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EL FOROFILLO

La redención de Marko

Partido con papel destacado de los cancerberos en Ipurua, especialmente del local

Fran Pérez Beroiz, El Forofillo.
Fran Pérez Beroiz, El Forofillo.
Actualizada 18/10/2020 a las 23:32

Osasuna es un rival incómodo para la S.D. Eibar en Primera División, eso no es ningún secreto. Dos victoria rojillas y dos empates avalaban a los de Jagoba en el histórico previo a la Jornada 6 de LaLiga de la Covid-19, una ocasión pintiparada para aumentar el magro premio que se traen los navarros en cada choque contra los armeros, y así saltaron los nuestros al verde de Ipurua en la enésima cita a la hora del vermouth. Con pocas novedades, la obligada de Moncayola por un Torró lesionado y el regreso de Aridane en vez de Unai García. El resto, los mismos.

El choque comenzó como nos mola, con los rojillos (de blanco) asediando la meta local con sendas ocasiones que se marchaban fuera, cruzadas y ajustadas al poste, pero sin el premio del gol. Sin agobios atrás, ordenados en el centro y peligrosos arriba con Calleri, Enric y Rubén 'Taconazos' García. Un mano a mano de Jonathan con el portero rival fue el prolegómeno de lo que marcaría el partido, saliendo victorioso Dmitrovic ante la intentona del argentino.

Se lesionó Calleri, a ver qué dicen las pruebas pero esa pierna derecha salió malparada en una colisión de botas en la pugna por el cuero. Si se va sin convicción suele pasar que una de las piernas entra laxa y se leva la peor parte, y fue la del atacante rojillo. Los gestos de dolor, el cojear rumbo a la grada, ante el veto de los vestuarios por el bicho, no presagiaban nada bueno. El mismo bicho que había dejado a Budimir sin poder ser convocado. Queríamos ver a Ante y lo tendremos que ver Despué. Humor del fino...

En la pugna dominical venció Marko, el meta del Eibar. Un portero que siempre que se juega contra él es inevitable recordar el regaliz que le hizo a Osasuna cuando defendía el escudo del Alcorcón, con un gol de esos tontos que nos permitió sacar tres puntos. Un estigma que parecía venir persiguiéndole cada vez que tenía enfrente a los pamploneses, pese a que se ha destapado hace campañas como un gran portero. Pero es lo que tiene el currículum, pesa más un error que mil aciertos, de eso andamos sobrados muchos en esta vida...

La redención de Marko no es la nueva película de Álex de la Iglesia, no. Es el resumen de ese 0-0 en Ipurua, un encuentro que lo único aburrido que presentó fueron los siempre desacertados comentarios de Santiago Segurola. Porque Osasuna ganó... a los puntos. Pero el que realmente salió victorioso, y redimido, fue Marko Dmitrovic. El meta evitó con sus paradones que volviéramos a Pamplona con 9 puntos en el casillero de totales, salvando uno para su equipo.

Cuando Osasuna se pone serio, mola mucho. Este equipo ya va alcanzando el poso que sabemos que tiene, y sólo van transcurridas seis jornadas, cinco porque tenemos aplazado el choque contra el Granada. Los rojillos jugaron otra vez a la hora del almuerzo, cumplida la misa dominical, un horario que ya lleva saldado con cuatro puntos favorables tras ese negro historial previo. Y si no se ganó fue, repito, por el gran Marko.

Como no hay uno sin dos, a casi cien metros se encontraba en la meta contraria otro que tal baila. Dmitrovic sostuvo a los suyos, pero el gran Sergio Herrera hizo lo propio con los nuestros. Inui terminó con la mirada sospechosa de todo asiático pelín mosca por las manoplas del de MIranda de Ebro. Una y otra vez abortó los disparos, centros, intentonas del japonés y los suyos, casi acabando por desquiciarlos.

Tras el descanso otra vez la misma película. Osasuna buscó muy bien a Marko, Dmitrovic respondió mejor a esa búsqueda. La vida sigue igual, los de Jagoba achuchaban sin descuidar la espalda. Saltó Jony con su fusil, demostrando que está ya para titular. Sus cabalgadas por la izquierda terminan en envíos que son caramelos para Enric Gallego y compañía. No para de buscar la mejor manera de hacer el mal, a los rivales, ojo, lo que significa nuestro bien. Y en la más clara de todas, en la cabalgada del propio asturiano, metió el pase para que la empujara Adrián y Oliveria remató en propia puerta. "Para meterlo tú, lo meto yo". Pero no lo metió. Metió las manoplas Marko Dmitrovic, evitó el gol cantado, salvó a su equipo. 

La redención de Dmitrovic casi acaba con premio doble. La expulsión de Moncayola, cuanto menos rigurosa y cuanto más vergonzosa por lo fácil que se sacan amarillas a los nuestros cuando otros jugadores parecen tener bula papal para sacudir, nos dejó los últimos minutos con inferioridad. Pero la figura de los cancerberos es, cuanto menos, de celosones para arriba. Y para no ser menos, Sergio Herrera también quiso dejar claro que, si ha fallado en anteriores partidos, en este se iba a redimir. Y lo consiguió...

Ahora vienen los primos vizcainos, viene el Athletic Club de BIlbao, ese equipo al que le regalan penaltis en cuanto cae alguien y luego el VAR se los quita. Vienen a mojarnos la oreja por segunda campaña consecutiva en El Sadar. La pasada temporada terminaron con nuestra racha de imbatibilidad en Pamplona. Esta son la principal amenaza para no tener victoria en el Centenario. Cumplimos 100 años con choque de campanillas, esperemos que el bicho nos devuelva a Ante Budimir, que lo de Calleri se quede en susto y que, sobre todo, no veamos un Centenariazo...

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!


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