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EL FOROFILLO

La pedrea, la pedrada, el de siempre y mi primo

Otra vez sufriendo, pero ya estamos en octavos de final de la Copa del Rey

El Forofillo resume a su manera el partido Osasuna-Real Sociedad.

El Forofillo resume a su manera el partido Osasuna-Real Sociedad.

Actualizada 21/01/2020 a las 22:13
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Mejor empezar por el final, por el primo Pérez, de nombre Íñigo, que con una sutileza a la que no estamos acostumbrados los escachamatas que jugamos a fútbol nos metió en los octavos de final de la Copa del Rey, igual da Felipe que Juan Carlos, tras un encuentro en el que Osasuna regaló una hora al Recreativo, dándoles alas y permitiéndoles que nos sonrojaran, con todo merecimiento.

En esto del fútbol, máxime en la competición del K.O., el menos listo te hace un reloj. Y en eso estaban los onubenses, que al descanso bien podrían haberse ido con más de dos en el luminoso ante el pasotismo de un equipo rojillo que se suponía que iba a salir a controlar el balón y mandar en el juego. O eso había anunciado el bueno de Jagoba pocas horas antes. Ja, ja y ja...

Está claro que la Copa suele ser competición para que los menos habituales aprovechen la oportunidad y se reivindiquen. Tras el primer tiempo que hicieron los nuestros en tierras andaluzas la mitad del once titular, e igual me quedo corto, me sobraban para jugar en LaLiga Santander. Roncaglia marchaba con una superioridad tan ficticia como un billete de ocho euros, el chavalito de la banda, Zabarte, no se dibujó como alternativa a Nacho Vidal, Torres no es ni la mitad de lo que llegó a ser hace tiempo, que lleva una rachita preocupante el de Arre y los teóricos suplentes llamados a marcar la diferencia, caso de Rober Ibáñez, Marc Cardona y Juan Villar quedaron diluidos y mal retratados. Y me quedo corto...

Juan Pérez y la falta de puntería de los locales permitía a Osasuna seguir vivo en la competición más traicionera que hay. El meta era de lo más destacado, junto a Íñigo Pérez y Estupiñán, loco éste último por correr la banda tras pederse el anterior encuentro liguero. Pero llegó un córner, llegaron las dudas en esa defensa de mantequilla y Morcillo, uno de esos obreros que se han recorrido media Segunda División, fusilaba a placer a los rojillos para poner el luminoso en 1-0.

Lo malo no es que se adelantaran, que repito, cualquiera te planta un susto de órdago. Lo malo es que los locales, tras el sorteo de la Copa del Rey, consideraron que con Osasuna les había tocado la pedrea, una pequeña consolación que no aliviaba el Gordo de un Barça o de un Real Madrid que alivia cualquier economía de estas de la categoría de bronce del fútbol españo. La pedrea decían...

¡Plaf! La pedrea se convirtió en pedrada a los rojillos poco antes de llegar al descanso. Un zasca elevado a la enésima potencia que retrataba la falta de tensión en este tipo de choques en los que hay que salir a por el rival y demostrar quién es mejor y quién es peor. Pero por lo visto en la primera entrega, los buenos iban de azul y blanco. Y el bueno de Juan Pérez, en el único fallo que tuvo, permitiío que Facundo marcara... En propia puerta, aunque no pareció importarle al argentino.

La pedrada debió de pintar un cuadro de redioses y mecaguenes en el vestuario rojillo durante el asueto, con un Jagoba que imagino que se lo llevarían de esquina a esquina los demonios. Con la idea de hacer seis o siete cambios, cuando sólo se puede hacer tres, el de Berriatua apostó por los mismos once. Yo los hubiese mantenido hasta el último minuto, oigan. Ellos se han metido en ese fangal, que salgan ellos...

Pero ya sabemos cómo somos, ese no rendirse jamás, que hizo que a la hora de partido, cuando los que habían dejado al equipo mla parados eran incapaces de solucionar algo, tomó la decisión de hacer un cambio triple. A la ducha Villar, Zabarte y Rober Ibáñez. Al tapete Nacho Vidal, Darko Brasanac y el Chimy Ávila. Toque de corneta y a tratar de solucionar el entuerto y evitar el susto, la eliminación y el sonrojo. A evitar la pedrada.

Pervis lanzó un teledirigido desde su casa y Darko Brasanac, ese jugador que curra como el que más pero al que se le ve más bien poco, conectó un cabezazo desde el punto de penalti que llevó el cuero a la escuadra. 2-1, y los onubenses que veían cómo apretaban todos los músculos mientras los rojillos se crecían en busca del empate.

De la pedrea a la pedrada, pero para terminar con el de siempre. No es bueno hablar de 'Chimydependencia', pero es lo que hay. A ver si por los Madriles oyen el ruego de cesión de Enric Gallego, porque está visto que o sale el Comandante para darnos vida o nos desangramos pantaloneta abajo. Y es que el argentino tuvo disparos, peleas, pases de gol y cuando vio un balón llovido, metió zorrería para desplazar al rival, calidad para pinchar y rabia para puntear el empate. Y a la prórroga, que son 30 minutos más.

La pedrea se le torcía a un Recreativo de Huelva que nos estaba soltando una gran pedrada, hasta que salieron los de refresco y el de siempre igualó. Faltaba la guinda, faltaba la remontada, una zaragozanza musera que permitiera a los rojillos estar en la siguiente ronda, unos octavos a los que llegaba el Real Zaraghoza, casualidades de la vida, tras eliminar al Mallorca. Y tras la primer parte de la prórroga, llegaba la hora de la verdad, el tiempo de los valientes.

Valentía y heroicidad están muy unidas a la fortaleza, a los músculos, en esa pasareal que Marvel nos m,uestra en la pantalla de super héroes ciclados y musculitos. Pero el músculo más importante no está en el exterior, sino en el interior. De la cabeza o cráneo, elijan su preferencia. Y es que el gol del primo Íñigo Pérez fue todo cabeza, todo seso, todo inteligencia. Ese cazar el rechace en la frontal, ese levantar la cabeza y elegir la sutileza en vez de la potencia fue el premio de la victoria, de la remontada.

Poco después Juan Pérez se enmendaba en un mano a mano con Chuli para mantenernos vivos y evitar la tanda de penaltis, redimiéndose del error anterior. Y hasta Facundo se sumaba al ataque en busca de hacer peligro. Todo salpimentado con el regreso de Kike Barja, que dejó un par de sus diabluras que fueron mejor de lo que intentaron otros con más minutos. Pero el final dio paso a un suspiro de alivio, a un "lo que nos hacési sufrir, cabro...es" que se sintió en toda Navarra. Ahora a por el Levante, sin apenas tiempo de recuperarnos, el próximo viernes. De la pedrea a la pedrada, de la pedrada al remontar con gol del de siempre. Y de postre, el primo Pérez y sus sutilezas. "Cómo no te voy a quere...".

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

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