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Estación de libros
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39. Confesiones de una máscara, Yukio Mishima

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39. Confesiones de una máscara, Yukio Mishima
Actualizada 10/12/2016 a las 10:27

Me abrió la puerta unamujer a quien ya conocía y que durante un tiempo me había impresionado tanto como Omi al Yo-narrador de la obra de Mishima. Y es que en la pubertad nos deslumbra lo más cercano, nos parece inmenso alguien que ocupa un pupitre unos metros más allá.

Aunque la idealización del prójimo es uno de los síntomas de la inseguridad propia de esta etapa de la vida, también hay una actitud cómoda en el adolescente al establecer esa dependencia. En cierta forma atribuye al sujeto ensalzado un conjunto de cualidades, una serie de virtudes que él desearía tener pero por las cuales no está dispuesto a luchar, y de ese modo carga al otro con un peso añadido. Podría decirse que el ser admirado, hombre o mujer, soporta sobre sus hombros parte del fardo del viaje, se convierte en un sherpa del adolescente en su travesía por las tribulaciones de la edad.

 

 

En Confesiones de una máscara el protagonista necesita a Omi para acabar de definir su carácter. Por medio de una fuerza oculta, de un vínculo invisible tendido entre ambos, le empuja hacia situaciones audaces que despiertan su deseo y que le sirven para demostrarse a sí mismo su homosexualidad.

Lector: Pero ahí también está la figura del repetidor, ese personaje típico del colegio. Me pregunto si llega a constituir un referente literario como los que veíamos en capítulos anteriores.

Creo que el gamberro de clase, el mal estudiante que acaba compartiendo aula con compañeros menores que él, ejerce un papel interesante en varios sentidos. Por un lado, personifica el fracaso escolar con cuya amenaza los profesores intentan asustar a los alumnos. Es una especie de muñeco grande, distinto en cada ocasión, y que los educadores van llevando de un curso a otro. Es un monigote articulado que encarna el destino aciago en el que puede terminar todo aquel que no se esfuerce lo suficiente. Por otra parte, quizá como consecuencia de eso, el repetidor activa la imaginación de los chavales creativos, pues éstos ven resumidos en él todos los rasgos fascinantes que han conocido antes en los personajes de las novelas.

De Mishima me gusta la sinceridad que busca al escribir, su necesidad de aclarar las cosas para que se entiendan. No pretende conseguir la complicidad ni el perdón del lector, sino estar seguro de que le ha explicado lo que quería. Igual que otros grandes escritores, el autor japonés recurre a su propio libro, a la literatura, con el fin de analizarse en las cuestiones que lo merecen, de conocerse a sí mismo hasta el final. No le preocupa que el juicio de quien lee vaya a ser severo, no le importa desagradarle con tal de haber podido desnudarse ante él.

Y hay cierta tristeza en el tono que emplea al distinguir entre sus propios sentimientos. Así sucede, por ejemplo, cuando admite con honestidad que el amor por su prima Sonoko no es incompatible con la atracción que experimenta hacia el cuerpo de los hombres. Si en otros pasajes es festivo al recordar anécdotas, en este casoMishima rebaja un poco su entusiasmo. Más allá de la escritura se nota en él un anhelo incumplido. El lector se da cuenta de queel narradorhabría deseado no sólo amar a Sonoko, sino estremecerse físicamente en su presencia.

Lector: Creo que viene una escena de animales. Espero que no conviertas esto en un libro de fábulas.

Cerca de casa hay un pequeño prado donde pasta un rebaño de ovejas. Su dueño no las cría para vender la carne ni la leche, no están destinadas a ningún fin comercial. Es verdad que a veces alguna se pone enferma y hay que sacrificarla, pero incluso entonces se usa un método indoloro.

Las mayores del grupo llevan tanto tiempo en el pueblo que ya me conocen y acuden siempre que les ofrezco algo de comer. Al principio, cuando las llamo, se muestran algo tímidas, les queda un resto de suspicacia heredado de la especie. Hay un momento, sin embargo, en que la más oscura de todas, la oveja negra, levanta sus ojillos vivaces hacia la valla y corre hacia mí arrastrando a las demás.

Resultado de imagen de imagenes de rebaños de ovejas

 

 

 

 

 

 

 

 

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