La Pamplonesa inaugura el verano cultural
Casi cuatro meses después de su último concierto, este sábado la banda municipal volvió a reencontrarse con su público. Los músicos actuaron repartidos en dos escenarios diferentes dentro de la Ciudadela


Actualizado el 21/06/2020 a las 06:00
En vísperas del mes de julio, La Pamplonesa solía ofrecer su tradicional concierto presanferminero en la Plaza Consistorial de Pamplona. Era un ritual que, como tantos otros, este año ha tenido que suspenderse.
Sin embargo, músicos y público pudieron reencontrarse este sábado con cuatro conciertos vespertinos en la Ciudadela. De esta manera quedó inaugurado el verano cultural pamplonés, que proseguirá con más eventos para los meses de julio y agosto. Para ello se habilitará un escenario junto al Cuerpo de Guardia que permanecerá durante toda la época estival.
En su regreso a la calle, el medio centenar de intérpretes de la banda de música estrenó un formato de concierto adaptado a las nuevas medidas de seguridad e higiene. Los músicos se dividieron en dos escenarios distintos, interpretando dos repertorios diferentes. El primer escenario estaba ubicado junto al Cuerpo de Guardia y el segundo en la Capilla. Cada concierto, de 45 minutos de duración, se celebró con un aforo máximo de 70 personas, con las sillas colocadas para que los espectadores pudieran sentarse por parejas. Las entradas, que hubo que solicitar previamente por teléfono, se agotaron rápidamente y hubo que recurrir al sorteo.
La banda ofreció cuatro conciertos: dos a las 19 horas y otros dos a las 20.15. En una tarde de lo más veraniega -con una temperatura de 27 grados a las 19 horas-, decenas de pamploneses se encontraban en el recinto de la Ciudadela. Algunos, a la sombra de los árboles, otros sentados al sol en el césped o en los bancos.
Conforme avanzaban ambos conciertos, parejas y pequeños grupos se quedaron detrás de las vallas para escuchar la música.
Entre esos espontáneos oyentes se encontraba Loli Justicia, de Burlada, que acudió con su marido para escuchar desde fuera el primer concierto celebrado junto a la Capilla. “Te sientas en la hierba y estás tan a gusto, teniendo cuidado de no rozarte con la gente”, comentaba. Luego se incorporaron al segundo concierto que se celebró en el Cuerpo de Guardia, para el que habían conseguido entradas. “Ha sido una idea muy buena buscar un lugar alternativo para los conciertos de La Pamplonesa, aunque al haber aquí un espacio tan grande, podían haberse juntado más músicos”, opinaba. “Es un gustazo escucharlos, pero da un poco de pena que esté tan recortado”. En circunstancias normales, Justicia hubiese acudido al concierto presanferminero: “Solía ser una cita obligada”.
El concierto del escenario situado junto al Cuerpo de Guardia estuvo dirigido por el director titular, J. Vicent Egea. Enfocado al público infantil, el grupo de metales y percusión interpretó música de videojuegos y cine con fragmentos de lo más representativo del género: Pokemon, Final fantasy, Tetris, Sonic, Street fighter, Angry birds, Zelda y Super Mario Bros, junto con una adaptación de la banda sonora de la película Piratas del Caribe, todo adaptado por el componente de la banda Álvaro Díaz.
Durante el primer concierto en la Puerta de Guardia, el público estuvo sentado al sol, aunque la brisa ayudó a mitigar la sensación de calor. “Ha estado entretenido”, comentaban Óscar Tuñón, de 14 años, y su amigo Martín Ros, de 13. Ambos son asiduos a los conciertos porque se están formando como intérpretes de flauta travesera. “Yo venía por la música de los videojuegos, y la banda sonora de Piratas del Caribe también está muy bien”, destacaba Óscar, que también estaba acompañado por sus padres, Eduardo y Mari Carmen González. “La experiencia ha estado muy bien”, valoraba Eduardo Tuñón. “Es bueno que se encuentren medidas para continuar con la actividad cultural”. Habían pasado calor “porque el sol nos pegaba de cara, pero tampoco pasa nada porque ante todo hemos venido a escuchar”.
En el escenario de la Capilla, bajo la batuta del subdirector de La Pamplonesa, Jesús Garísoain, dos agrupaciones de viento y madera interpretaron obras de compositores de todos los tiempos, géneros y estilos: de Bach a Gershwin pasando por J. de Haan, Queen y Manuel Turrillas.
Los músicos también anhelaban el reencuentro con el público. “Llevábamos sin tocar desde el 1 de marzo y teníamos muchas ganas”, comentaba Juan Carlos Aoiz, trombonista de La Pamplonesa, tras la primera actuación junto al Cuerpo de Guardia.
“Ha sido extraño porque la mitad de la banda tocaba en un lado y la otra mitad en el otro, además de las distancias entre los músicos”, añadía el trompetista Jesús Mari Esquíroz. En cuanto al sonido, Aoiz comentaba que sí habían notado la distancia con sus compañeros. “Cuesta un poco más el oírte porque estamos un poco lejos, pero te vas acostumbrando”. El próximo sábado, día 27 , La Pamplonesa volverá a repetir estos conciertos y el 3 de julio regresará de nuevo a la Ciudadela para estrenar el escenario que permanecerá instalado durante el verano.
