La ENT recupera los veranos más divertidos con 'Días estupendos'
Se trata de una comedia del dramaturgo navarro Alfredo Sanzol, que reúne catorce historias con giros sorprendentes


Actualizado el 10/09/2020 a las 14:05
Catorce ‘sketches’ llenos de diversión, emoción y sorpresas que transcurren en un verano de esos a los que uno siempre quiere volver. Nuevas ilusiones, esperanzas, amistades y relaciones efímeras surgen durante un periodo en el que la rutina desaparece para dejar paso a lo improvisado.
Este fin de semana, la Escuela Navarra de Teatro lleva a escena su propia versión de Días estupendos, obra que el director y dramaturgo navarro Alfredo Sanzol estrenó en 2010 en el Centro Dramático Nacional, institución que dirige actualmente.
En esta ocasión, la obra se representará bajo la dirección de Ramón Vidal y con un elenco formado por cuatro alumnos de la ENT y un antiguo alumno, Imanol Sucino, que regresa al escenario de la Escuela cuatro años después de haber terminado sus estudios en el centro. “Nos gusta juntar a personas con diferentes niveles de experiencia”, apuntó Vidal.
El estreno estaba previsto para junio, pero la pandemia obligó a posponerlo a septiembre. Se ofrecerán seis funciones, repartidas entre este fin de semana y el siguiente. Días estupendos es la última pieza de una trilogía que se representó en el Teatro Gayarre en 2011, en tres días consecutivos. Ramón Vidal destacó que Alfredo Sanzol “consigue un mosaico de situaciones y de personajes que nos enseñan cómo somos. Aparentemente, el texto no habla de temas trascendentales, pero refleja todo aquello que nos importa como seres humanos: el amor, la vida, la muerte, el deseo... “, enumeró.
“Como toda buena comedia, se basa en las pequeñas tragedias cotidianas. Además, parece que en esa época vacacional todo puede pasar, quizá porque estamos dispuestos a que todo pase”, comentó Vidal.
La función está dominada por el factor sorpresa y los giros inesperados, lo cual supone una “gran exigencia” para los actores, que interpretan catorce historias muy dispares, cada una con su propio ritmo, estilo y personajes. “Es un palizón para los actores porque dura hora y media y va a toda velocidad”, detalló Vidal. La obra también viaja por diferentes épocas, desde los años setenta hasta la actualidad.
DE SAN FERMÍN AL MUNDO RURAL
A esta versión de Días estupendos se le han añadido dos escenas de Sí, pero no lo soy, segunda entrega de la trilogía de Sanzol. “En la obra se nota el vínculo que Alfredo tiene con Pamplona, es un texto que tiene guiños para la gente de aquí”, comentó la actriz Alicia García de Garayo. En concreto, hay una historia titulada San Fermín y otra enmarcada en la Navarra rural.
“A nivel de creación de personajes, ha sido una experiencia súper diferente”, aseguró la actriz Paula Montilla. “Ha sido un reto importante porque tienes que pasar de 0 a 100 en dos segundos. Además, son personajes muy diferentes entre sí”, aseguró. “A veces, acabas una escena súper enfadada, y en la siguiente empiezas súper alegre”, concretó su compañera Andrea Lacasa. “Y además, como no hay cambio de vestuario, no se sabe si es la misma persona. Esa es la parte que tiene que completar el público”, explicó.
“Cada actor interpreta a una serie de personajes que, en esencia, pueden ser el mismo tipo de persona”, aclaró Vidal. “El único hilo conductor que tienen las catorce historias son el verano y las vacaciones. Es el espectador quien va creando esos hilos conductores entre las diferentes historias”.
ENSAYOS CON MASCARILLA
Los actores han tenido que adaptarse a las difíciles circunstancias de los últimos meses. “El parón de marzo nos supuso un shock”, contó Pablo Cañete. “Pudimos seguir con los ensayos vía online para no enfriarnos, con la incertidumbre de si íbamos a poder hacer la obra en algún momento, pero hemos aprendido y disfrutado del proceso. Estamos agradecidos a la Escuela por el esfuerzo que ha hecho para que nos mantuviéramos activos”.
Finalmente retomaron los ensayos presenciales en agosto, en los que han tenido que adaptarse a la mascarilla. “Para un actor es complicado, tanto para la voz como la expresión, porque no nos vemos las caras”, comentó Ramón Vidal. “El teatro ya tiene muchas complicaciones, así que le hemos añadido una más”, bromeó.
