Crisis migratoria
Lara Albillos, periodista navarra en Ceuta: "Me impactó ver a un bebé en un flotador"
La reportera pamplonesa de RTVE, de 25 años, trabajó durante 16 horas el viernes en la frontera marítima de la ciudad autónoma, donde fue testigo de situaciones que le impactaron. “Me entraban ganas de llorar”


Publicado el 02/08/2026 a las 05:00
Apenas mes y medio después de llegar a Ceuta, para trabajar como periodista en el centro territorial de RTVE, la pamplonesa Lara Albillos Muñoz, de 25 años, se encontró con la mayor crisis migratoria que ha vivido la ciudad autónoma. Este sábado descansó después de 12 días trabajando, con jornadas como la del viernes, cuando pasó 16 horas al pie del cañón en la frontera marítima, viendo la entrada y después la salida de decenas de miles de marroquíes.
Debió de ser una situación de muchos nervios.
De mucho. A mí y al cámara (el cirbonero Iñaki Morales ) se nos quitó el hambre. Ves situaciones... A mí lo que más me llamó la atención fue un flotador en el que iban la madre, el padre y un bebé muy pequeñito. Gente con minusvalías, gente sin pierna... todos jugándose la vida para entrar. El espigón lo pasaban casi andando. Muchos de ellos agarrados unos a otros, porque casi no sabían nadar, otros agarrados a las piedras. Fue una locura, muy impactante. Por ejemplo, una chica me hablaba de un bebé en el fondo del mar. Te sientes tan desbordada, quieres ayudar, pero estás trabajando también con muchos nervios. Intentas llevarlos hasta los militares o la Guardia Civil para que ellos pudieran hablar con ellos y poder solucionar cosas.
¿Se sintieron en riesgo en algúm momento?
Se portaban bastante bien. Sí gritaban y te pedían agua. Era una situación incómoda porque te pedían cualquier cosa y les tenías que decir que estabas trabajando. O a lo mejor se ponían todos alrededor de la cámara y les echabas medio grito y se iban.
¿Qué le contaron esos inmigrantes en la frontera?
Está la dificultad del idioma, pero muchos de ellos sí contaban que lo hacían por necesidad. Días anteriores estuve hablando con algunos en el CETI y me decían: es que queremos trabajar.
¿Y el hecho de que entraran en este momento? ¿Les dejó la policía marroquí?
Uno me dijo que me iba a mandar vídeos, que no me envió al final, de la policía dejando pasar, es más, ayudando a cruzar. Muchos de ellos no saben nadar, por eso se tiraban con flotadores. Con el agravante de que en Marruecos un flotador cuesta mucho más que aquí, quizá el triple, y muchos de ellos no se lo pueden permitir. Por eso había quien se hacía ‘manguitos' con botellas de agua vacías.
¿Se notó desbordada a la Guardia Civil?
Al principio sí, luego ya cuando salió el ejército los tenían controlados. El viernes se pusieron a hacer una barrera para que no entraran, para que solo salieran. Hablaban con ellos en dariya y a los que querían ir a Marruecos, les sacaban del agua y les ayudaban. Los que no querían irse se quedaron agolpados; los retenían en el agua un tiempo, y después ya les dejaron salir.
¿Y la policía marroquí?
Desde el lado de Ceuta, cuando llegó el presidente del Gobierno, vimos cómo en la frontera terrestre, en la valla magrebí, echaron gases lacrimógenos. Sí que es verdad que en las costas de Castillejos se veía mucha gente haciendo cola, agolpada.
En apenas 24 horas pasaron de jugarse la vida a volver a Marruecos.
Muchos de ellos pasaron toda la noche en la calle deambulando. Todos los comercios estaban cerrados. No tenían agua, comida. Muchos de ellos nos pedían el viernes en la frontera comida. Y tampoco teníamos. El jueves sí les dimos un bocadillo a dos niños. Se lo comieron en un segundo.
¿Ha sido lo más impactante que le ha tocado cubrir?
Sí, sí, sí. Aún sigo sin asimilarlo, estoy un poco en shock A mí se me ha quedado en la cabeza el bebé. Personas que entraban con otros a cuestas, con un calor abrasante, muchos niños, muchas familias con bebés en brazos. Se te encoge el alma, la verdad, verlos en la playa, verlos pedir ayuda. A mí me entraban hasta ganas de llorar entre directo y directo. También en el CETI, al que fuimos días antes, estaba desbordado. Todos los recursos están desbordadísimos. Hay muchísima gente fuera, en campamentos improvisados con mantas. Hablábamos con ellos y nos decían: es que queremos trabajar. Había uno que nos decía que quería estudiar español en España. Otro era peluquero que acababa de entrar. Y eso sin entrar a los muertos. Me decía todo el mundo que había vivido algo histórico, pero no soy aún consciente. Y el jueves me entraban muchas ganas de llorar. Y cuando visitamos el CETI, un par de días atrás, también. Qué lástima, qué agradecidos hay que estar de la vida que tenemos, porque otros no tienen esa suerte.
Más allá de este incidente, ¿le gusta Ceuta?
Sí, es una ciudad pequeña, muy tranquila. Nos conocemos todos. Tienes la playa, tienes un parque marítimo del Mediterráneo, maravilloso. Hace buen tiempo. A mí me encanta. Es una ciudad además muy limpia. Tiene una mezcla de culturas maravillosa, una hermandad que en otros lados de la península no ves.