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El Forofillo

Una derrota con "Moralesja"

Paco López le ha comido la tostada, la mantequilla, la mermelada, el café y hasta las magdalenas a Jagoba

Fran Pérez Beroiz, El Forofillo.
Fran Pérez Beroiz, El Forofillo.
  • Fran Pérez
Actualizada 27/09/2020 a las 16:26

Mejor ahora que en la última jornada y con la necesidad de los tres puntos. Sin paños calientes, amiguitos. Derrota justa, merecida, sin paliativos ni gel hidroalcohólico. Tirando de topicazo de don Pedro Mari Zabalza, "si nos confiamos...". Ni medio carajo vale este equipo sin tensión. Y claro, cuando estás jugando a indios y baqueros, sin Josemari, y tienes la cuerda del arco floja, te apresa el Séptimo de Caballería y te pasa por encima como si fuera una manada de búfalos.

Mal Jagoba, mal Osasuna, mal estreno del remozado estadio, mal inicio en casa del año del centenario. Desde el segundo y hasta el último. Porque precisamente el primero, Sergio Herrera, es el único que se salva del equipo contra el Levante. Paró un penalti y evitó otros dos caracolitos que hubiesen dejado el choque en una goleada de las de escocer. El partido se acabó en el mismo momento en el que Roberto Torres marcaba el 1-0. De ahí al final, desenchufados...

No me valen las ausencias, ya que este equipo, casi calcado, dio la cara en el regreso a este nuevo fútbol y firmó unos números de ensueño. Esto hay que tomarlo como lo que esperamos que ha sido, un borrón del escribano Jagoba en la escritura de una etapa de época e historia para Osasuna. El manchón en el papiro que pasará sin más pena o gloria a la posteridad. Paco López le ha ganado la partida de ajedrez con todas las de la ley y el bueno de Berriatua ha sido incapaz de reaccionar. Pese a que en la primera parte hizo amago de voltear las tornas...

Navas por Aridane y Calleri arriba. Únicos dos cambios respecto a los onces de las jornadas anteriores, con la obligada por lesión del central y el estreno del que se presume como atacante titular, aunque hay que darle más tiempo. Por paciencia que no sea. Aunque también podemos empezar a estudiar el extraño caso de Raúl Navas. El defensa era, de largo, el que más en forma había vuelto tras el confinamiento. Todos coincidían que estaba imparable, incluso participó en seis partidos tras la llegada del bicho. Y aunque no había empezado bien, se perfilaba como el tercer central.

La primera en toda la frente. El andaluz no sólo no aprovechó la oportunidad sino que estuvo lejos de lo que se espera de él. Flojo, lento, torpe, concediendo un penalti de infantil y sin presionar en el tercer gol a la caída de un balón aéreo. Mañana dominical negra para el pobre futbolista que, para rematar, fue sustituido cuando Jagoba tocaba al ataque... Pero ojo, que la mala papeleta del defensa no es el motivo de la derrota. Si sólo fuera por uno...

Irreconocibles. Los rojillos jugaron algo hasta que marcaron el gol, fruto de un pim pam pum desde Sergio Herrera, bajado por Calleri, cedido por Adrián y fusilado por Torres- De ahí al final se olvidaron de lo que reclamaba Sergio Herrera a la salida de un córner en contra. "Tensión, tensión". Como si de la Red Eléctrica Española se tratara. Pero Osasuna esta vez fue el del pleistoceno, sin chispa, luz ni electricidad, sin tensión ni presión. Un equipo de pollos alocados sin cabeza...

Enfrente el Levante. Nos bailaron al ritmo de Morales, el Comandante, mientras que el nuestro cura galones en la enfermería en la casi segunda temporada que se pierde. Había empezado enchufado el 10 granota la campaña, y en El Sadar demostró lo que es. Comandó a un equipo de jugones donde Melero y Campaña se merendaron sin patatas a Moncayola y Oier. Una sala de máquinas que enfilaban con el propio Morales, Bardhi y, encima desde el banquillo, un tal Roger que terminó de matarnos. Se empezó a ver desde el principio...

Las combinaciones de los visitantes eran poesía al lado de los trazos gruesos de parvulario de los rojillos. Desarbolados por las bandas, especialmente por la de nuestra derecha. Las caídas de Morales se convertía en chispazos de la mecha que aceleraba la pólvora en pos de la percusión mortal. Reaccionaron al tanto de Torres y pudieron irse a la caseta, que no a la ducha, con ventaja. Se mascaba la tragedia, y eso que Jagoba, antes de que el de Arre anotara, torcía el gesto porque no le gustaba lo que veía. ¡Si haces caso a tu instinto, míster, igual estamos celebrando en vez de lamentando!

El segundo tiempo no fue un monólogo granota porque el Levante vestía de blanco y negro.  Roger falló un penalti o, mejor dicho, Sergio Herrera se lo paró, poco antes de no perdonar con la segunda, un balón a la espalda que mató como los goleadores saben. Y Morales aumentaba la ventaja de los suyos tras pelear un balón aéreo y, siguiendo la jugada, recibir una asistencia de oro de Roger. Cuando todo son facilidades...

De ahí al final, fogueo sin pólvora sacando a Enric, Marc y toda la pesca que diría el otro. 1-3, el Levante moviendo el balón como si fueran el Barça de Guardiola y Osasuna corriendo sin sentido, persiguiendo fantasmas y con el amargor de la derrota en la puesta de largo del estadio. Menos mal que ahora descansamos una semana por el aplazamiento del choque contra el Granada, tiempo para limpiar la mente y recuperar efectivos lesionados. Todo con el objetivo de que no vuelva a repetirse una derrota que, como bien podríamos pensar, nos ha dejado "Moralesja": si nos confiamos...

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!


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