Bares

Enjoy, de Sarriguren al mundo

La cervecería, regentada por Ángel Dequel Erro desde 2013, ofrece hasta 40 tipos de cervezas artesanales y de importación

Ángel Dequel Erro, dueño del bar Enjoy en Sarriguren, posa con los cañeros de la barra y pintxos tradicionales
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Ángel Dequel Erro, dueño del bar Enjoy en Sarriguren, posa con los cañeros y los pintxos tradicionales de su carta
Ángel Dequel Erro, dueño del bar Enjoy en Sarriguren, posa con los cañeros de la barra y pintxos tradicionales

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Fátima Villalobos Quelopana

Publicado el 27/07/2025 a las 05:00

Proveniente del mundo de la ferretería, a Ángel Dequel Erro los entresijos hosteleros siempre le habían resultado ajenos. Hasta el 2013, se había mantenido siempre del lado más concurrido de la barra de Enjoy, la cervecería a la que solía acudir con amigos al terminar su jornada diaria de atención, venta y reparto en el Polígono de Areta. Fue así hasta que el bar, ubicado en la calle Bardenas Reales en Sarriguren, anunció su cierre. Desde sus mesas, Dequel encontraba en ese local rústico y de estética vikinga un atractivo para aficionados a la cerveza y gente como él, a la que le gustaba juntarse al final de la tarde a compartir unas raciones y un par de cervezas rubias.

Apostó entonces, a comienzos del 2013, por regentarlo. Se rodeó de profesionales, buenos camareros y cocineros. “Poco a poco fui aprendiendo y hasta aquí hemos llegado”. Así resume Dequel una década de trabajo . Se mantuvieron 10 años en el antiguo local y hace dos se mudaron al nuevo, en el número 54 de la misma calle. No se movieron más de 300 metros, pero, según cuenta, pegaron “un salto muy grande” dentro del paseo hostelero de la calle Bardenas Reales, que cobija otras cervecerías, bares, restaurantes y panaderías. “No sé si por la zona o por ser nuevo, pero nos han acogido muy bien”. Quizá se debiera a que no cambiaron la estética ni el nombre y lo vistieron con algo más de formalidad: colocaron dibujos y grafitis en las paredes, perfeccionaron el logo, alargaron la carta y colorearon la barra con botellas de toda clase de cervezas, sobre todo, artesanales e importadas. “Cuando lo cogimos nos basamos en tener algo que no tuviera el vecino. Por eso todos nuestros cañeros son de cervezas de importación, de Bélgica”. En la barra se alza uno de Stella Artois, otro de Leffe, uno más Hoegaarden y un último de la Ipa, la más amarga. “Nos traemos muchas de Basqueland también, porque siempre tienen algo para probar”, explica, con una de sus latas en la mano.

De fondo suena rock en español (Los enanitos verdes, Maná), retumba el vidrio de las botellas y la carta ofrece el plato de la temporada. “A veces servimos anchoa, tomate o pulpo, según lo que nos ofrezca el mercado”. A partir de las 7 de la tarde, vuelan las raciones tradicionales, los bocadillos y las hamburguesas; tienen de gorrín, de rabo de toro y de manita de cerdo, porque a la gente, asegura Dequel, “le gusta probar”.

Él probó también. Pasó de solo pedirse cerveza rubia a catar y escoger los sabores belgas que servirían en la barra de Enjoy. Desde entonces, conquista caras nuevas, locales y de fuera de la comarca, con cervezas tostadas, de trigo, afrutadas, con mucho o poco lúpulo. Hay 40 tipos para todos los gustos. Siempre de importación y siempre en Sarriguren. 

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