Running y salud
Las alergias a la LTP: una amenaza oculta en alimentos "científicamente" saludables
La fruta, las verduras y los frutos secos provocan alergias a varias personas


Publicado el 22/03/2026 a las 17:29
En un país donde la fruta, las verduras y los frutos secos forman parte esencial de la dieta diaria, cada vez más personas descubren que algunos de esos alimentos pueden provocarles reacciones alérgicas graves. Es el caso de la alergia a las LTP, una patología todavía poco conocida por gran parte de la población pero que se ha convertido en una de las alergias alimentarias más frecuentes en el área mediterránea.
Muchos pacientes relatan una historia similar: durante años han consumido fruta sin ningún problema hasta que, de repente, un día aparece un intenso picor en la boca, urticaria o incluso dificultad para respirar tras ingerir alimentos aparentemente saludables. Ese momento suele marcar el inicio de un proceso diagnóstico que conduce a un término cada vez más habitual en las consultas de alergología: LTP.
Las siglas LTP corresponden a Lipid Transfer Proteins, o proteínas de transferencia de lípidos. Se trata de proteínas presentes en numerosas plantas cuya función es protegerlas frente a patógenos y agresiones ambientales. Estas proteínas se encuentran en una gran variedad de alimentos de origen vegetal, como frutas, verduras, cereales y frutos secos. Una de sus características más relevantes es su gran resistencia al calor y a la digestión, lo que significa que pueden mantener su capacidad alergénica incluso después de cocinar los alimentos. Este rasgo diferencia a la alergia a LTP de otras alergias alimentarias relacionadas con el polen, en las que los síntomas suelen aparecer únicamente al consumir alimentos crudos.
Desde el punto de vista molecular, las LTP son polipéptidos de aproximadamente 91 a 95 aminoácidos, con un peso molecular cercano a 9 kilodaltons. Su estabilidad frente al calor y frente a enzimas digestivas como la pepsina permite que lleguen al intestino prácticamente intactas, manteniendo su capacidad de provocar una reacción inmunológica. Además, suelen localizarse principalmente en la parte externa de los alimentos, como la piel de las frutas.
En el sur de Europa, el alimento más relacionado con la sensibilización a LTP es el melocotón, especialmente en su piel. La proteína responsable se denomina Pru p 3, considerada uno de los alérgenos vegetales más importantes del área mediterránea. A partir de esa primera sensibilización, algunas personas comienzan a reaccionar frente a otros alimentos que contienen proteínas similares. Entre los más implicados se encuentran: nectarinas, cerezas, albaricoque, ciruelas, manzanas, frutos secos, diversas verduras, cereales como el trigo. Sin embargo, la respuesta no es igual en todos los pacientes. Mientras que algunas personas solo presentan síntomas con una o dos frutas concretas, otras pueden desarrollar reacciones frente a decenas de alimentos vegetales diferentes.
La alergia a LTP puede manifestarse de múltiples formas y con diferente intensidad. En algunos casos los síntomas son leves, pero en otros pueden llegar a ser graves e incluso poner en riesgo la vida. Entre las manifestaciones más frecuentes se encuentran: picor o inflamación en labios, lengua o garganta, urticaria o erupciones cutáneas, molestias digestivas, hinchazón en distintas partes del cuerpo, mucosidad intensa, dificultad respiratoria. En situaciones más severas puede producirse anafilaxia, una reacción alérgica generalizada que requiere atención médica urgente y que puede provocar caída de la tensión arterial, mareo, pérdida de conocimiento o inflamación de la garganta. Los síntomas suelen aparecer entre pocos minutos y una o dos horas después de la ingesta.
Cómo se produce la reacción alérgica
Cuando una persona sensibilizada consume un alimento que contiene LTP, su sistema inmunitario reconoce esta proteína como una amenaza. Como respuesta, produce anticuerpos IgE específicos. En exposiciones posteriores, estas IgE activan células del sistema inmunitario como los mastocitos y los basófilos, que liberan histamina y otros mediadores inflamatorios. Esta liberación es la responsable de los síntomas alérgicos.
Debido a la estabilidad de las LTP frente al calor y a la digestión, estas proteínas pueden provocar reacciones sistémicas incluso cuando los alimentos están cocinados, lo que explica por qué en la alergología mediterránea se consideran una de las alergias vegetales con mayor riesgo de reacciones graves.
En muchos pacientes, el alimento por sí solo no siempre desencadena síntomas. Sin embargo, existen ciertos factores que pueden aumentar la probabilidad o la gravedad de la reacción. Se conocen como cofactores. Entre los más importantes destacan: ejercicio físico tras la ingesta, consumo de alcohol, antiinflamatorios no esteroideos (AINE) como ibuprofeno o aspirina, infecciones, estrés intenso o crónico, fatiga marcada, determinados momentos del ciclo menstrual. Se estima que hasta el 60 % de las anafilaxias relacionadas con LTP ocurren en presencia de algún cofactor, por lo que los especialistas recomiendan evitar la combinación de alimentos implicados con estos factores, especialmente en las horas previas y posteriores a la ingesta.
Por qué el ejercicio aumenta el riesgo
El ejercicio físico es uno de los cofactores más importantes en esta alergia. Durante la actividad física intensa se producen varios cambios fisiológicos que facilitan que el alérgeno llegue a la circulación sanguínea. Entre ellos destacan: aumento de la permeabilidad intestinal, que permite que más proteínas LTP atraviesen la barrera digestiva, redistribución del flujo sanguíneo hacia los músculos, reduciendo temporalmente el riego intestinal, cambios en el pH tisular, osmolaridad y mediadores inmunológicos, incremento de la liberación de citoquinas como la IL-6. Además, el aumento del flujo sanguíneo hacia la piel y los músculos facilita la activación de mastocitos cutáneos, lo que explica que muchas reacciones asociadas al ejercicio comiencen con urticaria, angioedema o anafilaxia sistémica. Por este motivo, muchos alergólogos recomiendan evitar el ejercicio físico durante al menos tres o cuatro horas después de consumir alimentos con riesgo de LTP.
Tratamiento y manejo de la alergia
El tratamiento principal de la alergia a LTP consiste en evitar los alimentos que desencadenan la reacción. Sin embargo, esto no significa eliminar todos los alimentos vegetales de la dieta. Cada paciente presenta un perfil de tolerancia diferente. Algunas personas pueden consumir determinados alimentos pelados o cocinados, mientras que otras deben evitarlos por completo.
En casos sintomáticos se utilizan medicamentos como: antihistamínicos, corticoesteroides, adrenalina (epinefrina) autoinyectable en pacientes con riesgo de anafilaxia.
La restricción alimentaria puede ser amplia en algunos casos, lo que puede generar déficits nutricionales, ansiedad ante la comida y una reducción importante de la calidad de vida.


El impacto del sobrepeso
El sobrepeso y la obesidad también pueden influir en la gravedad de las reacciones alérgicas. El exceso de tejido adiposo favorece un estado de inflamación crónica de bajo grado, lo que puede hacer que el sistema inmunitario sea más reactivo.
Además, el sobrepeso se asocia a: peor función respiratoria, mayor inflamación sistémica, recuperación más lenta tras una reacción alérgica. Todo ello puede hacer que las crisis alérgicas se perciban más intensas y difíciles de controlar.