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Entrevista
Carlos Muguiro, jurado del Festival de Cine de San Sebastián

“Empecé a venir a San Sebastián cuando tenía 18 años. Era el encuentro con el cine con mayúsculas”

El cineasta y profesor navarro Carlos Muguiro formará parte del Festival de Cine de San Sebastián como miembro del jurado en la sección ‘Nuevos Directores’

Muguiro en el Festival de Cine de Locarno, donde acudió con su película 'O Futebol', codirigida junto a Sergio Oksman

Muguiro en el Festival de Cine de Locarno, donde acudió con su película 'O Futebol', codirigida junto a Sergio Oksman.

Getty Images
Actualizada 29/09/2017 a las 12:09

Encontrar un hueco en la agenda de Carlos Muguiro es francamente complicado estos días. Este cineasta y doctor en Humanidades criado en Elizondo vive a caballo entre San Sebastián y Pamplona, donde imparte clases en la Universidad de Navarra. Además, desde el pasado junio también es el director de la Elías Querejeta Zine Eskola de reciente creación. Se trata de un novedoso centro de enseñanza –auspiciado por la Diputación de Guipúzcoa, la Filmoteca vasca, el Festival de Cine de San Sebastián y el centro cultural Tabakalera- que pretende impartir posgrados “de alta especialización” en Archivo, Comisariado y Creación cinematográfica. Y por si fuera poco, esta semana formará parte del jurado que otorga el premio ‘Kutxabank-Nuev@s Director@s’ en el Festival de Cine de San Sebastián. Afortunadamente, Muguiro encontró un hueco ayer por la mañana para hablar con Diario de Navarra, horas antes de sumergirse en la vorágine que supone uno de los festivales más importantes del mundo.

¿Cómo recibió la invitación para participar en el Festival de Cine de San Sebastián?

Me la formularon después de que fuera nombrado director de la 'Elías Querejeta Zine Eskola': es un proyecto en el que está implicado muy directamente el Festival de San Sebastián y mediante ese contacto me lo propusieron hace unos meses. No me suele gustar mucho lo de entrar en un juego de competición entre películas; he sido jurado en bastantes festivales, pero en este caso es un festival importante y me pareció un honor formar parte de la sección de ‘Nuevos directores’.

Como ha dicho, forma parte del ‘Premio Kutxabank-Nuevos Directores junto a otros cuatro miembros. ¿Ha estado en contacto con ellos?

Es hoy cuando nos ponemos a trabajar, esta tarde noche (del jueves). A partir de ahí, tenemos un calendario de proyecciones a razón de dos o tres películas al día. Esta sección siempre es una buena oportunidad para encontrar a directores y directoras que están comenzando, que han hecho una o dos películas, que tienen nuevas ideas y que a lo mejor no son tan conocidos. Es un lugar en el que se toman más riesgos; se sale de lo estándar, y eso a mí me motiva mucho.

¿En qué consiste la rutina de un jurado en un festival como el de San Sebastián?

La rutina de este y de cualquier jurado es bastante trabajo: tienes que verte en las mejores condiciones posibles -habitualmente con público- las películas a concurso, asistir a las reuniones de deliberación y hacer un seguimiento de unas 2-3 películas al día. Además, tienes que asistir a una serie de actos protocolarios que tienen que ver con la parte más social del festival.  A lo largo de la semana hay una serie de encuentros para poner en común nuestras ideas, deliberar y el viernes de la semana próxima (29 de septiembre) se designa quién se lleva el premio.

¿Hay algo que le apetezca ver especialmente en esta edición?

La programación es enorme: hay películas que son una garantía, como es la sección ‘Perlas’, y siempre hay nombres interesantes o que son muy prometedores en la Sección Oficial. A mí me gustan las secciones más retrospectivas: en este caso la de Joseph Losey. Y luego, la parte que tiene que ver con el encuentro internacional de estudiantes de cine, que a mí me llama muchísimo la atención, no sólo por la parte de escuela, si no por las masterclass que imparten cineastas muy potentes como Raymond Depardon o Nobuhiro Suwa. Es una manera muy interesante que propicia el festival de encontrarse con el cine.

"De repente te encuentras delante de la pantalla con algo que te sorprende. Es algo que sólo pasa en los festivales".

Usted ha sido programador y, hasta 2009, dirigió el Punto de Vista. ¿Esa experiencia le hace aprovechar esta clase de oportunidades de forma diferente?

Siempre depende del modo en el que uno se acerque: no es lo mismo si vienes como programador, si vienes a presentar una película, si lo haces como periodista, como espectador cinéfilo… Yo he pasado por todas las fases: empecé a venir al festival de San Sebastián cuando tenía 17 o 18 años y, para mí, era el encuentro con el cine con mayúsculas. Y después, he ido pasando por las otras categorías: como cineasta en el Festival de Locarno, como programador… Y son completamente distintas porque hay micro-mundos dentro del propio festival. No tiene nada que ver la parte que tiene que ver con la industria, con proyectos que todavía están sin acabar. O el público en general, que lo que quiere es encontrarse con los directores, sus películas, la posibilidad de un diálogo de preguntas y respuestas tras la proyección. Hay muchos mundos dentro de un festival, y depende de lo que busques, la evidencia es distinta.

¿Cuál le parece la más compleja?

Una de las más difíciles me parece la de periodista o crítico. Formarte una opinión sobre las películas del día, que nadie más ha visto, en un festival de categoría y luego plasmarla en unas pocas líneas es un trabajo muy complicado. Cuando está bien hecho, tiene un mérito enorme.

¿Y cómo es ir con una película a un festival?

Todo está focalizado hacia la película a la que acompañas. Es otro tipo de experiencia, de atención; tú eres el protagonista. Estás pendiente de cómo se recibe la película y eso genera que para ti no exista nada más en todo el festival.

Hablemos ahora de la ‘Elías Kerejeta Zine Eskola’. ¿Cómo llega a sus manos esta oportunidad?

El proyecto viene de la Diputación de Guipúzcoa, que lo desarrolla y lo pone en marcha junto con el Festival de Cine de San Sebastián, la Filmoteca Vasca y Tabakalera, como centro cultural abierto hace dos años. Ellos son los que ponen en marcha la idea, la financian y lanzan una convocatoria de proyecto y dirección del centro. Yo me presenté y mi proyecto fue seleccionado. Y desde junio, estoy al tanto del diseño conceptual y de lo que será en el futuro un centro internacional de formación, investigación y práctica experimental.

¿Cuáles son las líneas generales de su proyecto?

Primero, nace de las condiciones en las que surge: auspiciado bajo uno de los festivales más importantes de Europa, una filmoteca nacional y un centro de cultura contemporánea y de fomento de artistas. Todos estos agentes habitan en la misma casa, y de ellos surge la necesidad de entender el cine de una manera más expansiva de lo habitual. Dejamos de pensar que los cineastas son sólo aquellos que hacen películas, si no también aquellos que las restauran, las hacen visibles de nuevo, o aquellos que trabajan dentro del ámbito de las artes y que proyectan sus películas en galerías. Es una idea que incluye, por ejemplo, que programar sea una actividad creativa. Defendemos el concepto de que el cineasta es aquel que trabaja con el pasado, el presente y el futuro del cine. Con el pasado en cuanto al archivo, con el presente en cuanto a la programación y con el futuro respecto a las películas que están sin hacer. Mi proyecto unifica todo esto, le da una lógica y un sentido como un proyecto de alta especialización, concebido como un máster de un año y que sea muy práctico. Será una plataforma hacia el mundo profesional, teniendo en cuenta que la escuela estará en el mismo edificio en el que estarán estas instituciones que he mencionado antes.

¿Qué ventajas tendrá para el alumno que la escuela esté vinculada a estas entidades?

Esto permite que un alumno que quiera trabajar en la programación de festivales por la mañana pueda estar oyendo las explicaciones del director del Festival de Cine de San Sebastián sobre cómo va la constitución del evento, y por la tarde esté trabajando en el mismo festival, ya sea en las oficinas o en los archivos. Esto permite, potencialmente, unas dinámicas profesionales que son muy difíciles de encontrar en otro lugar de Europa. Aprovechar esto es uno de los componentes esenciales. La finalidad es entender el cine como todo aquello que tiene que ver con el archivo, con la memoria, el patrimonio; entender la actividad de programar como una tarea creativa; y que hacer las películas del futuro tiene que estar conectado con estas dos actividades anteriores: la memoria y con entender como es el cine actualmente.

¿Cómo se concreta todo esto en un curso académico?

En tres másteres o posgrados, cada uno centrado en una de estas tres especialidades: archivo, curaduría audiovisual y dirección o creación cinematográfica.

¿Cuál es la duración del curso?

El curso comenzará con el festival de San Sebastián del año que viene (2018) y durará 54 semanas hasta el final de la siguiente edición (2019). Por ahora, la escuela está en obras, pero este año sí que habrá actividades diversas: un seminario sobre el cine anónimo, eso que se llama cine huérfano, en octubre. Otro de los aspectos importantes del proyecto es que no se trata de una escuela tradicional: no se enseñan técnicas, si no que también es un centro de investigación e innovación cinematográfica. Es un lugar en el que, permanentemente, se exige la investigación en torno al archivo, la creación y al comisariado. No desde el punto de vista académico, si no desde el punto de vista práctico.

"Sería bueno que desde del ámbito de la política cultural hubiese un apoyo para considerar el cine como una necesidad de la sociedad"

Por sus características, este es un centro de enseñanza como pocos en el mundo.

En Europa existen uno o dos sitios que tengan que ver con el estudio de todo lo que tiene que ver con el cuidado del archivo. En el ámbito del comisariado, hay pocos sitios. Y en el apartado de la creación, sí que hay escuelas que podrían asemejarse, pero aquí proponemos una escuela para gente con una mínima experiencia, que ha probado cosas y que quieran desarrollar proyectos. En todos sus ámbitos, la Elías Querejeta Zine Eskola es una escuela de proyectos: ya sean de archivo, programación, curaduría… Y desde el punto de vista de creación, creemos que hace falta un sitio en el que todas las semanas, todas las asignaturas sean prácticas. Queremos que, al acabar esas 54 semanas, el alumno tenga una mini-filmografía personal, una pequeña carrera iniciada. La idea es que en todos los módulos haya que rodar y montar proyectos, ya sea en formato cine, como fotofílmico o digital. El cine hay que hacerlo, y la reflexión sobre él tiene que venir a posteriori.

¿El hecho de que tenga experiencia como cineasta y como docente ha influido en su forma de entender el cine?

Sí. Yo fui alumno de la primera promoción de la ECAM, cuando apenas había escuelas de cine. Y desde entonces, tengo una cierta vocación por la pedagogía cinematográfica: por cómo se enseña, o si se puede enseñar la creación cinematográfica. Por un motivo o por otro siempre he estado muy vinculado a la docencia: estuve en la Escuela de San Antonio de los Baños (Cuba) como coordinador y profesor, también he sido coordinador de la Cátedra de Documental en la ECAM y profesor en la Universidad de Navarra. Para mí todo es hacer cine: uno se acerca al cine haciéndolo, esa es la parte más admirable, haciendo algo de la nada. Pero también hay formas indirectas de contribuir, aportar ideas. Y eso se hace desde diferentes ámbitos: muchos de los grandes cineastas han sido muy buenos profesores. Hay que pensar que el cine se hace desde muchos sitios. A veces es tan importante hacer como pasar la antorcha a nuevas generaciones, permitir que alguien descubra películas, encuentre su voz propia, su forma de expresión…

¿Cómo ve el panorama actual del cine en España y, por ende, el futuro para estos nuevos cineastas?

Es una época complicada, con decisiones administrativas que no terminan de apoyar, o de no molestar. Todo el tema que tiene que ver con el IVA. Por otro lado hay una crisis tecnológica, de hábitos de consumo y de cómo ver las películas. También hay cambios generacionales que tienen que ver con cómo se accede a la tecnología, a las películas. Es un momento complicado, en donde todos los agentes e instituciones del cine tienen que redefinirse. Lo decía el otro día José Luis Rebordinos, el director del Festival de Cine de San Sebastián: “Un festival tiene que cuestionarse, permanentemente”. No puede ser lo mismo que hace diez o quince años. Para mí es muy triste ver lo difícil que es hacer una carrera cinematográfica: la posibilidad de ir haciendo películas y de mejorarlas, mientras se aprende. Encontrar cineastas con una trayectoria larga, sobre todo en las generaciones de hace quince años a esta parte, es muy complicado. Esa inestabilidad, esa incertidumbre laboral es muy complicada. También se hacen cosas muy interesantes en circuitos pequeños, que son muy bien valorados en el extranjero. Sería bueno que desde del ámbito de la política cultural hubiese un apoyo para considerar el cine como una necesidad de la sociedad.

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