El pito del sereno

Si nos quejamos, nos sacuden. Si no nos quejamos, nos sacuden. Miiiiileeeeurooooos...

El Forofillo en tiempos del coronavirus
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El Forofillo en tiempos del coronavirusJAVIER IBORRA
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Fran Pérez

Actualizado el 22/12/2020 a las 20:00

Cuando todavía resonaban en nuestras cabezas los sempiternos cánticos de los niños de San Ildefonso y sus "Miiiiiileeeeurooos" del sorteo de la Lotería de Navidad, que otra vez ha regado el país -menos Navarra- de millones, Osasuna se enfrentaba a su particular cita con la suerte en el Martínez Valero con la intención de hacer bueno el "si por lo menos tenemos Salud (Osasuna en euskera)" en la mente. Y con una puesta en escena que sorprendía a propios y extraños, pero no a Jagoba.

El de Berriatua sacaba un centro del campo hiperpoblado con un punta, Calleri, sentando a Budimir en el banco para tratar de dar un giro al juego del equipo. Y pese a que para el segundo 30 los ilicitanos pudieron adelantarse, preocupante el inicio de cada tiempo que padece la afición por la caraja de los nuestros (y llueve sobre mojado) la verdad es que los rojillos cogieron el pulso al choque y cuajaron una primera parte de notable alto.

La superioridad en el centro permitió robos en la presión alta, que tanto echábamos de menos, con un Darko Brasanac que parecía el legionario romano que estaba en todas las batallas y ganaba la mayoría. Esta actitud le dio a Osasuna el dominio que buscaba para desplegar su juego, que no fue de balonazo y a correr. Combinaciones rápidas, presión alta, verticalidad y un juego reconocible que nos permitía asomar al balcón de Edgar Badía y empezar a calentarle las manoplas.

Llegó la jugada del otro gladidador, Calleri, que de pechazo se orientó un cuero casi en la medular y corrió como cuádriga en el Coliseo del César por la diestra. Pase raso con curva para la llegada del Joker y pirueta de Rubén para hacer el 0-1. Con justicia y fuegos artificiales, Osasuna se ponía delante en el estadio ilicitano y parecía presentar candidatura a romper esos siete encuentros sin ganar, que ya van siendo muchos.

Pudo llegar el 0-2, e incluso el 0-3. El triunvirato García se cuajaba la segunda gran ocasión, con centro de Rubén, cabezazo al larguero de David y envío horrorosamente alto de Unai en lo que cantábamos con ganas por Pamplona, a lo coro Sanildefonsiano, pero se moría en la garganta el vocablo gol aplazando a la siguiente contienda. Que la hubo, en las botas de Torres, que tuvo de largo la peor tarde de cara a portería de toda su carrera deportiva. El pase filtrado de Rubén que dejaba sólo a Roberto terminó con un chut del de Arre que mejor ni mentamos. El que suscribe empalma mejor la pelota, y no he destacado por mi calidad...

En la segunda parte lo de siempre. Carajada de inicio y empate a los dos minutos. Un centro fácil desde la derecha, un punteo y el de turno más solo que la una para marcar a placer. Y una vez concedido el perdón a los rivales, a lo César en una jornada circense, los rojillos se repusieron y volvieron a achuchar a Edgar Badía. Torres, sí, el mismo de antes, volvió a desaprovechar otro regalo con lacito de Rubén García para cruzarla mal y fuera en lo que ya empezaba a ancabritar al respetable rojillo...

Tanta era la poca fe en el de Arre que en la contra del 1-2 todos rezábamos para que el 10 no fuera el que iba por su banda. El caso es que la apertura a la izquierda la cazó Rubén y esta vez sí, su regalito, lo aprovechó un compañero. No, no era Torres. Afortunadamente. Era Darko, que ponía el 1-2 y certificaba la superioridad de los nuestros sobre el Elche, poniendo las cosas en su hiopético sitio. Y entonces llegó el del pito...

Nos toman por el pito del sereno. Ya les vale. El colectivo trencilla es, de largo, denunciable desde nuestra posición. No entra el VAR, nos mangonean de mil formas, y se la suda, que es lo peor. Tienen una chulería y una infundada superioridad moral que clama al cielo. El penalti a Rubén García, cuando da un pase hacia atrás y lo arrollan, es clamoroso. Como el de Badía que se lleva por delante a un cabeceador rojillo con los ojos cerrados, similar al que nos pitan en Pucela por la acción de Sergio Herrera. Pero ni en uno ni en otro entra el videoarbitraje a decir ni mú...

A eso le añadimos la falta de respeto con nuestro equipo o nuestros jugadores. La semana pasada con la más que rigurosa expulsión de Aridane cuyo comité notificaba media hora antes que no podía jugar el majorero (no es que nos regalen, no, es que ni la cautelar). Y luego la segunda amarilla a Íñigo Pérez, por "simular" un penalti. Y para colmo y regalo, dan cuatro minutos (que eso sólo se perdió con el choque de cabezas entre Carrillo y Unai, a saber si había penalti ya que el atacante entra con excesivo ímpetu en su área y golpea al navarro) de añadido, cuatro minutos cuando en el primer tiempo no se había dado nada, en un partido con todos los cambios, con cuatro goles, con la jugada mencionada... ¡¡¡Para terminar el choque a los 3 minutos y 40 segundos!!! Momento en el que Rubén iba a sacar en largo y podía quedarnos una jugada, con uno menos, aunque eso no cuenta, da igual...

Si nos quejamos, nos sacuden. Si no nos quejamos, nos siguen sacudiendo. Todo ello desde un estamento contra el que da igual protestar, mandar misivas, quejas formales o lo que sea. Se ríen de equipos como Osasuna, se la trae al pairo. Ellos a lo suyo, a desprestigiar un sistema como el VAR que se supone que iba a repartir justicia, a seguir poniéndose chulitos como el otro día en El Sadar, amenazando con expulsar a cualquiera (lo hizo con Aridane, lo han hecho con Íñigo) y a seguir opositando al peor colectivo social del año.

Punto agridulce, no se puede ser tan conejos. No se puede regalar ese segundo gol, Íñigo, que sólo por cederla así te sacaba la roja directa. Con lo que nos cuesta marcar y lo fácil que se encaja. De todos modos nos quedamos con el juego, nos quedamos con la actitud, nos quedamos con que este equipo, si corre y presiona, puede ganar a cualquiera. Ahora falta creérselo, falta ganar un choque. Y el Alavés debe ser el que pague la mala leche osasunista en la última jornada del año. No nos ha tocado la lotería, la salud (Osasuna) nos ha medio fallado. Por lo menos vemos la cosa de otro color, las vemos de forma positiva. No como los trencillas, el VAR y la madre que los pa...

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

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