Perfil

Navarra, el trampolín de Roldán

Los cuatro años que pasó Luis Roldán en Navarra marcaron su futuro político, hasta el punto de ser uno de los nombres que sonaban para ser ministro de Interior. La corrupción le desvió de ese camino, para acabar preso en la cárcel

Luis Roldán, bebiendo de la bota en la Plaza de Toros de Pamplona en los Sanfermines de 1990
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Luis Roldán, bebiendo de la bota en la Plaza de Toros de Pamplona en los Sanfermines de 1990
Luis Roldán, bebiendo de la bota en la Plaza de Toros de Pamplona en los Sanfermines de 1990

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Luis SanzMarcos Sánchez

Actualizado el 24/03/2022 a las 23:00

"Combatiré la violencia terrorista con todos los medios legales que un Estado democrático tiene a su servicio”. Con esta declaración hacía su presentación Luis Roldán Ibáñez, en la toma de posesión como delegado del Gobierno en la Comunidad foral. Era el 30 de diciembre de 1982. Ese mismo día, el industrial vasco Saturnino Orbegozo era liberado por la Guardia Civil en Donamaría, donde había permanecido secuestrado. Ese año de 1982 acababa con el trágico balance de 40 asesinatos por ETA.

Luis Roldán había llegado a la capital navarra después de tres años como teniente de alcalde socialista en Zaragoza. Eran tiempos duros por la intensidad terrorista, y muy pocos estaban dispuestos a ocupar un puesto que tenía como una de las tareas ineludibles acudir, casi semanalmente, al funeral de un agente de los cuerpos policiales y consolar a sus familias. Sólo unos meses antes de su desembarco en la capital navarra, los terroristas habían disparado con lanzagranadas para intentar destruir el despacho de su antecesor. Pero Roldán aceptó el reto encomendado por el recién estrenado gobierno de Felipe González -con José Barrionuevo de ministro de Interior-, de ponerse al frente de la delegación del Gobierno en Navarra. Llegó a Pamplona con su primera mujer, Ángeles Cimorra, y sus dos hijos. Sustituía en el cargo a Francisco Javier Ansuátegui, y al frente de la Diputación Foral se encontraba Juan Manuel Arza.

Ya entonces, aunque nadie lo sabía, se presentaba falsamente como ingeniero industrial y licenciado en Ciencias Empresariales, carreras que nunca acreditó. Tras su ingreso en prisión, se licenció en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Nacional de Educación a Distancia.

Año y medio después de la llegada de Luis Roldán a la capital navarra, Gabriel Urralburu se convertiría en el primer presidente socialista del Gobierno foral. Comenzaría ahí una relación que ya en los años 90 acabaría con ambos en la cárcel.

A Luis Roldán, que ejerció de delegado del Gobierno desde diciembre de 1982 a octubre de 1986, le tocó los años más difíciles del terrorismo en España, y la lucha contra ETA requería de alguien fuerte. Roldán representó su papel de hombre de hierro a la perfección. Su figura fue creciendo a medida de que iban desarticulándose comandos de ETA.

El 25 de marzo de 1986 es una fecha marcada en la trayectoria de Luis Roldán y en la historia de Navarra. Caía el comando Nafarroa en el centro de Pamplona, con Mercedes Galdós a la cabeza, autora de buena parte de los asesinatos perpetrados en la Comunidad foral desde 1979. El comando había llevado a cabo 34 atentados en Navarra, incluidos 10 asesinatos. Se cerraba así una de las etapas más dolorosas del terrorismo de ETA en esta tierra.

El trabajo antiterrorista de Luis Roldán no pasó desapercibido en Madrid y más concretamente en el Palacio de la Moncloa. Sus éxitos le catapultaron en octubre de 1986 hasta la dirección general de la Guardia Civil. El hijo de un taxista de Zaragoza se convertía así en el primer civil al frente de la Guardia Civil, tras demostrar en Navarra su competencia en la lucha contra ETA.

Con 43 años, dejó Pamplona y se fue a Madrid. Pero Navarra dejó una huella imborrable en Roldán. Sólo estuvo cuatro años, pero las estrechas relaciones que fue forjando con el presidente Urralburu y otros miembros socialistas no se perdieron cuando se trasladó a la capital de España. Sus visitas a los Sanfermines y su presencia habitual en las corridas de toros no pasaban desapercibidas, como lo acreditan numerosas fotografías de la época.

Además de sus viajes a la Comunidad foral, en su nuevo papel de director de la Guardia Civil por asuntos de seguridad y antiterroristas, su nombre estuvo involucrado en 1991 en un intento para que Gabriel Urralburu, que ese año había perdido las elecciones, siguiera siendo presidente del Ejecutivo foral, para lo que se requería la abstención de HB. Hubo contactos y encuentros entre Roldán, dirigentes socialistas y de la izquierda abertzale, pero finalmente era elegido presidente Juan Cruz Alli.

En noviembre de 1993 se iniciaba una truculenta historia, cuando el rotativo madrileño Diario 16 desvelaba el importante patrimonio inmobiliario de Luis Roldán -incluida una casa en Cizur Menor, adquirida en 1991 por 22 millones de pesetas. Unos bienes que no se correspondían con sus ingresos como director general de la Guardia Civil, y que terminó en febrero de 1995, con la detención de Roldán en Laos, tras 304 días de fuga.

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