Edición impresa

Actualidad Navarra, Pamplona, Tudela, Estella, Osasuna, Deportes, Gobierno de Navarra, Ayuntamiento de Pamplona, Política, Economía, Trabajo, Sociedad.

Música

El Conservatorio sigue en marcha con clases virtuales

Llevan dos semanas dando clase a través de una pantalla. Dos profesores del Conservatorio Profesional Pablo Sarasate comparten su experiencia sobre la enseñanza musical online

Ampliar El Conservatorio sigue en marcha con clases virtuales
El Conservatorio sigue en marcha con clases virtuales
Actualizado el 01/04/2020 a las 06:00
El pasado viernes 13 fue el último día en que se impartieron clases presenciales en el Conservatorio Pablo Sarasate. Una vez decretado el estado de alarma, el centro retomaba su actividad el lunes, y lo hacía poniendo en marcha las primeras clases virtuales de su historia . Por primera vez, los profesores interactuaban con sus alumnos con una pantalla por medio, a través del teléfono o del ordenador. Sin embargo, la enseñanza musical tiene sus particularidades, y la principal es el trato humano y la cercanía física, indispensable para captar todos los detalles en la interpretación del instrumento. Por otro lado, el hecho de trabajar con el sonido también requiere de medios técnicos que en las clases presenciales no eran necesarios. “Las aplicaciones de videollamada están pensadas para la voz, pero no para registrar el sonido”, explica Diego Arbizu, profesor de violonchelo. “Nuestros dispositivos no están preparados”, señala. En ello también coincide su compañero Iñaki Rodríguez, que imparte una asignatura grupal como Introducción al Jazz: “Nos estamos adaptando a la nueva situación con los recursos que cada uno tiene en casa”. En este reportaje comparten las ventajas e inconvenientes de la enseñanza musical virtual.
“Dentro de estas circunstancias, lo más importante es que podamos seguir con las clases, atendiendo lo mejor posible a nuestros alumnos”, valora Iñaki Rodríguez, profesor de Introducción al Jazz en el Conservatorio Profesional Pablo Sarasate.
En su caso, imparte clases grupales a alumnos de entre 17 y 18 años. Explica que este nuevo sistema de de enseñanza virtual le exige organizar las clases de una manera “muy metódica y muy clara, para que no haya dudas”.
Sin embargo, insiste en la naturaleza presencial de la enseñanza musical: “Siempre es más fácil comunicarse cuando estás frente al otro. Esa es la principal desventaja que le veo a esta situación, porque en el mundo de la música es muy importante la conexión entre las personas”.
Como todo sucedió tan rápido, reconoce que el cambio a las ‘teleclases’ les ha pillado “desprevenidos” en cuanto a los medios tecnológicos de los que dispone el profesorado. “Nos vamos adaptando a la situación con los recursos que cada uno tenemos en nuestra casa. A veces solo hay un ordenador para toda la familia, con varios miembros que tienen que teletrabajar o recibir clase”, apunta.
En su caso, sí dispone de un equipo de grabación. “Tuve la suerte de que el equipo lo tenía en casa, y no en el Conservatorio, porque suelo grabar cosas a nivel profesional”.
VÍDEOS Y 'CLASSROOM'
Iñaki Rodríguez también ha tenido que adaptar su metodología a la nueva situación, lo cual conlleva más trabajo a la hora de preparar las clases. “He cambiado la manera de enfocar las clases. He diseñado unidades didácticas que los alumnos puedan desarrollar en dos semanas”, explica.
Para ello se apoya en material audiovisual. Por ejemplo, mandó a sus alumnos un vídeo de Youtube sobre la historia del jazz; en concreto, un capítulo de una hora sobre el ‘Bebop’ (estilo de los años 40) y Charlie Parker. Como herramienta principal, Rodríguez está utilizando la aplicación móvil Classroom de Google, diseñada para crear una clase, publicar notificaciones y comentarios, ponerse en contacto con los alumnos y comprobar si han completado una tarea.
“Los alumnos van subiendo vídeos de sus ejercicios y de esa manera puedo evaluar lo que hacen”. La pauta es la flexibilidad y facilitar al máximo el trabajo de los alumnos. Rodríguez apunta al factor psicológico: “La situación es muy extraña, porque todos estamos trabajando confinados. A nivel anímico, la gente no está al cien por cien”.
Sin embargo, está contento con la actitud de los alumnos: “Están respondiendo muy bien”. Parte de su trabajo también consiste en estar pendiente del correo “por si algún alumno tiene algún problema técnico o hay algo que no ha comprendido bien”.
Para la parte práctica montan pequeños conciertos virtuales. “Se graba una base, los alumnos tocan sobre ella y luego se junta todo, aunque conlleva mucho trabajo de edición, vídeo y audio. Si quieres trabajar a un nivel alto, tienes que tener recursos tecnológicos importantes, como una cámara, un micro o una tarjeta de sonido que sean muy buenos”.
Rodríguez también está al frente de la Iruña Jazz Brass Band, que está afrontando la grabación de su primer disco. En él participará Craig Klein, uno de los músicos más solicitados de la escena de Nueva Orleans. “En estas circunstancias, cuadrar las grabaciones tiene su complejidad, así que estamos en ello, esperando a que Craig Klein nos mande su vídeo para luego montarlo todo”.
Rodríguez considera que es importante destacar el papel de la música en esta crisis. “La música es el alimento del alma, es una de las cosas que nos hace venirnos arriba en situaciones como ésta. Creo que debería dársele más importancia en la educación”.
Cree que la crisis del coronavirus va a afectar mucho a los músicos porque muchos conciertos y festivales se están aplazando o suspendiendo. Por ello quiere reivindicar el papel de tantos músicos que estos días están aportando su granito de arena para hacer que el confinamiento sea más llevadero. “Eso dice mucho de este gremio”.
“Resulta difícil captar matices y detalles”
 
“Se ha reaccionado muy rápido”, comenta Diego Arbizu, profesor de violonchelo. “El sábado se decretó el estado de alarma, y el lunes a las tres de la tarde ya tenía una reunión telemática con mis compañeros del Departamento de Cuerda. A las cuatro ya estaba dando una clase por videollamada”, cuenta.
Arbizu tiene a su cargo a 18 alumnos a los que imparte clase de modo individual. “Es una clase no presencial, pero directa, siempre a través de videollamada, bien a través del ordenador o del teléfono”, explica.
En el lado positivo destaca la “actitud” de los estudiantes. “Se han adaptado de forma increíble, con una actitud muy proactiva y receptiva. Todo el mundo está respondiendo muy bien”, señala.
Como principal inconveniente, considera que los medios que se están utilizando no son los idóneos para la enseñanza de un instrumento. “No hay medios profesionales. Estamos utilizando los medios básicos que cualquier usuario puede tener en su casa: un móvil, un ordenador o una tablet. Yo hasta ahora nunca había utilizado el móvil como mi medio de trabajo principal”, comenta.
La principal dificultad concierne al sonido, ya que las aplicaciones de videollamada están ideadas para registrar la voz, pero no para captar los matices del sonido de un instrumento. “Nuestro trabajo consiste en expresar algo a través del sonido. Por ejemplo, el violonchelo tiene un rango muy grande de frecuencias, desde sonidos muy graves, como los de un contrabajo, hasta sonidos muy agudos, como los de un violín”.
Sostiene que, para grabar un sonido de calidad, son necesarios los dispositivos y medios profesionales. “Por ejemplo, nadie tiene en su casa micrófonos profesionales que puedan captar los matices del sonido. Si los profesores queremos hacer una grabación profesional, vamos al estudio de grabación”.
“Si la microfonía no es buena, el sonido se satura, la imagen se pixela o se ve muy granulada, y se pierde la sincronización. Es decir, el sonido va por un lado y el vídeo por otro”.
CORREGIR LA POSTURA
Otra particularidad es que el aprendizaje de la técnica está estrechamente ligado a la postura del alumno al tocar el instrumento, algo que hay que supervisar y corregir constantemente.
Arbizu comenta que resulta “complicado” corregir la postura sin interactuar físicamente con el alumno. “Es muy difícil entrar en la percepción de los detalles porque todo se ve muy pequeñito. Si estás dando clase por videollamada, imagínate a qué distancia puedo ver la yema del dedo del alumno....”, concreta.
En su caso, ha ido experimentando diferentes métodos. “Al principio utilizaba el móvil porque me permitía movilidad con el instrumento, el acercarme y alejarme”. Esa movilidad la pierde cuando está sentado frente a la pantalla del ordenador, “pero me da un encuadre del alumno mucho más grande”.
ETIQUETAS
volver arriba

Activar Notificaciones

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora