Activar Notificaciones

×

Su navegador tiene las notificaciones bloqueadas. Para obtener mas informacion sobre como desbloquear las notificaciones pulse sobre el enlace de mas abajo.

Como desbloquear las notificaciones.

ESTACIÓN DE LIBROS
ESTACIÓN DE LIBROS

'Panikkar, una biografía', Maciej Bielawski

Ignacio Lloret
Ignacio Lloret
Actualizada 22/12/2019 a las 06:00

La admiración lleva a ciertas personas a escribir sobre otras. El interés por su obra despierta a su vez una curiosidad por su vida. Es eso lo que da lugar al libro, a esta clase de libros.

La biografía es un ejercicio de humildad. En cierto sentido, es un género ingrato. No para el lector, sino para el autor. Sí, porque en el mejor de los casos, cuando el resultado es bueno, la atención del público se centra en el personaje, en lo que hizo o en lo que vivió, en lo que dijo o en lo que calló, pero casi nadie repara en el biógrafo.

A mí me gusta leerlas. Hubo un tiempo en que comparaba las biografías con las autobiografías. Me refería a ellas como a dos facetas de un mismo fenómeno, hasta que comprendí que no tienen nada que ver entre sí. Que son especies diferentes. Me di cuenta de que, mientras la biografía es un ensayo cuyo tema es la trayectoria vital de un individuo, la autobiografía es un artefacto estético con un componente estilístico que lo acerca mucho al universo de la ficción.

En el libro que nos ocupa ahora, Maciej Bielawski escribe sobre un asunto llamado Raimon Panikkar. El autor polaco, profesor de teología en la Universidad de Verona, recorre la vida y la obra de uno de los pensadores más brillantes del último siglo. Sin haberle conocido en persona, intenta acercarse a él en la medida de lo posible. A cada una de sus edades. A cada una de sus etapas. A cada una de sus experiencias. A cada uno de sus cambios de rumbo. A cada uno de sus destinos.

Y si antes he mencionado la curiosidad como incentivo que empuja a alguien a escribir sobre el prójimo, aquí cabe añadir la ignorancia como aliciente. En otras palabras: es precisamente la cantidad de interrogantes que surgen en la aproximación al filósofo, teólogo y químico de origen hindú lo que anima a su biógrafo a interesarse por él.

De algún modo, lo que en principio parece un inconveniente acaba siendo una ventaja. Lo que habría podido ser un defecto se convierte en virtud. La falta de información sobre ciertos aspectos relacionados con Panikkar lleva a Bielawski a indagar en ellos por medio del libro. Mientras lo escribe. Pero su intención no es llenar los huecos con la imaginación como se haría en una novela histórica, sino detenerse al borde de los mismos. Quedarse parado en la orilla de cada laguna y contemplarla en silencio en compañía de los lectores. Ofrecer a éstos una serie de hipótesis acerca de cada momento y dejar que sean ellos quienes decidan.

He ahí una de las peculiaridades de esta biografía. Su carácter explorador en los confines de lo factual. Y ese rasgo es al mismo tiempo una muestra de honestidad. Sí, porque la tentación de lo imaginario siempre es muy fuerte. Todos deseamos crear. Mientras inventar algo de la nada es difícil, no lo es tanto hacerlo a partir de una serie de datos reales, de un conjunto de certezas. Bielawski dispone de esa oportunidad y, sin embargo, resiste el embate y permanece de forma respetuosa en la cornisa de los hechos para observar el paisaje de la ficción sin descender a él.

En todo caso, es mucho lo que tiene. Es suficiente lo que conoce. Basta con lo que nos transmite. Que Panikkar fue doctor en tres disciplinas, que vivió en varios países, que viajó por todos los continentes, que escribió más de cincuenta libros, que impartió cursos y conferencias en diversas universidades, que habló unos cuantos idiomas, que conversó con otros sabios como él, que profundizó en los grandes asuntos de su tiempo, que armonizó lo cósmico, lo divino y lo humano, que hermanó culturas y religiones, que aportó una manera nueva de experimentar la espiritualidad.

Oh, claro, ahí no termina la cosa. Un hombre es algo distinto de eso. Su esencia existe antes de su bagaje, trasciende su propia biografía. A mí me atrae esa idea. La paradoja feliz de no poder abarcar a nadie por mucho que se sepa de él, de no poder encerrarle entre esos parámetros. Sí, me gusta pensar que todos nosotros somos sin necesidad de nada más.


Comentarios
Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra

volver arriba
Continuar

Hemos detectado que tienes en Diario de Navarra.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, por favor o suscríbete para disfrutar SIN PUBLICIDAD de la mejor información, además de todas las ventajas exclusivas por ser suscriptor.

SUSCRÍBETE