Inmigración
Un estudio de Defensa alertó hace un año de una posible "invasión encubierta" de Ceuta y Melilla
"La principal baza de Marruecos sería evitar un conflicto armado y presentar la situación como una espontánea y masiva entrada de inmigrantes ilegales", vaticinaba el documento publicado por la Academia General Militar


Publicado el 16/09/2026 a las 07:00
"La principal baza de Marruecos sería evitar un conflicto armado y presentar la situación como una espontánea y masiva entrada de inmigrantes ilegales". Una publicación oficial de Defensa que vio la luz hace un año describía un escenario muy similar, sino idéntico, al vivido en Ceuta el 30 y el 31 de julio, cuando en su territorio entraron más de 80.000 personas de manera irregular. El premonitorio documento, al que ha tenido acceso este periódico, describe sin ambages una posible "invasión encubierta" mediante presión migratoria. Sus autores incluso plantean cómo responder a una "estrategia de guerra híbrida dirigida a desestabilizar nuestro país sin utilizar sus Fuerzas Armadas", en alusión a las del Reino alauí.
La advertencia aparece en "Descifrando África: claves para la seguridad y defensa del mañana", editado por el ministerio este junio. Ese dossier recoge intervenciones y trabajos vinculados al XXXII Curso Internacional de Defensa, celebrado en Jaca en septiembre de 2025 y dirigido por la Cátedra Miguel de Cervantes, de la Academia General Militar y la Universidad de Zaragoza.
Las conferencias abordaron inmigración, terrorismo, recursos estratégicos y seguridad africana. El capítulo 'Marruecos cuestiona nuestra soberanía: nuestros territorios de África en peligro constante" está firmado por Marina Arnau Segura y David Espinosa Pérez, investigadores de la Universidad de Zaragoza.
El diagnóstico arranca con una acusación: "Marruecos cuestiona reiteradamente nuestra soberanía en el África española", mediante declaraciones y "planeando e incluso llevando a cabo acciones concretas que podrían llegar a afectarnos gravemente". Sobre Ceuta y Melilla, el documento sostiene que Rabat "actúa como si ya fueran suyas en la publicación de mapas oficiales". La idea del "Gran Marruecos" representa, según el estudio, "una clara amenaza para nuestro país".
La advertencia alcanza a la confianza en los lazos bilaterales: "Sin importar lo buenas que sean las relaciones con el país vecino, que este no haya dejado nunca de reclamar como suyo parte del territorio español debe mantenernos siempre alerta para tomar las medidas preventivas necesarias y salvaguardar la soberanía de nuestra patria".
El repaso incluye el intento de tomar Perejil en 2002. España reaccionó "con contundencia", pero "esto no les hizo cejar en su ambición", afirman. El estudio menciona el "importante rearme marroquí" y considera más probable una táctica semejante a la empleada en 1975 para ocupar el Sáhara Occidental, con civiles avanzando sobre el territorio reclamado.
Los autores consideran que "las ciudades autónomas se hallan en peligro" y contemplan una nueva "marcha verde" mediante "inmigración instrumentalizada". Su referencia es Ceuta en mayo de 2021, cuando se produjo, concluyen, una "entrada masiva de inmigrantes propiciada por las autoridades marroquíes". Recuerdan que el CNI la encuadró en una estrategia de presión de Rabat, según la investigación académica que citan.
"El flujo masivo de personas se desactivó cuando Marruecos quiso desplegar a su policía en la frontera después de haber sembrado el caos en España", recoge el capítulo. A partir de ese precedente, examina una repetición "durante un periodo de tiempo prolongado y con la intención de reclamar nuestras ciudades autónomas". El resultado sería "una situación de caos" que las autoridades españolas "controlarían con dificultad".
El escenario incluye a personas que, además de protagonizar una entrada masiva, realizaran "altercados por las calles de nuestras ciudades" y pidieran su "liberación". Los autores anticipan una crisis "muchísimo más grave" que la de 2021, "viéndonos desbordados y sin suficientes cuerpos y fuerzas de seguridad para mantener el orden". A esa presión añaden la atención a quienes llegaran a nado "con hipotermia o ya sin fuerzas".
La operación quedaría encuadrada en la "zona gris", con población civil como instrumento de presión y dificultades para articular una respuesta militar. El estudio agrega "una posible campaña de manipulación mediática por parte de Marruecos". Con esa combinación, sostiene, "sería mucho más sencillo que la opinión pública se convenciese de la necesidad de entregarle las dos ciudades autónomas".
El capítulo también recoge el relato del antiguo agente de inteligencia Fernando San Agustín sobre una operación denominada "Marruecos 2030". Le atribuye la descripción de un plan de Hasán II, el padre de Mohamed VI, para una invasión "masiva, simultánea y pacífica" de Ceuta, Melilla y Canarias. Según esa versión, recogida mediante referencias publicadas, "veinte mil personas entrarían en las ciudades autónomas por tierra y por mar". La estrategia atribuida a ese relato incluiría "fomentar un clima de terror entre la ciudadanía española para convencer a la opinión pública de la necesidad de abandonar en favor de Marruecos nuestros territorios del norte de África".
Describe la reactivación del "Comité para la Liberación de Ceuta y Melilla", con el nombre de "Coordinadora Nacional para la Defensa de las Causas del Reino de Marruecos". Recoge sus propuestas de "movilización pacífica" y "simbólica" y el intento de proyectar una supuesta "voluntad popular interna" favorable a la anexión. También repasa las referencias a Melilla como "un presidio ocupado" y las reclamaciones de "soberanía marroquí".
El análisis extiende la presión territorial a las aguas próximas a Canarias y los minerales del monte Tropic. Afirma que los desencuentros marítimos "introducen desconfianza" en la relación económica y que "Marruecos busca ampliar su territorio, tanto terrestre como marítimo, por encima de sus posibilidades en el norte de África".
Otra comunicación, "La inmigración irregular como arma de presión", de Juan Manuel León Larios, de la Universidad de Granada, describe una "dependencia estratégica de actores que no siempre comparten los mismos intereses". Define la crisis ceutí de 2021 como "repentina, que no espontánea" y el control migratorio como "mecanismo de coerción diplomática".
Sobre las fronteras terrestres, advierte de una "vulnerabilidad estructural": "La efectividad del control fronterizo español queda parcialmente supeditada a la voluntad política de Rabat". Describe "un acto deliberado de instrumentalización política del control migratorio" y una "relajación consciente del dispositivo marroquí como elemento de negociación política y disuasión estratégica". Lo denomina "acción de presión híbrida". Un instrumento de "disuasión o represalia, según convenga a los intereses estratégicos del actor emisor".
El estudio académico publicado por Defensa aborda el riesgo estratégico; los avisos del CNI y de la Policía se referían a la situación sobre el terreno antes del asalto. Ambos planos apuntan a la utilización de la inmigración como presión. El pasado 28 de julio, el Centro Nacional de Inmigración y Fronteras analizó el riesgo de "un salto masivo en la valla fronteriza de Ceuta o un cruce a nado" y señaló una posible relajación del control marroquí como "mecanismo de presión política".
La magistrada de la Audiencia Nacional María Tardón investiga la planificación de la entrada y la respuesta a aquellas alertas previas, incluidos los avisos del CNI cuyo alcance ha cuestionado el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. Su auto del 7 de septiembre recoge indicios de "guiado activo" desde el lado marroquí y de "objetivos distintos a migratorios". La jueza ha reclamado a Moncloa los documentos desclasificados para incorporarlos a la causa y examinar la información disponible antes de la crisis.