ha dado muchas alegrías. Con Antosha Chejonté, el ruso que ríe, Gabalzeka logró cuatro galardones en los premios Juan Mayorga al teatro amateur (2017): mejor espectáculo, mejor dirección (Laura Laiglesia), mejor actor protagonista (Javier Salvo) y mejor actriz protagonista (Amaia Esquíroz). “Es un subidón cuando sales fuera y te reconocen tu trabajo”, comenta el actor tafallés. El origen de Gabalzeka, uno de los grupos de teatro amateur más veteranos de Navarra, se remonta a 1970, con el estreno de la obra El médico a palos, de Molière. El grupo nació con el nombre de Jacinto Benavente, pero en 1977 pasó a llamarse Gabalzeka.
TEATRO EN FAMILIA
En su caso, el teatro es una afición que le viene de su madre, Adriana Zaratiegui Barado, que participaba en montajes de teatro en Tafalla en la época de la República. Esos genes teatrales siguen muy presentes en la familia. Su hija, Adriana Salvo, y su sobrina, Amaia Esquíroz, ya llevan años en Gabalzeka. “Y tengo algún nieto que también apunta maneras”, señala.
Su hijo Xabier, que es músico, también se siente atraído por los escenarios. Juntos interpretaron la obra-concierto Canciones para después de una transición, en la línea del teatro autobiográfico. “Fue algo muy bonito y al público le llegó mucho”, recuerda.
Su mujer, Isabel Esquíroz Ursúa, es la espectadora número uno de esta familia de actores: “Ella viene a todas las representaciones. Tiene mucha afición al teatro, le encanta y entiende muchísimo”.
Salvo espera continuar su travesía con Novecento, un espectáculo concebido para adaptarse a cualquier espacio. Y, aunque esté diciendo adiós a su etapa como actor en Gabalzeka, seguirá ligado al teatro con otros proyectos.
+ Novecento. Este jueves(preestreno), viernes y el sábado en el Centro Cultural Tafalla a las 19:00 horas. Entradas: 6 €