La autopsia de un apagón histórico que mantiene en vilo al sistema un año después
España continúa con medidas excepcionales para evitar otro cero y con la incógnita de quién asumirá la responsabilidad legal


Publicado el 26/04/2026 a las 05:00
Una reunión interrumpida, un tren detenido en medio de la Meseta, un pago que no llega a completarse o una pantalla que se apaga sin aviso un lunes cualquiera que empezó como cualquier otro. Pocos eventos extraordinarios se recordarán con la precisión de qué estaba haciendo usted a las 12.33 horas, 16 segundos y 442 milisegundos del 28 de abril de 2025. Ese fue el instante en el que se produjo el primer, y hasta ahora único, 'cero eléctrico' de la historia de España, que sumió a más de 53 millones de personas en un presente sin electricidad.
Un apagón total y sin precedentes que afectó al conjunto de la Península Ibérica y en momentos puntuales a Andorra y pequeñas extensiones de Francia. Los transistores a pila funcionaron a pleno rendimiento para tratar de entender un inesperado paisaje de atascos kilométricos, peatones deambulando ante la falta de transporte público, rescates en metros y ascensores, establecimientos que solo podían cobrar en efectivo y familiares desesperados por comunicarse.
¿QUÉ SUCEDIÓ?
El 28 de abril de 2025 comenzó con una altísima producción de energía renovable y una baja demanda, lo que llevó a España a exportar mucha energía a Francia. Es decir, las "tuberías" eléctricas -la tensión- iban muy cargadas. Las primeras señales significativas de inestabilidad empezaron a producirse dos horas antes del colapso, según las conversaciones telefónicas que han trascendido entre los técnicos de Red Eléctrica y los operadores de las distribuidoras y en las que se advierte de subidas y bajadas de la tensión que desde el gestor achacan, como en conversaciones de meses anteriores, a la entrada y salida de la fotovoltaica.
A las 12.32 horas la tensión del sistema empezó a subir de forma extremadamente rápida y descontrolada y, al detectar este exceso de voltaje peligroso, los sistemas de protección de varias plantas de energía renovable -empezando por las provincias de Granada y Badajoz- se activaron y se desconectaron automáticamente de la red por seguridad. La pérdida repentina de tanta generación eléctrica desequilibró el sistema por completo. Cuantas más plantas se desconectaban, más subía la tensión en la red, provocando una "reacción en cadena" en cuestión de escasos segundos. ¿El resultado? La desaparición súbita de 15 gigavatios (GW) de potencia eléctrica, el 60% de la demanda en ese momento, en apenas cinco segundos. Como si fuera un diferencial gigante de una casa que salta para evitar un incendio, las grandes conexiones con Francia y Marruecos se cortaron por autodefensa, dejando a España y Portugal aisladas del resto de Europa.
¿QUÉ FALLÓ?
El apagón fue el resultado de un "origen multifactorial" que desencadenó una "reacción en cadena" de sobretensiones incontrolables. Es decir, una tormenta perfecta donde se juntaron varios errores. Los tres informes oficiales -el del Comité del Gobierno, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia y el Panel de expertos europeos- coinciden en que no hubo un fallo único y descartan por completo que se tratara de un ciberataque -posibilidad a la que no se cerró el Ejecutivo en las primeras horas del incidente-. Según estas conclusiones, el colapso se debió principalmente a que el sistema no supo digerir los acelerones de la red. Las centrales tradicionales no estaban preparadas para equilibrar el golpe y las renovables no tenían las "instrucciones" necesarias para controlar la tensión. Además, la red española circulaba por el carril rápido sin cinturón de seguridad, con márgenes de maniobra casi inexistentes, lo que hizo que muchas instalaciones se apagaran de golpe por puro instinto de supervivencia, agravando el problema.
¿QUÍEN ES EL RESPONSABLE?
Las investigaciones oficiales no señalan a ningún responsable legal ni a un culpable específico, subrayando en todos los casos que el objetivo de sus investigaciones es puramente técnico, preventivo y basado en hechos. La conclusión es que el corte fue el resultado de una compleja combinación de factores y no de un fallo único.
No obstante, los expertos dejan claro que sus análisis no impiden que se abran expedientes disciplinarios si se encuentran negligencias, al tiempo que la justicia sigue su curso. Por el momento, Competencia ya ha abierto 55 expedientes sancionadores contra compañías del sector eléctrico. El foco principal se sitúa en Red Eléctrica de España (REE) y en la Central Nuclear de Almaraz, que concentran los únicos procedimientos calificados como muy graves, con posibles sanciones de hasta 60 millones de euros o el 10% de los ingresos. La administración cuestiona la gestión del sistema, mientras que Iberdrola, Naturgy, Repsol y Endesa también están bajo análisis por el comportamiento de sus plantas aquel día. La resolución corresponderá a la CNMC y, en el caso de REE, también al Gobierno.
¿SE PUDO HABER EVITADO?
La CNMC insiste en que la normativa actual contaba con "mecanismos suficientes" y que el procedimiento de operación que regula el servicio de control de tensión- y que no se actualizó hasta un mes después del incidente- era de obligado cumplimiento y ofrecía herramientas suficientes. Con todo, los informes señalan que una vez que se desencadenó la cascada de desconexiones a las 12:32, el apagón fue inevitable con las herramientas automáticas de defensa disponibles.
¿MÁS NUCLEAR LO HUBIERA EVITADO?
El apagón se produjo con tres de los siete reactores nucleares del país fuera de juego con la autorización de REE, bien por paradas planificadas por recarga de combustible o porque no les resultaba rentable operar. La energía nuclear es como un ancla pesada: da mucha firmeza al barco (tecnología síncrona) pero es poco flexible para dar la respuesta rápida que exigen los nuevos escenarios con alta penetración renovable. Es decir, que más nuclear habría ayudado pero no hubiera garantizado evitar el apagón.
En escenarios donde el problema es una pérdida rápida de generación, como sucedió el año pasado, tener más nuclear conectada puede retrasar o suavizar la caída y dar más tiempo a que actúen las protecciones. Pero ante ciertos eventos, pueden desconectarse por seguridad.
¿SABÍA REE QUE EL SISTEMA FALLABA?
Otra de las cuestiones que los informes no han analizado son las anomalías que, según los audios de los operadores, apuntan a que la empresa que preside Beatriz Corredor sabía, desde al menos tres meses antes, que el sistema eléctrico español estaba al límite. "Ha sido una oscilación muy muy bestia, así que, no sé, tendrán que... Esto analizarán todo con las empresas y a ver qué pasa. Lo que no puede ser es que nos suelten generación. La solar no es como la eólica, la eólica lleva inercia, pero la solar llega alguien y le da un botón y, si no te lo escalan un poco, te la lían. Y es lo que pasa", subraya un testimonio con fecha de 31 de enero de 2025. En este asunto se centró parte de la comisión parlamentaria del Senado que, con mayoría del PP, declaró al Gobierno y a REE como responsables.
¿PUEDE VOLVER A OCURRIR?
La evidencia de que el riesgo persiste es que a finales de septiembre de 2025, cinco meses después del colapso, REE volvió a detectar variaciones rápidas de tensión impulsadas por los cambios bruscos en la producción de las plantas renovables y la falta de regulación continua de tensión podría haber ocasionado nuevas desconexiones simultáneas comprometiendo de nuevo la estabilidad de la red. Ante esta amenaza, la CNMC aprobó medidas urgentes y temporales en octubre. Entre ellas, la limitación en las "rampas" de producción de las instalaciones renovables para que no suban o bajen su generación de forma tan brusca. Además de esta medida que continúa a día de hoy, el operador mantiene el modo reforzado priorizando el gas para garantizar la estabilidad en el mix.
Todos los informes ponen el foco en que para evitar que vuelva a suceder, el sistema necesita una modernización profunda. Esto incluye obligar a las plantas renovables a regular la tensión de forma dinámica, instalar nuevos equipos estabilizadores en la red (compensadores síncronos, STATCOM, PSS), y adaptar los planes automáticos de defensa para que sepan reaccionar ante subidas letales de voltaje.
¿HASTA CUÁNDO SE PUEDE RECLAMAR?
La CEOE cifró en 1.600 millones el agujero económico que dejó el apagón en daños. Sobre el papel, los perjudicados -compañías de seguros, refinerías, empresas electrointensivas y los grandes consumidores de energía, principalmente- tienen un plazo límite de un año para presentar las demandas de un año, es decir, hasta este lunes 27 de abril. Pero en este caso la responsabilidad que no se señala en los informes es importante, ya que la mayoría de afectados no tiene ninguna vinculación directa con REE sino con su empresa distribuidora -responsabilidad contractual-, en cuyo caso el plazo se eleva a cinco años.
7.000 maniobras por telemando para una reposición en 20 horas
Volver a encender el país desde cero es un proceso lento y crítico. Se logró creando "islas eléctricas" a partir de grandes centrales hidroeléctricas que pueden arrancar sin electricidad exterior y, a partir de ahí, llegar a través de la red con tensión hasta las centrales de ciclo combinado sin capacidad de arranque autónomo y a las centrales nucleares para garantizar su parada segura, recibiendo inyecciones de energía poco a poco desde Francia y Marruecos. La reposición fue un puzle muy complejo en el que se ejecutaron más de 7.000 maniobras por telemando en la red de transporte. En este sentido, la red de transporte fue clave, ya que funcionó correctamente. "Esto fue posible porque la red de transporte estaba en perfecto estado y contaba con la autonomía necesaria", señalan fuentes de Red Eléctrica. El suministro comenzó a volver por la tarde, pero el 99,95 % de la luz no estuvo plenamente restablecida hasta las 07.00 horas del día 29.