Osasunil cura los males mil
Un Sevilla moribundo y agotado necesitó de la visita rojilla para renacer en LaLiga


Actualizado el 07/11/2020 a las 20:58
Señora, si su niño no le come bien, si su marido tiene unas décimas de fiebre, si la mascarilla le causa ronchas en los morros o si su gato no asimila las bolas de pelo no se preocupe. Osasunil, el concentrado del doctor Jagobin, es la solucón que busca. Osasunil arregla todos los males de niños, adolescentes, mayores y hasta de las mascotas. No lo dude, oiga. Ponga un buen bote de Osasunil en el botiquín de su casa y olvídese de todos los males. Esta promoción no es de un medicamento, no tiene que consultar las instrucciones ya que no las adjuntamos. En caso de duda, consulte con el señor Zabalza. Osasunil y no habrá problemas mil...
Nunca, jamás de los jamases, va a tener Osasuna una ocasión para rascar en el Sánchez Pizjuán como esta. Contra un Sevilla que venía de cascar en LaLiga los tres últimos encuentros, volcado en la Champiñons pero con muchas dudas en la competición doméstica. Y tras haber hecho una primera parte seria, dejando a los de Lopetegui con un mar de dudas y con las alas de la defensa lesionadas, tras caer en el fragor de la batalla Navas y Acuña.
Pero nada, está visto que si no es por A o por B, es por M, de Moncayola, y el penalti tonto que hizo. O si no por un mal despeje, o por un foco que nos ha deslumbrado. El medicamente conocido como Osasunil cura los males ajenos, pero no sirve para aliviar los propios. Ellos llevaban tres derrotas seguidas, nosotros encadenamos dos y ahora llega el parón por las selecciones. Habrá que ver si el bicho nos deja retornar a la competición, que se están dando los casos de forma cada vez más notoria. Y sospechosa...
Casualidades que los positivos como Hazard o Casemiro, Roger, los del Granada, etc. se dan la jornada que precede al parón por los partidos de las selecciones. ¿Casualidad? A saber. El caso es que mientras que otros equipos, como el nuestro por ejemplo, nos hemos tendio que reservar a gente como Budimir por el bichejo, otros se lo pillan cuando se van a ir de descanso. Cuanto menos sospechoso, pero sin pruebas no se puede hablar. Salvo que te llames Donald Trumpo, claro...
Budimir y Enric en punta, Torró y Moncayola en el eje. Juan Cruz, sin el Alli, en el lateral. Jagoba saltaba al verde del Pizjuán, otrora coliseo de enormes batallas entre rojillos y andaluces, con un once ofensivo y en busca de la victoria que nos aupara a los 13 puntos que, en esta ocasión, para nada eran de mal agüero. Y sin mentar al Kun, la mala suerte quiso que no lo lográramos. Porque la primera parte fue a los puntos nuestra. Pese a la rotura de Torró, los rojillos caminaron conducidos por las revoluciones de Jony y caracterizados por la falta de puntería en el remate final. Y Budimir las tuvo, pero andaba desatinado...
El segundo tiempo fue a la inversa. Jony desapareció y los rojillos sólo buscaron a Bono, no a José si no al bueno, cuando perdíamos en el marcador. Lopetegui llamó a su boticario y éste le recetó Osasunil, el mejor remedio para los males ligueros. El bueno de Jon Moncayola fue el encargado de concretar la receta y meter la puntera en un balón escorado que cubría Ocampos cometiendo la pena máxima tonta.
Y tonta la jugada del penalti, con repetición por la caminata de Sergio Herrera en el primer lanzamiento, ya que sólo le faltó echarse a los pies del argentino en el punto de cal. Y en la repetición, ya marcado y con invasión de los locales antes de tiempo (pero esas cosas no se pitan) Herrera logró su objetivo. No, no pararlo, sino pisar la línea de cal. Y dos veces, la primera para tirarse para la foto, al lado contrario de donde fue el cuero, y la segunda para recogerlo del fondo de las mallas.
Osasunil reactiva a los suyos, caballero. Y Lopetegui tan contento, pese al mosqueo final con LaLiga por poner el choque en sábado sin apenas tiempo de descanso. Juego ramplón en los 23 minutos finales donde los nuestros no superion leer la necesidad de descanso de los de blanco y sólo al final reaccionaron con un par de testarazos de Ante que se perdían en el lateral de la red o en la defensa local. Con un descuento paupérrimo, a saber si el trencilla tenía los billetes del AVE justos para volver, que refleja lo poco que se mojan los colegiados cuando juega Osasuna o, mejor dicho, lo fácil que resulta pitarnos sin importar lo que pensemos..
Descanso. Tiempo de análisis y asueto. Los rojillos necesitan ahora recuperar, pausa para las selecciones donde esperemos no perder efectivos, en especial a Budimir. Toca trabajar, recuperar a los que están en la recta final para regresar al equipo, a continuar con el pico y la pala. Y cuando el fútbol vuelva, insisto que a ver si es tras el parón o el dichoso coronavirus nos la juega, que pinta mal, enuentra Osasuna el medicamente necesario que aplaque sus males de dos derrotas seguidas. ¿Podría ser una pildorita de Huesquil? Voy llamando al boticario...
¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!