1. Carol, Patricia Highsmith

Publicado el 16/03/2016 a las 18:49
Todos losveranos, mi hermano Juan y yo pasamos unos días en el Pirineo Francés. Elegimos varios itinerarios de la ruta GR10 y los recorremos hacia el este o hacia el oeste. Son travesías de siete u ocho horas por la montaña, ascensiones y bajadas por un paisaje verde y bastante deshabitado. Aunque hay un sendero parecido en la vertiente española, nosotros preferimos ese lado de la cordillera porque no es tan seco y, sobre todo, porque las etapas terminan casi siempre en pueblos con albergues donde se cena muy bien.
Durante esas excursiones hay ratos en que Juan y yo vamos hablando de lo que sea, y otros en los que nos quedamos callados. Yo aprovecho los silencios para mirar a mi alrededor. Una de esas veces, bajando hacia Aulus-les-Bains, me puse a contemplar los prados y los bosques que tenía delante. Me di cuenta de que, aunque estaba en un lugar muy bonito, echaba algo de menos en él.
Pienso que a la belleza de los paisajes le falta algún elemento para conmovernos. No es vida ni acción, pues en la Naturaleza también ocurren historias, sino más bien lo que viene después, algo que está más allá de los acontecimientos. Quizá sea esa mirada de perplejidad que tienen los hombres hacia todo lo que les pasa.
En su novela, Patricia Highsmith cuenta cómo fue un enero en Nueva York, la sensación que quedaba una vez que sucedían las cosas, y escribe: Cualquier acto humano parecía desvelar algo mágico.
Sí, puede que sea ese “algo mágico” lo que llena de emoción parte de lo que hacemos. En el caso de Carol, es la imagen que tiene Therese de la protagonista. Hay una idealización ensu modo de imaginarla. Y el hecho de que en plenos años cuarenta aparezca una novela con escenas sensuales tan explícitas entre dos mujeres, es además un desafío interesante.
Lector: Por qué nos recomiendas este libro? Qué destacarías de él?
Meatrae la relación entre una chica joven y una mujer madura. Me gusta cómo Therese es seducida primero por la señora Robichek y luego por Carol.En cualquier historia de amor, resulta esencial que tanto los personajes como sus sentimientos sean verosímiles. Lo demás es secundario. Sin embargo, es verdad que lo importante debe estar rodeado de una serie de elementos para que funcione. En el caso de Highsmith, es acertado el contexto de los grandes almacenes en Navidad, las calles lluviosas de Nueva York y la vocación de escenógrafa de Therese. Esos detalles crean el envoltorio necesario para que todo prospere.
Aquel día de agosto, subiendo montes con Juan, me dije que seguramente habría un montón de conflictos más allá de lo que veíamos. Debajo de la vegetación y de las piedras del camino, habría entre los animales planes y acechos, cuentas por saldar y una lucha apasionada por sobrevivir. Era una pena que todo aquello transcurriese a una escala tan pequeña, pues de otro modo habríamossido testigosde sucesos tan desgarradores como los de las grandes novelas.
Pienso que cualquier lugar gana en el momento en que se convierte en escenario de algo. Añoramos los que hemos conocido porque enseguida recordamos lo que hicimos allí, lo que nos pasó en ellos. A partir de lo que ocurrió, construimos una imagen mucho más completa del sitio. Pero lo valioso para la literatura no es el hecho en sí, sino el ánimo estropeado que nos deja al suceder y la manera que tenemos de describir ese sentimiento.
De Carol, igual que de otros libros, se nos olvida el final y muchos episodios intermedios, pero nos queda para siempre el asombro de Therese ante sus propios apetitos y la forma en que va desmitificando poco a poco a su amante.
Lector: Entonces, es ésa la gran aportación del libro de Highsmith?
Sí, el descubrimiento de cómo la idealización de alguien es el principio de su destrucción.