Policía Nacional

Interior apartó del servicio a la víctima pero no actuó contra el DAO pese a los indicios de acoso

El día que la agente se incorporó a su nuevo destino en la Dirección General, junto a su presunto violador, fue enviada a "apoyo psicosocial" por la nueva jefa de la Policía tras recibir una llamada de González

Captura de vídeo del momento de la salida, este jueves, de su domicilio en Madrid del exdirector adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional, José Ángel González Jiménez
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Captura de vídeo del momento de la salida, este jueves, de su domicilio en Madrid del exdirector adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional, José Ángel González JiménezEFE
Captura de vídeo del momento de la salida, este jueves, de su domicilio en Madrid del exdirector adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional, José Ángel González Jiménez

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Agencia Colpisa

Publicado el 20/02/2026 a las 05:00

Los supuestos protocolos para evitar y detectar agresiones sexuales no funcionaron. Y eso que todo habría sucedido, presuntamente, en el epicentro de la Policía Nacional, en escenarios muy cercanos al Ministerio del Interior, donde, en teoría, el escrutinio debía haber sido mayor. No hubo alertas, aunque la delicada situación psicológica y anímica de la víctima sí era conocida en la Dirección General del cuerpo. Es más, los últimos episodios de acoso narrados en su querella por la mujer concernida para que no denunciara se produjeron ante los ojos de quien desde este miércoles es la nueva directora adjunta operativa (DAO) interina, la comisaria Gemma Barroso. 

Y es que -según la documentación a la que ha tenido acceso este periódico y confirman diferentes fuentes- la agente que ha denunciado haber sido violada el pasado 23 de abril por José Ángel 'Jota' González, hombre fuerte de Fernando Grande-Marlaska hasta su forzosa salida una vez desvelados los hechos, fue trasladada el 24 de julio desde su destino original en la comisaría de Coslada, a 15 kilómetros al noreste de Madrid, a la sede de la Dirección General de la Policía, en la calle Miguel Ángel número 5, en el centro de la capital. Exactamente, tres meses después de la presunta violación.

Se trata de un edificio histórico -el palacio de la duquesa de Alejandría-, no demasiado amplio y donde se ubican los órganos de máximo poder del Cuerpo Nacional de Policía. En ese inmueble también tenía su despacho el DAO hasta su marcha por el escándalo este martes. La denunciante fue destinada a la Subdirección de Recursos Humanos y Formación, directamente a las órdenes de Barroso, que dirige ese departamento desde 2024.

La denuncia y diferentes testigos confirman que nada más llegar a su nuevo espacio laboral fue acosada por González. "Cuando la víctima se encontraba incorporándose al nuevo puesto de trabajo y, concretamente, en el despacho de la subdirectora de Recursos Humanos y Formación, recibió una llamada del teléfono del despacho de José Ángel González", relata la querella en uno de sus pasajes, extremo que confirman a este periódico diferentes fuentes. "Al no contestar, la víctima comunicó a la subdirectora Gemma Barroso que no se encontraba en condiciones de trabajar por motivos de salud mental", abunda la denuncia. La querella no asegura en ningún momento que la mujer alertara a la comisaria de la existencia de la presunta agresión sexual por parte de 'Jota'.

"TAPAR EL ESCÁNDALO"

Las fuentes consultadas han refrendado a este periódico que la denunciante no llegó a "desembalar" ese 24 de julio sus efectos personales en su nuevo destino, a escasos metros del despacho de González pero también del puesto de trabajo que ocupaba el comisario Óscar San Juan, asesor y amigo íntimo del ya ex DAO. San Juan, para entonces -desde el 7 de julio exactamente, según la querella-, ya había comenzado a hostigar a la víctima con llamadas para que eligiera un destino laboral a cambio de no denunciar, todo ello, para "tapar el escándalo público que se derivaría de la interposición de la presente querella".

Que la denunciante y González habían mantenido una relación anterior era, de acuerdo con estas mismas fuentes, 'vox populi' en el palacete de la madrileña calle Miguel Ángel, como lo era también en buena parte del cuerpo. Pero nadie en la Dirección General de la Policía -según la versión oficial- ató cabos ni relacionó el traslado de la supuesta víctima a escasos metros de su presunto violador, la llamada desde el despacho de éste y el estado de estrés referido a continuación por la hoy inspectora. En esos días de julio no se había presentado aún denuncia formal alguna contra González.

Aquel 24 de julio, la comisaria Barroso se limitó a enviar a la agente al "equipo de apoyo psicosocial", donde fue apartada del servicio. La situación de la policía, según los técnicos, era tan delicada que incluso le retiraron el arma para evitar los riesgos potenciales de un arrebato. De vuelta del fin de semana, el lunes siguiente, 28 de julio, la denunciante recibió la baja médica por "incapacidad temporal derivada directamente de la sintomatología ansioso-depresiva". Pero nadie en la Dirección General de la Policía dio la voz de alerta.

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