Edición impresa

Actualidad Navarra, Pamplona, Tudela, Estella, Osasuna, Deportes, Gobierno de Navarra, Ayuntamiento de Pamplona, Política, Economía, Trabajo, Sociedad.

Cataluña

Borràs, en la cuenta atrás para el juicio del que pende su destino político

La Fiscalía presentó el pasado jueves su calificación penal contra Borràs, para quien pide una pena de seis años de prisión y 21 de inhabilitación por los delitos de prevaricación y falsedad documental

Ampliar La presidenta del Parlament, Laura Borrás
La presidenta del Parlament, Laura BorrásEFE
Publicado el 16/07/2022 a las 10:45
El escrito de acusación de la Fiscalía contra Laura Borràs, trámite que hace su juicio casi inevitable, activa la cuenta atrás de un proceso del que pende no solo el futuro de su cargo como presidenta del Parlament sino también su carrera en política, amenazada por penas de más de 20 años de inhabilitación.
Una causa penal que acecha a uno de los principales activos electorales del espacio postconvergente: tras ser consellera de Cultura con Quim Torra al frente de la Generalitat y haber liderado las candidaturas de JxCat en las últimas autonómicas, Borràs ha acabado por erigirse en presidenta del partido, con el exconseller Jordi Turull, condenado por el procés, como secretario general.
LA APERTURA DE JUCIO ORAL, EN PUERTAS
La Fiscalía presentó el pasado jueves su calificación penal contra Borràs, para quien pide una pena de seis años de prisión y 21 de inhabilitación por los delitos de prevaricación y falsedad documental, aunque la exculpa de los de malversación y fraude por los que también la procesó el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC).
Las fiscales del caso entienden que Borràs delinquió al fraccionar contratos de la Institució de les Lletres Catalanes (ILC) que dirigió de 2013 a 2018 para poder adjudicárselos a dedo a un amigo, pero como el precio de los trabajos no estaba inflado descarta la malversación, el delito de los que le atribuyó el TSJC que más pena conlleva, de hasta 8 años de cárcel.
Con el escrito de acusación del ministerio público, el juez instructor no tiene otra opción que dictar el auto de apertura de juicio oral, un trámite clave para que el Parlament discuta si suspende a Borràs de su cargo, pero que aún podría demorarse por el recurso contra el procesamiento que presentó su defensa, ejercida por el abogado Gonzalo Boye, que también lo es del expresident Carles Puigdemont.
Ese movimiento de su abogado y el mes de agosto -inhábil a efectos procesales- podrían dar un respiro a la presidenta del Parlament, cada vez más acuciada por las invitaciones a que dimita, pero nada impide que el TSJC dicte el auto de apertura de juicio oral en cuestión de días, sin resolver el recurso, ya que no tiene efectos suspensivos.
EL REGLAMENTO DEL PARLAMENT, BAJO LUPA
La falta de concreción del artículo 25.4 del Parlament -aprobado en 2017 y que obliga a suspender a los diputados a los que se haya abierto juicio oral por corrupción- se ha convertido en un balón de oxígeno para Borràs, que insiste en que la Fiscalía la ha exculpado de fraude y malversación, los delitos que comúnmente se asocian con el abuso en el ejercicio del poder público.
De hecho, el Código Penal no cuenta con un apartado que defina como tales a los delitos vinculados a la corrupción, por lo que clasificar el de prevaricación puede ser objeto de discusión jurídica.
Lo cierto, no obstante, es que el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) incluye la prevaricación -castigado solo con inhabilitación- entre los delitos de corrupción, junto a los de malversación, cohecho, tráfico de influencias o fraude, entre otros.
El delito de falsedad documental que la Fiscalía atribuye también a Borràs suele acompañar los delitos de corrupción: en este caso el ministerio público lo vincula a los presupuestos falseados que los acusados confeccionaron presuntamente para simular que eran varias las ofertas que optaban a los contratos de la ILC.
Mientras las filas de ERC redoblan su presión para que dimita, la presidenta de JxCat sigue tratando de concitar apoyos políticos -en los últimos días se lo han brindado desde los expresidents Artur Mas o Quim Torra hasta Jordi Turull- y aferrándose a que el artículo 25.4 del Parlament adolece de un "problema democrático".
El artículo, que prevé la suspensión de los diputados sin necesidad de que lo vote el pleno de la cámara, se incorporó al reglamento del Parlament en 2017, en vísperas del referéndum del 1-O, tras ser impulsado por la CUP y consensuado con Junts pel Sí -que englobaba a los posconvergentes y a ERC- con el objetivo de combatir la corrupción.
UNA CAUSA POLÍTICA, SEGÚN JXCAT
Para evitar su suspensión, Borràs podría escudarse en que su procesamiento tiene motivaciones "políticas" y tratar de que la Comisión del Estatuto del Diputado apruebe un dictamen en ese sentido, lo que en cualquier caso requeriría el apoyo de ERC y la CUP.
De hecho, ni la presidenta de JxCAt ni su entorno dudan en proclamarla víctima de la "represión del Estado" en una causa que se inició a raíz de una investigación por tráfico de drogas y falsificación de monedas que los Mossos d'Esquadra abrieron a su amigo Isaías H. en 2017.
Un sobre con billetes falsificados que Isaías H. recibió de Holanda dio pie a que los Mossos le intervinieran el teléfono y, bajo la dirección de la titular del juzgado de instrucción número 9 de Barcelona, registraran su domicilio y se incautaran de sus ordenadores, donde hallaron indicios de la presunta contratación irregular en la ILC.
No fue hasta 2019 cuando la jueza apartó a los Mossos de la investigación, molesta por la presencia de algunos medios cuando la policía catalana acudió a registrar la ILC y después de que la propia Borràs afirmara en una entrevista televisiva que el entonces conseller de Interior, Miquel Buch -su compañero en el Govern y en el partido-, le había dicho que no se la investigaba.
CORREOS, CONVERSACIONES Y LA CONFESIÓN DE UN INVESTIGADO
De las conversaciones telefónicas y correos intervenidos se desprenden los principales indicios que dan sustento a la causa contra Borràs y fundamentan el extenso auto de procesamiento dictado por el magistrado del TSJC Jordi Seguí.
"Yo tengo una de marrones, buff, hombre, claro, porque yo con la Borràs, con la jefa, yo facturo con la cooperativa, facturo unos trapis allí", apuntaba Isaías H. en una conversación telefónica de noviembre de 2017 intervenida que provocó que la policía catalana centrara sus sospechas en la ILC.
Otro de los correos que obran lo envió la propia Borràs a su amigo: "El presupuesto tiene que quedar como si fuéseis profesionales independientes por los totales, que no pueden superar, como ya sabes, los 18.000+IVA. Si ven que lo que se ha hecho es fraccionar un encargo completo en distintos paquetes es cuando entonces piensan que hay una infracción. La cuestión es fraccionar, pues (...)".
A ello se suman los datos aportados por Roger E., trabajador de la ILC investigado en la causa por facilitar las irregularidades que hace unas semanas se abrió a colaborar con la acusación y aportó un informe de la Intervención General que advertía del exceso de contratación menor en la entidad, así como algunos audios de Whatsapp que la procesada le envió.
"Me ha llamado la secretaria general hace un par de horas diciendo que había un mosso preguntando por Isaías. Si vuelve a venir o una cosa de esas, avísame enseguida", decía Borràs en uno de ellos.
ETIQUETAS
volver arriba

Activar Notificaciones

Continuar

Hemos detectado que tienes en Diario de Navarra.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, por favor o suscríbete para disfrutar SIN PUBLICIDAD de la mejor información, además de todas las ventajas exclusivas por ser suscriptor.

SUSCRÍBETE