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EL FOROFILLO

¡A la porra!

Inesperado, sorprendente, glorioso, fenomenal, fantástico y fabuloso triunfo de los rojillos en La Cerámica

El Forofillo en tiempos del coronavirus
El Forofillo en tiempos del coronavirus
Publicado el 11/04/2021 a las 22:01
La jornada llegaba con antecedentes poco halagüeños para Osasuna. Los tres últimos en el feudo del submarino amarillo se habían saldado con el mismo resultado, 3-1 para los locales. Encima visitábamos la casa de Gerard Moreno, de largo el delantero español más en forma de la Liga de las Estrellitas. Jugador de un equipo con un pie, a falta de confirmar el otro, en semifinales de la Europa League y donde los rojillos no habían ganado desde hace más de una década, 11 años concretamente. Y viniendo nosotros de tres 0-0 consecutivos. Con este panorama al aficionado osasunista sólo le quedaba decir una cosa: a la porra.
Pero un a la porra no a lo Fernando Fernán Gómez enviando a los reporteros a por fiemo, no. Más bien un a la porra en plan ale, metednos solo dos y dejadnos que nos centremos en lo nuestro. Porque claro, en otro fin de semana balompédico marcado por el clásico de marras, del que Tintín Koeman salió escaldado y el Real Madrid de Zizou fortalecido, parece que el resto de partidos son secundarios. Pero yo tenía entendido que el clásico se jugaba en sábado porque los domingos hay fútbol.. ¿No era así?
Así, así, así gana el MadrId, que andan coreando los culés, al tiempo que por estos lares se hablaba de la porra, que merecidamente se llevó Mingueza, no prima del jugador culé, y de tantas porras en bares que se están dejando de hacer. De ahí que el choque en La Cerámica fuera de esas batallas perdidas de antemano, de esos encuentros calificados casi de imposibles y del que se espera salir sin apenas males, lesioneados o amonestados. Pero...
A la porra dijo Jagoba, apostando por la zaga fija cubriendo a Sergio Herrera, con el rombo en el centro de Darko, Monca y Javi Martínez, con Budimir arriba y con Rubén y Barja a las alas. Un once reconocible, con alguna variante y la sorpresa del canterano en detrimento de Torró, ancla muy necesaria en el puerto del submarino amarillo. Pero como dice Jagoba, los entrenadores son los que mejor conocen a sus chicos. Y este de Berriatua acierta sí o sí.
Enfrente Emery también guardaba ropa en el armario, vestía a los amarillos con ausencias notables como Pedraza, Trigueros o Gerard Moreno. Pero la diferencia de plantillas, y de euros, obvio, dejaba un equipo de grandes garantías en los locales con Alcácer arriba, Parejo en la medular, Albiol atrás y gente como Peña, Foyth y Funes Mori (quien sería gracioso que tuviese un hermano llamado Falces) entre otros. Y de ahí al pitido inicial, un tris.
Porra, pero de porrazo, el que hay que empezar a sacudir a la peña del VAR. Y no me refiero sólo a Koeman. Porque si el míster del Barça ve el penalti que señaló el pitolari a favor del Villarreal "calma al cielo", que decía la señora. Mismo agarrón, misma intensidad. En el Di Stéfano no se pita y en La Cerámica sí. Menos mal que el VAR tiró líneas y, a lo ojo de halcón de Roland Garros, sacó la falta al borde del área. El disparo posterior lo despejó de paradón Sergio Herrera en el inicio de una tarde de homenaje a los porteros.
Osasuna buscaba contras que apenas llevaban peligro a las manos de Sergio Asenjo. De hecho, la más peligrosa de la primera entrega fue una confiada de Parejo que a punto de rebañar estuvo Budimir. Mientras, Aridane y David se encargaban de achicar balones, especialmente el pelocho que se mostró intratable por arriba. Y con ese panorama saltaba la sorpresa en el descanso con 0-0 en el luminoso, camino del cuarto consecutivo de los nuestros que, en este caso, sería oro molido.
Emery movió el banquillo y sacó a Gerard tras el descanso, mandando a la porra las precauciones europeas. Y también metió a Samu (Chukwueze o enriquece) pero los rojillos se mostraban serios atrás. Hasta que empezó a llegar la época de la cosecha, momento en el que los rojillos empezaron a caerse de maduros. En la misma jugada fueron al suelo Rubén García y Juan Cruz. El primero se rehizo, el segundo no y no pinta bien. Saltó el chaval,  Manu Sánchez, y ahí se animó el choque de lo lindo. Hora de partido y había que agitar el avispero...
Torró recibió en el centro, abrió a la izquierda para el recién incorporado Manu Sánchez y el chavalín metió una banana a la frontal donde Moncayola, rectificando la postura del cuerpo, empalmó un derechazo al que nada pudo responder Sergio Asenjo. Eso sí que es una porra, y no lo de las churrerías, oigan. Porra con potra, pero un golazo. De los de grabar y enseñar en las escuelas a los chavalines y que el canterano se harte de firmar autógrafos.
Nos frotábamos los ojos y no dábamos crédito. Del a la porra de la previa al a por ellós, oé. Encima los rojillos achuchaban, no querían quedarse con un gol solo sabedores de la calidad de los amarillos. Hasta que Gerard la lio. La conexión Parejo-Moreno terminó con un balón que dejaba al goleador en posición dudosa, metiendo el pase de la muerte para que David empujara, sin querer, a gol. ¿Fuera de juego? Sobacos rojillos al aire, despertad a los del VAR y a analizar la jugada, tira líneas, a ver... Pues no. Es gol. "Vamos, Rafa, no me jo...s".
Ya estábamos pensando otra vez en la porra, malditra porra o en su sucedáneo de largarse a hacer gárgaras cuando pillamos un córner en una jugada que llevaba peligro. Y Rubén García, desaparecido todo el choque hasta el momento, mandó un misil tierra-aire que cabeceó con potencia en el segundo palo Budimir, un minuto antes de ser sustituido. Los ecos del gol sonaban por toda la hinchada rojilla, temerosa de una nueva igualada...
Pero no llegó. Pese a sacar todo el arsenal Unay Emeri, Osasuna aguantó. Sobre todo por un chaval espigado, de Miranda de Ebro, de nombre Sergio y de apellido Herrera. El Pilón sacó manos a diestro y siniestro. Una a empalme a bocajarro que dicen los que saben del ínclito Gerard Moreno, abajo y con bote, de las complicadas. Otra a disparo de Moi, con más veneno que un certamen de cobras, víboras y aspid juntas. Y la última, en el descuento, a Manu Trigueros que había enviado el cuero con rosca a la escuadra. 
Es lógico que al acabar el encuentro enterraran al meta rojillo bajo camisetas rojas. Se salió el chaval, fue el más destacado, pifia incluida, en un choque que deja a los rojillos con un pie en Primera División. A la espera de las matemáticas. Y en una jornada en al que el Huesca sacaba la cabeza del hoyo y acortaba las diferencias, en la que lo lógico era que hubiésemos perdido, en la que nos dejaba temblando. ¿A la porra? Con estos chicos se puede ir a la porra, pero a la de Bea, 1-2 y a cobrar. ¡Clinc, clinc, clinc...!
¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

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